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El
Gobierno enfrentará esta semana el primer gran desafío sindical del año.
Liderado por el nuevo adversario político que observa en el horizonte, el
dirigente Hugo Moyano, el gremialismo opositor en alianza con movimientos
sociales y sectores del kirchnerismo desplegará el miércoles una importante
demostración de fuerza para expresar su reclazo a la política económica del
Ejecutivo y a la vez ejercer una férrea defensa del líder camionero en medio de
la ola de investigaciones judiciales que lo tienen en la mira.
Desde
hoy mismo el sindicalismo combativo empezará a preparar el terreno para la
movilización del miércoles. Los trabajadores bancarios agrupados en la AB, que
comanda Sergio Palazzo, concretarán entre hoy y mañana un nuevo paro de 48
horas en reclamo por el estancamiento de la paritaria de la actividad, que ya
lleva dos meses de negociación. La huelga afectará la atención al público en
bancos y complicará la entrega de efectivo en los cajeros, después de los
inconvenientes que ya el fin de semana provocó (hasta el dictado de la
conciliación obligatoria) el trabajo a reglamento de los recolectores de
residuos afiliados al gremio de Camioneros.
El
propio Moyano y su hijo Pablo aprovecharon el fin de semana para enfatizar el
escenario de confrontación con la Casa Rosada que, a través de algunos
ministros, recogió el guante y renovó sus críticas hacia el líder sindical.
El
sábado por la noche, sorpresivamente sentado en la mesa televisiva de Mirtha
Legrand, Moyano padre se ocupó de defender la convocatoria a la protesta del
miércoles y rechazó que se trate de una apuesta para "contrarrestar a la
Justicia" que lo investiga en múltiples causas. Además, prometió que
"va a ir mucha gente" a la movilización incluso afiliados "de
los gremios de dirigentes que no han convocado", en clara referencia a los
grupos sindicales de gordos e independientes que rechazaron sumarse a la
protesta. "La gente está sufriendo necesidades, perdiendo el poder
adquisitivo de los salarios. Está muy disconforme con lo que está pasando y
esto genera este llamado a la movilización", aseguró.
Sobre
el mismo discurso machacó ayer su hijo Pablo, quien además se defendió de las
causas judiciales en su contra al asegurar que "son todas denuncias medi
ticas", aunque sostuvo que para él "sería un orgullo caer preso en un
gobierno gorila". El número dos de Camioneros también afirmó que "hay
una preocupación importante" por parte de las autoridades nacionales
"por la magnitud de la movilización" del miércoles.
En
tanto, desde el Ejecutivo, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, cuestionó la
movilización al señalar que "no tiene una consigna clara", al tiempo
que sostuvo que "la Justicia va a actuar con total respaldo" en las
causas contra Moyano. "Creo que claramente se ha hecho una marcha en la
que lo que los une es una mirada opositora, una mirada crítica de la
actualidad. Hay kirchneristas, grupos de izquierda", opinó el funcionario.
Y
advirtió, en declaraciones a Radio Mitre: "Lo que está claro es que si
Moyano cree que por movilizar gente van a cambiar las causas judiciales, se
confundió de país. Las cosas han cambiado".
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