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Estrategia. Los
presidentes de los países del Mercosur, entre ellos Mauricio Macri, deliberaron
en noviembre de 2017 en Brasilia.
Los
representantes de la Unión Europea y el Mercosur retomarán hoy las negociaciones en procura de
lograr un acuerdo que culmine en un ambicioso tratado de libre comercio
(TLC).
Sin embargo, los europeos no están dispuestos a ceder fácilmente el ingreso de
productos del Mercosur a sus mercados alimenticios, área donde ese bloque tiene
autoabastecimiento a base de subsidios a la producción.
Europa ofrece a los cuatro socios sudamericanos una limitada cuota de 99.000
toneladas de carne al año (contra los 140 mil reclamados), y 600 mil toneladas
anuales de etanol (que beneficia a Argentina y Brasil básicamente). También
pretende reservarse la mayoría de las denominaciones de origen geográfico, como
el Champagne o el Roquefort, según precisó un informe de la agencia de noticias
ANP.
A cambio, el Mercosur debería ir eliminado las barreras de 14 % promedio de
arancel externo común para productos industriales, se supone, en un cronograma
de al menos una década en el cual cada socio iría a un tiempo diferente hasta
alcanzar el objetivo de liberar el intercambio.
Europa posee un promedio de arancel para productos industriales que no supera
el 3 por ciento. Para este acuerdo pone en la mesa el 90% de su universo
arancelario. El 10 % que pretende reservarse es el capítulo agrícola, el que
más interesa y sirve al Mercosur, pero que el que a su vez levanta las mayores
quejas de Francia y otros países agrícolas de la comunidad como Polonia.
Paraguay, que actualmente ostenta la Presidencia temporal del Mercosur (formado
además por Argentina, Brasil y Uruguay), acogerá la próxima ronda de
negociaciones con la UE para "limar algunas sensibilidades" sobre las
que todavía se conversa respecto a los sectores de bienes y al industrial,
afirmó el canciller Eladio Loizaga. Ambos bloques vienen negociando este
acuerdo desde hace más de 19 años.
"Tenemos que, por lo menos, comenzar con un acuerdo que sea equilibrado
para ambas partes y traiga beneficios para ambos sectores. Para nosotros
(Mercosur) en el campo de las inversiones, la generación de empleo y un mayor
acceso de nuestros productos agrícolas", añadió Loizaga.
El canciller paraguayo también dijo que en las conversaciones mantenidas en los
últimos días con la comisaría europea de Agricultura y Comercio, Cecilia MTMlmstrom,
ambos destacaron el carácter "optimista" que precede a la ronda de
negociación de la semana próxima en la capital paraguaya.
La UE y el Mercosur negocian desde 1999 un amplio acuerdo de asociación que
incluye este tratado comercial, pero las conversaciones estuvieron bloqueadas
completamente entre 2004 y 2010 y sólo se retomaron en 2016.
Entre los dos socios más chicos, Uruguay advierte que le resultará imposible
negociar sus mercados de lácteos, ya que de ser así podrían ser arrasados por
la industria europea subsidiada.
La Argentina, a través del Mercosur, tiene acuerdos de libre comercio con
apenas el 9% del PBI mundial, decía el ministro de la Producción, Francisco
Cabrera, en la última conferencia de la Unión Industrial Argentina, en
diciembre en Parque Norte.
De cerrar con la UE, pasará a tener acceso libre al 30% de PBI mundial. Se pone
como ejemplo el caso de los vinos argentinos que no pueden competir con los
chilenos, porque estos últimos lograr entrar a los mercados con arancel cero,
mientras que los argentinos tienen que abonar tarifas aduaneras en la mayoría
de los países.
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