|
La directora
gerente del FMI, Christine Lagarde, advirtió ayer sobre el riesgo a la "complacencia"
ante la aceleración en el crecimiento económico mundial, que el organismo prevé
de 3,9% este año, y alertó sobre la existencia de fuentes de incertidumbre,
como el aumento "preocupante" de la deuda en muchos países.
"El crecimiento global se aceleró desde 2016 y todas las señales apuntan a
un continuo avance este año y el próximo", dijo Lagarde en una conferencia
de prensa en la víspera del inicio oficial del Foro Económico de Davos. Pese a
las buenas cifras, subrayó que "sería un error que nos sintiéramos
satisfechos o complacientes; mucha gente quedó afuera de la recuperación y una
quinta parte de los emergentes vieron caer su renta per cápita en 2017".
Además, apuntó que la recuperación es "mayoritariamente cíclica" e
insistió en que sin reformas se volverá a los problemas que desencadenaron la
crisis financiera.
Lagarde destacó que existe incertidumbre para este año, ya que el largo período
de tasas de interés bajas "llevó a niveles de vulnerabilidad acumulada en
el sector financiero".
"Hay un aumento preocupante de la deuda de muchos países y debemos estar
atentos", agregó la economista, una de las siete mujeres designadas este
año para ejercer la copresidencia del Foro Económico de Davos.
La funcionaria señaló que "deben hacerse reformas estructurales, tomar
medidas para un crecimiento a largo plazo, rebajar la deuda en los ámbitos en
que esté muy alta y reinvertir en la economía a través de infraestructura y un
gasto social efectivo".
Lagarde reiteró que el crecimiento debe ser "más inclusivo" y que es
necesario entrenar a los trabajadores desplazados o que van a ser desplazados
por la tecnología, además de pedir por "nuevas oportunidades para los
jóvenes y las mujeres". Por otra parte, exhortó a los líderes mundiales a
participar de una "cooperación internacional robusta si vamos a abordar un
problema compartido, y esto incluye luchar contra la corrupción".
|