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Por Jorge G.
Herrera - Reapareció ayer en público el titular del BCRA, Federico
Sturzenegger, para presentar el primer Informe de Política Monetaria (IPOM) del
año y para que no queden dudas de su alineamiento con el Gobierno, al que
pertenece, lució como uno de los generales del presidente Macri. Quizás, bajo
la impronta de los tradicionales ministros de Economía, Sturzenegger se mostró
firme pero consustanciado con la causa de la recalibración de las metas
inflacionarias. Dio una de cal y una de arena, para no herir de muerte la
credibilidad de la independencia del ente monetario, luego de su participación
en el anuncio del Día de los Inocentes junto al jefe de Gabinete y los
ministros de Hacienda y Finanzas.
Reconoció que las tasas de interés reales, que son las que verdaderamente
tercian en la toma de decisiones de los inversores, eran altas en este arranque
de año a diferencia del anterior. Al respecto el jefe del BCRA justificó el
actual relajamiento de la política monetaria (que semanas atrás significó
reducir en 75 puntos la tasa de Política Monetaria al 28% anual) en que el
punto de partida era bien diferente en como arrancó 2017 y este año. Las
condiciones iniciales del año pasado mostraban una tasa real de interés del
3,9% mientras que la que heredó 2018 se ubica en el 10,5%. De esta manera el
BCRA abrió el paraguas en pos de los próximos recortes de la tasa. Claro que si
bien el margen de maniobra, según los datos del BCRA, son amplios (entre un
inicio y otro hay 660 puntos básicos. Es decir que, suponiendo que todo esto
sea así, la actual tasa nominal del 28% tendría espacio como para llegar a
niveles inferiores al 22% anual. Esto se correlacionaría con una inflación del
orden del 17% a 18% anual, cercana a la meta recalibrada, que debería
alcanzarse a fines de año si continúa el proceso de desinflación. Pero
Sturzenegger, si bien se mostró proclive a comulgar con la baja de las tasas,
advirtió por un lado que serán graduales y prudentes, y por otro lado que si
los datos inflacionarios no eran favorables habría que esperar subas de las
tasas.
Lo cierto es que el BCRA preparó el terreno, ya lo viene haciendo en el mercado
secundario de Lebac bajando todo el espectro de tasas, para nuevos recortes en
la tasa de Política Monetaria. Hoy, seguramente, en la última reunión del
Comité de Política Monetaria del mes, se verá un nuevo recorte, quizás similar
el de la reunión anterior de 75 puntos, para sumar 150 puntos menos en el mes y
comenzar febrero con una tasa de referencia apenas por encima del 27%. Una vez
que tengan los datos de enero y los proxy de febrero podrán decidir con más
sustento si pueden aumentar las dosis de los recortes. El propio Sturzenegger
aseguró ayer que desde la entidad ven cierto margen para bajar las tasas de
interés, pero que se realizará de manera muy medida y gradual y mirando los
datos de la economía. "Nos encontramos con una política monetaria muy dura
y con la inflación núcleo quebrada (porque el promedio en los últimos meses fue
del 1,4% y se logró el objetivo)", señaló Sturzenegger, quien además
aseguró que estos dos datos son los que sustentan la posibilidad de bajar las
tasas. Dijo el jefe del BCRA que lo habían anticipado un poco en noviembre y
diciembre y eso justificó el movimiento de tasa que hicieron en la última
reunión. Además el relajamiento de la meta de inflación que se anunció en
diciembre, permite anticipar nuevas bajas de la tasas, dijo como antesala a lo
que hoy anunciarán: otro recorte de la tasa. Y bajo un rol de ser casi el
"George Patton" de Macri no solo marquetineó lo bien que venía la
macro y el frente externo sino que delineó, implícitamente, la clásica
estrategia en un año no electoral de poner todos los aumentos en el primer
semestre para luego diluir el impacto con las nuevas paritarias y llegar al
segundo semestre con un mejor nivel de actividad de cara a las presidenciales
de 2019.
Con respecto a las metas de 2017 el titular del BCRA explicó que hubo
"correcciones tarifarias que alejaron" al ente de las metas. El año
pasado finalizó con una inflación del 24,8%, según el IPC Nacional, frente a un
rango del 12% a 17% establecido como objetivo del Central. "Es cierto que
en términos de regulados los incrementos durante 2017 fueron superiores a lo
que habíamos esperado a comienzos del año (2,1 puntos más), y eso tuvo una
serie de combinaciones. Por un lado, combustibles están regulados y hubo una
suba muy importante de los precios a nivel internacional, y eso simplemente fue
un shock que no habíamos anticipado". En tal sentido, Sturzenegger
adelantó que el BCRA espera para 2018 un aumento de 21,8% en los precios
regulados (tarifas de servicios públicos, peajes, medicina privada, etc.), casi
17 puntos menos que el 38,7% que aumentaron el año pasado, particularmente en
el primer cuatrimestre y en diciembre (los privados proyectan un incremento
mayor. Durante la presentación del Informe, Sturzenegger destacó que la
inflación núcleo, que no tiene en cuenta la evolución de los precios regulados,
"hoy está viajando a una velocidad de 18,5% anual", que "Argentina
no había visto en bastante tiempo".
A continuación, algunos puntos relevantes del IPOM de enero.
• En 2017 la inflación bajó al tiempo que la economía consolidó su crecimiento.
La inflación interanual cayó cerca de 12 puntos porcentuales, mientras se
actualizaron tarifas de servicios públicos y el tipo de cambio real se mantuvo
estable. El crecimiento PIB apunta a una expansión del orden de 3% en 2017, con
cinco trimestres creciendo a un ritmo de 4% anual y sin que se presenten
indicios de desaceleración. La inversión lidera el ciclo, apoyada por el
consumo, que se estima crece a un ritmo levemente superior al del PIB.
• El tipo de cambio real multilateral se mantuvo estable durante el año,
ubicándose 23,4% por encima del valor final del "cepo" cambiario. Al
mismo tiempo, el crédito siguió creciendo con fuerza. El crédito total en
términos reales aumentó a una tasa de 24,6% interanual en diciembre de 2017,
con el crédito hipotecario expandiéndose, también en términos reales,al 7,5%
mensual en los últimos dos meses del año, y acumulando un crecimiento de 70,9%
en 2017.
• La desinflación no fue tan rápida como la deseada por el BCRA. El primer
factor que explica el desvío con respecto a la meta es una política monetaria
que fue relajada entre octubre de 2016 y marzo de 2017, como respuesta a la
menor inflación observada en la segunda mitad de 2016. Esta política resultó,
expost, ser menos contractiva de lo requerido. El segundo factor fue un aumento
de precios regulados por encima de lo estimado por el BCRA, con una incidencia
directa de más de dos puntos porcentuales en la inflación anual. Finalmente, si
bien los contratos nominales de mediano plazo en 2017 tuvieron en cuenta en
mayor medida la expectativa de inflación futura, hubo cierta persistencia de la
inflación pasada, por ejemplo, en los contratos laborales.
• La política monetaria incrementó significativamente su sesgo contractivo a
partir del segundo trimestre, a través tanto de subas de la tasa de política
monetaria como de la operatoria en el mercado secundario de Lebac. Así, a
partir de mayo de 2017 la economía ha vuelto al ritmo de reducción de la
inflación núcleo previsto en el IPOM de enero de 2017, quebrando en la segunda
mitad del año la persistencia que traía desde 2016.
• Sin embargo, al haberse partido de un nivel de inflación más alto que el
esperado por el desvío acumulado en la primera parte del año, la tasa de
inflación quedó por encima de la meta de inflación intermedia fijada para 2017.
En estas condiciones, el diferimiento de la meta de 5% hasta 2020, en lugar de
2019, con metas de inflación intermedias de 15% en 2018 y 10% en 2019, implica
un sendero consistente con el ritmo de desinflación registrado en el segundo
semestre de 2017.
• La continuación del ritmo de desinflación de cara a 2018 se ve beneficiada
por condiciones iniciales más favorables que las de 2017. El sesgo contractivo
de la política monetaria es mayor con una tasa de interés real muy superior a
la de inicios de 2017. Se espera un incremento de precios regulados de 21,8%,
mientras que en 2017 estos precios aumentaron 38,7%. Asimismo, la distancia
entre la inflación, tanto núcleo como nivel general, de fin de 2017 y la meta
de inflación es mucho menor que a fines de 2016, reduciendo el desafío
presentado por la inercia inflacionaria.
• Considerando el ritmo de la desinflación y el conjunto de condiciones
iniciales, el BCRA irá adecuando cautelosamente el sesgo contractivo de su
política monetaria.
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