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Por Rafael Mathus
Ruiz - WASHINGTON.- El gobierno de Donald Trump ultima una decisión para
definir si restringe las importaciones de aluminio y acero a Estados Unidos, un
posible giro que ha generado preocupación en la Argentina, ya que, de
concretarse, puede llegar a afectar las exportaciones del país y desatar un
conflicto en el comercio global.
Por orden de Trump,
el Departamento de Comercio, a cargo de Wilbur Ross, abrió el año anterior dos
investigaciones para determinar si las importaciones de acero y de aluminio
representan un riesgo para la seguridad nacional de Estados Unidos, y, por lo
tanto, deben aplicarse cuotas o tarifas -más altas a las actuales- para
restringirlas, una medida que favorecería a los productores locales.
El proceso ingresó
en la etapa final. Ross entregó las conclusiones de ambos estudios con
recomendaciones a la Casa Blanca el 11 de enero último, en el caso del acero, y
el viernes anterior, para las compras de aluminio. Trump, quien ha prometido
que el país va a "usar acero norteamericano", tiene 90 días, desde
ambas fechas, para tomar una decisión final. El desenlace puede variar hasta el
último minuto.
Aunque el principal
blanco de la Casa Blanca han sido las importaciones chinas, fuentes en
Washington familiarizadas con la política comercial indicaron que una eventual
medida restrictiva puede abarcar las ventas argentinas, un desenlace que
afectaría sobre todo al Grupo Techint y a Aluar.
En 2017, hasta
noviembre, la Argentina le vendió a Estados Unidos unos 200 millones de dólares
en tubos de acero y más de 430 millones de dólares en aluminio en bruto, según
cifras de la Oficina de Censos estadounidense.
El Departamento de
Comercio no respondió a una consulta de LA NACION sobre las
recomendaciones elevadas a la Casa Blanca.
Ante una consulta
de LA NACION, la Cámara Argentina del Acero (CAA) dijo que
"observa con preocupación la eventual decisión que podrá tomar Estados
Unidos". La Cámara señaló dos efectos potenciales: "afectar
directamente" las 200.000 toneladas de tubos de acero de alto valor
agregado que se exportan por año a la primera potencia global, y, al frenar
eventualmente las compras de países como China, Corea del Sur y Rusia, provocar
"un desvío de comercio hacia mercados alternativos", entre ellos, la
Argentina, "un país atractivo para colocación de estos productos, al igual
que otros países latinoamericanos".
Aluar envió, a
través de Dentons, un estudio de abogados en EE.UU., una carta al Departamento
de Comercio en la cual pidió ser excluida de cualquier medida que pudiera
afectar sus ventas a Estados Unidos. Uno de los argumentos que esgrimió la
aluminera es que sus ventas representan apenas entre el 6 y el 8 por ciento de
las importaciones de aluminio, que provienen, principalmente, de Canadá.
Monica de Bolle,
investigadora senior del Instituto de Economía Internacional Peterson, dijo que
el gobierno estadounidense podría imponer una combinación de cuotas y tarifas
más altas a las actuales, y que la medida, necesariamente, alcanzará a las
compras de todos los países porque, de lo contrario, China podría argumentar
ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) que ha sido discriminada.
"Esto va a
generar un daño colateral con la Argentina; en Brasil, muy, muy grande, y en
todos. Es la primera vez que se hará por razones de seguridad", dijo De
Bolle.
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