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Por Alan Soria
Guadalupe - Parte de los objetivos que Mauricio Macri lleva
a Rusia recae
en la necesidad de elevar el vínculo con el Kremlin a un nivel superior a la
mera formalidad.
El punto a favor
que tiene el Presidente es que la relación bilateral tuvo movimiento en los
últimos años, contrariamente al congelamiento virtual que se había extendido
con otros países. Hoy, ese vínculo es más intenso que hace diez años por el
kirchnerismo, cuya política de alejamiento de Estados Unidos lo llevó a tejer
nexos con países adversarios de aquel, como Rusia.
La
expresidenta Cristina Kirchner multiplicó
las señales de acercamiento a su par ruso durante su gestión. Entre
videoconferencias conjuntas transmitidas en directo y reuniones bilaterales a
nivel legislativo y ministerial, el punto más alto del vínculo en los últimos
años se dio con la primera visita de Putin a la Argentina, en 2014.
Los gestos
políticos -a los que se sumaron agradecimientos mutuos por la defensa de la
soberanía en las islas Malvinas y por la abstención de la Argentina para
condenar a Rusia en la ONU por la anexión de Crimea- fueron acompañados por
resultados económicos. Pese a que el vínculo entre la Argentina y el territorio
que hoy compone Rusia es centenario, en los últimos años se dio un impulso
sustancial al comercio. El propio Putin destacó hace poco más de tres años que
el flujo comercial se había sextuplicado en la última década.
La salida del
kirchnerismo del poder y la llegada de Cambiemos a la presidencia, sin embargo,
hicieron que emergiera la sospecha natural de que todo avance que se había
logrado en la relación bilateral entre el gobierno de Cristina Kirchner y el de
Putin iba a quedar, como mínimo, en pausa debido a la mayor afinidad política y
económica del macrismo con Estados Unidos. Sin embargo, la "inserción
inteligente" al mundo que Macri dice encabezar contempla una
profundización de los vínculos con aquellas naciones que puedan representar
oportunidades para la Argentina y no solo con las que ideológicamente sean más
afines.
En ese sentido,
como indicó el mandatario ayer a su llegada a Moscú, la apuesta será dar
"pasos adelante" en materia de interés mutuo, como la agroindustria y
la energía, además de tratar de generar compromisos de nuevas inversiones.
Durante los
primeros dos años de Macri, la revitalización de los nexos con Occidente fueron
evidentes, pero los contactos con el Kremlin no se cortaron. Así quedó
evidenciado en la ayuda que Putin le ofreció a Macri para buscar al submarino
ARA San Juan junto a otros países que aportaron equipamiento. El mandatario
ruso se comunicó telefónicamente con Macri para ofrecerle esa asistencia. El
líder de Cambiemos le agradecerá esa ayuda hoy en una reunión que el Gobierno
adelantó será de "agenda abierta" con la misión de cerrar acuerdos.
Aunque el de hoy
será el encuentro más importante entre ambos mandatarios desde que Macri llegó
a la Casa Rosada, los dos ya se cruzaron en otras ocasiones. En 2016, por
ejemplo, ratificaron la importancia de las relaciones bilaterales durante la
cumbre del G-20 en Hangzhou, China. En esa ocasión, el Presidente hizo uno de
sus clásicos chistes futboleros y afirmó que la Argentina iba a ganar el
Mundial que organiza Rusia este año. Putin no lo entendió.
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