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Por Florenc ia
Donovan - El dólar parece haber encontrado un techo. Después de cinco ruedas
consecutivas de suba, la divisa norteamericana finalmente cerró ayer en baja, a
$19,62 en el circuito mayorista, donde operan los grandes jugadores y se marca
la tendencia del mercado, y a $19,85 en bancos y casas de cambio.
En la City aseguran
que entidades oficiales -los bancos Nación y Provincia, y la Anses-
contribuyeron en parte al resultado, con ventas de dólares durante la rueda.
Consultados al respecto, en el Banco Central (BCRA) afirmaron que no hubo
intervención.
Para los
operadores, de todas formas, ya el peso había empezado a percibirse como
demasiado barato, sobre todo en comparación con el real brasileño, que tras
conocerse la condena al expresidente Luiz Inácio Lula Da Silva se apreció
anteayer fuerte frente al dólar.
"Si no fuera
porque hubo mucha demanda de inversores del exterior, que a media mañana, en
cuanto el dólar abrió en baja, empezaron a comprar para cubrirse, la divisa
todavía podría haber bajado más", afirmó el operador de un banco
internacional, que pidió no ser identificado. "Mañana [por hoy] lo veo
bajando si no aparece de nuevo la demanda de los de afuera", anticipó.
Si bien los ánimos
del mercado cambiario están lejos de haberse apaciguado, en la City especulan
con que haya una suerte de tregua al menos hasta la próxima reunión del Comité
de Política Monetaria del BCRA, dentro de dos semanas. Allí, una vez más, el Central
deberá definir si recorta o no sus tasas de interés de referencia. Si las
bajara, podría terminar generando una nueva escalada del dólar.
Entretanto, en el
mercado creen que la divisa se moverá en torno de los $19,25 y $19,50 en el
circuito mayorista. Ya pocos la ven volviendo al terreno de los 18 pesos.
"El Central no
debería mover más las tasas. Creo que ya el Gobierno logró una devaluación
suficiente. Mucho más se le puede ir a los precios o afectar todavía más las
paritarias. Hasta mediados de marzo, debería mantener la tranquilidad del
mercado cambiario", opinó el jefe de cambios de otro banco de primera
línea.
¿Una tregua de
dos semanas?
Si no hay mayores
cambios en la política monetaria y no surge ningún ruido desde la política,
muchos esperan que la demanda de dólares empiece a estabilizarse a medida que
avance febrero.
No solo disminuiría
para entonces la demanda de divisas por parte del turismo, que suele tener en
diciembre y enero sus picos (luego nuevamente a mediados de año), sino que además
podría empezar el mercado poco a poco a anticiparse a lo que suele ser la
oferta del campo, que para fines de marzo y abril ya comienza a ingresar los
dólares de la cosecha.
Un dólar más
estable también abriría las puertas para que muchos de los inversores
internacionales que hasta diciembre pasado venían invirtiendo fielmente en
Letras del Banco Central (Lebac) vuelvan a verse atraídos por el negocio de la
tasa de interés en pesos. Aunque esto también estará atado a que el Central
mantenga tasas de interés reales que sigan siendo atractivas.
En su última
aparición pública, no obstante, el titular del BCRA, Federico Sturzenegger, dio
a entender que las tasas de interés reales en la Argentina (descontada la
inflación futura) eran altas y que había bastante margen para recortarlas. A
comienzos de este mes la tasa real era superior al 10%, cuando en 2017, un año
mucho más complicado en materia inflacionaria, era del 3,6% para la misma
época.
En las últimas
ruedas el Central viene manteniendo sin cambios las tasas de sus Lebac en el
mercado secundario. En la City siguen de cerca este mercado, dado que anticipa
en gran medida los movimientos del BCRA luego de sus licitaciones primarias.
Si bien el Central
es un jugador más entre muchos otros en el secundario, es al mismo tiempo el
más relevante, por lo que suele ser quien termina definiendo el precio de los
bonos también en este circuito.
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