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Por Carlos Boyadjian - Desde hace algunas semanas, la industria
siderúrgica argentina se declaró en estado de alerta ante la posibilidad
de que el gobierno de los Estados Unidos decida aplicar aranceles de
importación al acero, pero también al aluminio. Presionado por el fuerte
lobby de las grandes siderúrgicas, el presidente Donald Trump tiene en estudio varias
alternativas que le presentó el Departamento de Comercio.
En el caso de Argentina, lo que está en juego es un mercado de más
de 200.000 toneladas de exportación anual. Casi el total de ese volumen
corresponde a tubos de acero sin costura para la industria petrolera.
Las medidas bajo análisis se dan en el marco de la Sección 232 de la Ley
de Expansión Comercial de 1962, según la cual la Casa Blanca plantea que
ciertos productos son de interés para la seguridad nacional, por lo que se
atribuye el derecho a aplicar medidas de protección comercial. Fuentes
consultadas por este diario dijeron que en verdad la medida apunta a cerrarle
el camino a los productos de origen chinos, pero toma una medida general bajo
la perspectiva de la Sección 232, para evitar reclamos o paneles de
investigación en la Organización Mundial de Comercio (OMC). En el caso de la
siderurgia China es el destinatario del 36% de las medidas antidumping
presentadas ante la OMC.
La pulseada
Esta semana el presidente Trump se reunió con legisladores republicanos
y demócratas que le plantearon la necesidad de avanzar rápido en la defensa de los
industriales estadounidenses. Pero también hay voces que piden precaución en
este tema para evitar precios más elevados en el mercado doméstico que
perjudiquen a los industriales locales.
La Administración Trump tiene hasta 11 de abril para decidir qué
hacer con los araceles y los cupos al acero y hasta el 20 de ese mes en el caso
del aluminio. La amplitud y profundidad que tengan esas medidas,
determinarán el impacto final en los países que hoy exportan a Estados Unidos.
Pero la mera posibilidad de que se impongan restricciones ya genera
incertidumbre de cara al futuro.
"Desde Tenaris Siderca estamos siguiendo atentamente la decisión
que tome el gobierno de Estados Unidos sobre la Sección 232, por el fuerte
impacto que puede tener en la producción de tubos de acero en nuestra planta en
Campana. Exportamos más del 70% de nuestra producción a todo el mundo y el
mercado norteamericano es el más importante de todos", aseguró Javier
Martínez Álvarez, Presidente de Tenaris Cono Sur, consultado por El Cronista.
Golpe con doble efecto
El ejecutivo agregó que "el eventual cierre del principal mercado
de tubería petrolera del mundo podría tener un doble efecto sobre nuestro
negocio". Explicó que no sólo "podría impactar en nuestras
exportaciones a Estados Unidos, sino que también generaría una mayor
competencia en el resto de los destinos a los cuales exportamos, por el desvío
de comercio de toneladas de tubos provenientes de países como China hacia
mercados alternativos, incluido el argentino".
Pero China no es la única amenaza. Carlos Vaccaro, director Ejecutivo de
la Cámara Argentina del Acero, considera que "China, Rusia, Ucrania y
Turquía son países con gran sobrecapacidad de producción, lo que puede generar
un desvío de exportaciones hacia Latinoamérica y en especial a Brasil".
Sobre un total de consumo aparente de acero que ronda las 1650 millones
de toneladas en todo el mundo, hay una sobrecapacidad de producción de 700
millones, de los cuales 400 millones provienen de China. Así, la aplicación de
medidas restrictivas en Estados Unidos, además de cerrar ese mercado, tendría
un efecto a nivel de precios internacionales en un mercado, de por sí,
sobreofertado.
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