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Por Francisco
Jueguen - El empleo temporal funciona como "índice núcleo" para el
mundo del trabajo. Por ley, no incluye los sectores de la construcción (ni a su
motor, la obra pública), el Estado ni el campo. Y, por su flexibilidad, es
desde siempre una bola de cristal sobre lo que podría ocurrir con los
trabajadores permanentes. Es decir, un buen termómetro de la economía.
El Indec y
las principales empresas coinciden en que la sangría de puestos de trabajo se
frenó en 2017 frente a la retracción de 2016, que el mercado se estabilizó y
que a fin de año comenzó una leve reactivación. Pero también en que falta
inversión para consolidar la tendencia.
Para 2018, las
compañías apuestan a un crecimiento, aunque reconocen que aún no observan
inversiones significativas en los rubros en los que florece este empleo:
metalmecánica y servicios.
La encuesta más
reciente que el Indec hizo sobre el sector se incluyó en el anuario que el
organismo publicó el mes pasado. El relevamiento estimó que en septiembre
último había 46.642 trabajadores temporarios ocupados. Se trató de un crecimiento
interanual del 1,16 por ciento. Si se compara la cantidad de este tipo de
empleados a fines de 2015 con el mismo período de 2016 se observa una caída de
19,9% en el primer año de Mauricio Macri frente a la salida de Cristina
Kirchner.
Según el Indec, la
mayoría de los trabajadores en estas compañías son empleados en el comercio al
por mayor y minorista (13,8%), los servicios de transporte y almacenamiento
(12,5%) o la industria manufacturera (10,8%). Sin embargo, si se suman otras
actividades de fabricación de diferentes productos, las tareas industriales
pueden alcanzar casi el 40% del total. El 74,6% de estos empleados son hombres,
tienen generalmente entre 25 y 45 años y, en su mayoría, solo terminaron los
estudios secundarios. Sus salarios no superan los 20.000 pesos. El promedio en
septiembre del año pasado era de 14.356 pesos, según los datos del Indec.
"La
estadística dice que la caída se frenó, y eso es una buena noticia",
afirmó a LA NACION José María Mariani, presidente de la
Federación Argentina de Empresas de Trabajo Temporario (Faett). "Veníamos
con caídas de alrededor del 15 por ciento y ahora rondamos el 1 por ciento.
¿Cómo se explica? El escenario es cada vez mejor y desde las empresas están
apostando a que se viene una reactivación. Diría que hay una expectativa
positiva basada en la estadística. Sin embargo, no está claro que estemos
generando nuevo empleo. El tema es que la inversión actualmente se está viendo
solo en construcción, donde no estamos, y en el campo, que genera poco
empleo", afirmó el ejecutivo, que advierte buenos números en las primeras
semanas del año, pero aclara que este repunte está muy vinculado con la
estacionalidad de las vacaciones (básicamente, cuando el trabajador permanente
sale y algunas empresas lo reemplazan con temporarios durante algunas semanas).
"La
perspectiva es que mejore este año", afirmó a LA NACION Diego
Ortega, director de Pullmen, empresa de trabajo eventual. "Las
perspectivas que vemos con nuestros clientes son que el trabajo eventual va a
aumentar porque la actividad industrial va a aumentar", agregó. Según
Pullmen, que en un año y medio dice haber tenido una mejora de la facturación
del 76% gracias a haberles ganado mercado a otras empresas, el sector que más
se movió fue el de transporte y logística. "Tuvo que ver con el aumento de
las importaciones y exportaciones, pero también con el movimiento de transporte
de mercadería, como autos, que fue sideral", explicó el ejecutivo.
"En 2017 vimos
un cambio tenue en relación con 2016. Se paró la caída que veníamos viendo y
empezó a haber una incipiente demanda. Esto se consolidó a fines de año. Pero
no a los efectos de que se reflejara un claro cambio de tendencia que mostrara una
reactivación. Estos primeros meses son muy estacionales para decir cualquier
cosa", indicó Jorge Figueroa, director de Asuntos Públicos y
Sostenibilidad de Randstad.
"Actualmente,
se mantienen los pedidos de reposición de posiciones y hay una palanca que tiene
que ver más con un clima optimista que con inversiones reales que marquen una
modificación del escenario y una demanda real mayor", explicó Figueroa.
El ejecutivo de
Randstad afirmó que sí existen sectores y regiones puntuales, que no influyen
en la demanda total, que muestran otra realidad. Mencionó como ejemplo las
automotrices y autopartistas en Córdoba y Buenos Aires o el área petrolera en
Neuquén. También algunas zonas bonaerenses en las que se mueven un poco más los
rubros de consumo masivo, pinturas o en algunos puertos.
"El año pasado
fue un año de estabilización con un leve crecimiento por sector y por región
sobre fin de año. En este año hay más clima de optimismo que de inversiones
concretas, y ese optimismo se da porque todos esperan que se concreten esas
inversiones", analizó Figueroa.
Los últimos datos
del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), difundidos por el
Ministerio de Trabajo, muestran que el crecimiento de los trabajadores
asalariados registrados en el sector privado avanza a cuentagotas. En
noviembre, por caso, la medición desestacionalizada reflejó un alza de 0,1 por
ciento. Similares fueron las magnitudes de ese indicador durante todo 2017. En
la industria, en tanto, hubo leves caídas o un estancamiento durante la mayor parte
del año. Esta realidad fue una de las consecuencias de las caídas del consumo y
de la economía brasileña. El empleo privado fue durante 2017 impulsado
principalmente por el sector de la construcción y algunos rubros vinculados.
Sin embargo, en
diciembre, las expectativas de crecimiento del empleo para el primer trimestre
de este año se situaron en un 6%, nivel que los especialistas creen que asegura
creación de empleo, pero levemente por debajo de lo esperado en octubre y
noviembre, según los datos de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL)
publicada por la cartera que conduce Jorge Triaca.
Despejado, con
algunas nubes
Punto de
inflexión: Según el
Indec, en septiembre del año pasado se revirtió una tendencia negativa: hubo
46.642 personas con empleo temporario, lo que representa un 1,15% de mejora en
relación con el mismo mes de 2016.
Quiénes
son: El 74,6% de estos
trabajadores son hombres, tienen generalmente entre 25 y 45 años y en su
mayoría solo terminaron los estudios secundarios. Sus salarios no superan los
$20.000. En septiembre del año pasado, el promedio fue de 14.356 pesos.
Bueno, pero
insuficiente: Las
expectativas de crecimiento del empleo temporario para el primer trimestre se
ubicaron en 6%, un nivel que los analistas creen que asegura la creación de
puestos permanentes, pero levemente por debajo de lo esperado en octubre y
noviembre en la encuesta del Indec.
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