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Por
Daniel Fernández Canedo - Un día clave para el dólar después de los feriados de
Carnaval: hoy se sabrá quién manda en lo que respecta a si el Gobierno
quiere un dólar de entorno de $20 o el mercado aspira a otro de $21 o más.
Habrá
que seguir de cerca la rueda después que el viernes el Banco Nación intervino
en forma decidida poniendo sobre la mesa US$ 400 millones en el intento de
calmar las aguas, en un contexto de incertidumbre caracterizado por la
suba de la tasa de interés en EE.UU y la sensación de que en la Bolsa de Nueva
York había una burbuja en el precio de las acciones de muchas compañías que
empezó a "pincharse".
La
Bolsa de Wall Street cae 10% desde el 28 de enero y para muchos analistas
es sólo el comienzo de lo que podría sobrevenir si la tasa del bono del Tesoro
(verdadero refugio de los capitales del mundo en tiempos de incertidumbre)
superase el 3% anual. Quedó en 2,84% anual ayer pero los analistas decían “hoy
el humor de los mercados está del lado del temor”.
La
frase corresponde a una muy difundida entre los operadores sobre que los inversores
se mueven “entre la avaricia y el pánico”. Cuando domina la avaricia
sobrevienen las compras y el espíritu de ganancia. Cuando llega el temor se
refugian en los bonos del Tesoro de los EE.UU en lo que se conoce como “el
vuelo del dinero hacia la calidad”.
Afuera
hay temor,¿ y acá, en la Argentina?.
La
característica de jornada clave es porque el viernes el dólar mayorista cerró
en $20, igual que el jueves, después de la venta de US$ 400 millones, y hoy
está la expectativa de que el Banco Central podría anunciar una baja de la
tasa del corredor de los pases que está en 27,25% anual.
Más
allá de la posible baja de las tasas que disponga el Central, el mercado
cambiario jugará antes su partido y lo que los operadores esperan es
señales sobre si la Casa Rosada quiere un dólar en torno de $20 para
tranquilizar los ánimos frente a la marcha del 21 de febrero que convoca el
camionero Hugo Moyano y el comienzo de las negociaciones paritarias para
definir los aumentos salariales para el año. Los empresarios quieren saber si
Mauricio Macri le ganará o no a Hugo Moyano.
El
Gobierno realizó, la semana pasada, una ronda de consultas con un grupo selecto
de economistas a los que les preguntaron su visión sobre el nivel del dólar.
Uno de los profesionales externos más respetados por la Casa Rosada fue
categórico: "si intervienen para frenar el dólar, intervengan con
potencia y que baje unos cuantos centavos, que el mercado perciba que puede
perder".
¿Volverá
a poner el Nación otros US$ 400 millones si el dólar llegase a subir?. En el
Gobierno no adelantan respuestas pero evalúan que una posible suba del dólar
depende mucho en estos días de lo que pueda pasar con la tasa de interés en
EE.UU.
La
Casa Rosada confía en dos argumentos contundentes en favor del poder de fuego
para evitar movimientos bruscos en el mercado cambiario: las reservas del
Banco Central están en US$ 62.000 millones y el Tesoro ya juntó unos US$
12.500 millones de los US$ 30.000 millones que necesita para cubrir el déficit
fiscal de este año.
En la
Casa Rosada aseguran que el ministro de Finanzas Luis Caputo merecería un
monumento por haber adelantado la colocación de bonos por US$ 9.000 millones en
la primer semana de enero antes del derrumbe del Wall Street. Y creen que
ahora pueden esperar entre tres y cuatro meses para volver a salir a los
mercados en el caso de que el tembladeral accionario y la suba de tasas afuera
se lleguen a prolongar.
Además,
en la visión oficial, el tipo de cambio real de hoy está casi al nivel del
17 de diciembre de 2015, que fue el pico que marcó a la salida del cepo
cambiario del kirchnerismo. Si ese punto de vista se impone, tal vez, el
dólar de $20 pueda ganar espacio y la tasa de interés, también serenidad.
"A
fin del año pasado la tasa de interés real (tasa contra inflación) estaba en 9
puntos, ahora está en 5 puntos y a eso el mercado lo siente. De hecho es uno de
los argumentos que justifica que en enero seguíamos creciendo al 3%
anual", comentaba un alto funcionario, más preocupado por la tendencia
cíclica del dólar a atrasarse que por lo que pueda llegar a subir en el corto
plazo.
Entre
la suba de las tarifas de gas y luz y el derrame del aumento del dólar sobre
los precios, la inflación de enero habría rondado el 2% y le abriría la
puerta a un número mayor para febrero. Con ese panorama ya es muy difícil
que el Gobierno pueda dejar de lado algún tipo de cláusula gatillo en las
negociaciones salariales. Pero sí aspira a que sean por ramas y con
aumentos diferenciados en función de cómo sea el resultado económico de cada
actividad.
Mientras
tanto, en el mercado financiero destacan un informe del banco
estadounidense Morgan Stanley que augura un recorrido alcista de 33% en las
acciones de algunos bancos grandes y empresas de energía de la Argentina.
Según
ese extenso y completo informe el mercado local podría quedar al margen de los
sinsabores del internacional. Toda una apuesta para días de tensión y en los
que se definirá quién domina por estas pampas.
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