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Por Caetano Mohorade - Cautela. Los fondos no llegarán por una mejor
perspectiva sobre el país. La nueva categoría permitirá la entrada de flujos
que estaban “bloqueados”.
Pese a la incertidumbre actual que prevalece en los mercados
internacionales, con la tasa a diez años en niveles cercanos al 3% (ayer cerró
en 2,89%) y la volatilidad registrada en las últimas semanas, la Argentina
parece continuar teniendo el visto bueno desde el exterior, pese a los
conflictos en la "macro" actual. El banco de inversión JP Morgan
presentó un informe en donde proyectó ingresos para el país que podrían superar
los u$s5.500 millones en caso de que la Argentina ingrese en la categoría de
"economía emergente" en el MSCI, que mide el Morgan Stanley, lo que
podría ser anunciado a mediados de junio. El año pasado, la medida fue
postergada debido a los temores que despertó un posible retorno de la
expresidente Cristina Fernández de Kirchner. Pero la victoria del oficialismo
en las elecciones legislativas de octubre pareció disipar estas dudas.
Esta recategorización actualmente Argentina es considerada como economía de
frontera-, en caso de que se genere el ingreso de capitales estimado, sería un fuerte
impulso para el mercado de acciones. Según las proyecciones del JP Morgan, los
flujos estarían concentrados en 14 acciones, entre las que se destacan YPF,
Grupo Financiero Galicia, Banco Macro, Telecom Argentina, Pampa Energía, Banco
Francés, Siderar, Transportadora Gas del Sur, Grupo Supervielle, Arcos Dorados,
Edenor, IRSA, Globant y Adecoagro. Además, el peso ponderado para la Argentina
en el MSCI de mercados emergentes sería del 0,64%, frente al 0,43% que se
esperaba un año atrás. Según explicó el banco de inversión, esto se debe al
"gran desempeño del país en 2017, con un alza del 72% frente al 34% de los
mercados emergentes" y al "incremento del 40% en la cantidad de
acciones que cumplen con los requerimientos para formar parte del índice (el año
pasado eran 10)". El país se ubicaría así por encima de países como Chile
y Colombia, que poseen actualmente tres y nueve empresas, respectivamente, pero
por debajo de Chile (19).
No obstante, hay que aclarar que los flujos estimados no ingresarían al país
por una mejor perspectiva para la Argentina para este año. Las perspectivas
para el país registraron una merma, tras los cambios de metas de inflación (del
10% al 15%), junto con la baja de tasa del Banco Central, lo que llevó a un
incremento en las expectativas de dos puntos para este año se espera que el
costo de vida crezca en 2018 un 19,4%-. Esta situación, sumada a la
depreciación del dólar en enero, llevó a que el mercado argentino registrara el
peor desempeño en lo que va del año entre los mercados emergentes, con una
caída del 7,4% en dólares, según el JP Morgan. Lo que ocurre es que el ingreso
de Argentina en la nueva categoría permitiría la entrada de ciertos fondos que
estaban "bloqueados" hasta el momento. Actualmente, hay aproximadamente
u$s463.000 millones en flujos pasivos que operan en los mercados emergentes y
actualmente no se focalizan en la Argentina. La asignación del 0,64% de estos
fondos le generaría al país ingresos por u$s 2.950 millones, según el banco de
inversión. Pero además, también se encuentran los flujos activos, que manejan
aproximadamente u$s1.2 billones a nivel global, y su exposición actual para la
Argentina es del 0,41%. La inclusión del país en el índice implicaría un
ingreso del 0,23% extra de los flujos hacia el país, lo que se traduciría en
unos u$s2.700 millones adicionales, totalizando los u$s 5.700 millones, monto
similar a 34 días de operaciones, considerando el volumen promedio actual de
ADRs y de acciones locales.
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