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El
Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) lanzó un
interesante informe en el que calcula cual será el flujo de capitales a lo
largo de 2018. La organización, que engloba a los bancos más importantes del
mundo, dice que el ingreso a América Latina de capitales de inversores no
residentes en 2018 alcanzará los US$ 264.000 millones, un alza desde los US$
238.000 millones estimados el año pasado. Sería el mayor caudal de ingreso
desde el 2014 cuando llegaron US$ 366.000 millones a la región.
De los
US$ 268.000 millones calculados, 143.000 millones serían vía Inversiones
Extranjeras Directas (IED), otros US$ 88.000 millones en inversiones de
portafolio, y US$ 34.000 millones en “otras inversiones” como fondos hacia los
bancos para préstamos.
De
confirmarse estos números, sería una buena noticia para Argentina ya que parte
de esos dólares irán al mercado de acciones y bonos, donde el país aún tiene
rentabilidades atractivas. Eso quedó plasmado incluso la semana pasada cuando
el banco JP Morgan salió a recomendar papeles argentinos que tendrían un
importante upside gracias a la reclasificación del país en el MSCI. También
había salida, antes, el Morgan Stanley a recomendar acciones locales con el
mismo argumento. En ambos casos, tienen a la Argentina con el rótulo de
overweight en las carteras de inversión. Tan sólo por el rebalanceo pos ascenso
al mundo emergente desde el actual estatus de “Frontera”, según JP Morgan, el
país recibiría US$ 5.500 millones adicionales (y en forma automá- tica) de los
fondos que replican el índice MSCI. En junio de definirá esa película.
No sólo
el flujo de capitales será generoso hacia América Latina, sino que para
los emergentes también será un buen año. “A pesar de la incertidumbre del
mercado para comenzar el año, esperamos ver flujos de capital de no residentes
en torno a US$ 1,3 billones a mercados emergentes en 2018, superando un
estimado de US$ 1,2 billones en 2017”, dijo Hung Tran, director ejecutivo del
Instituto de Finanzas Internacionales (IIF).
Sonja
Gibbs, directora sénior del Departamento de Mercados Globales del IIF, agregó
que “la clave para la recuperación de 2017 han sido los flujos de inversión de
cartera: un estimado de US$ 378.000 millones el año pasado, principalmente
deuda, y una proyección de US$ 422.000 millones en 2018, probablemente
explicado por equity”.
El
trabajo de la organización, una de las más prestigiosas a nivel internacional,
destaca, además, lo siguiente.
Es
probable que el ingreso de IED sigan siendo moderados: la inversión de capital
podría descender a su nivel más bajo desde 2009.
Si bien
la normalización de la política de la Reserva Federal y el aumento de los
rendimientos de los bonos mundiales serán adversos, las condiciones financieras
globales en general deberían seguir siendo favorables, en particular para el
capital de portafolio y los flujos bancarios transfronterizos.
La
acumulación de reservas de divisas en los mercados emergentes continuará, con
una acumulación adicional de US$ 180.000 millones este año (US$ 224.000
millones en 2017).
Sin
embargo, el IIF advierte acerca de riesgos clave para este panorama: un repunte
de la inflación, un dólar más fuerte y un repricing del riesgo. “Esperamos un
mayor grado de selectividad por parte de los inversores este año a través de
sus elecciones en acciones y bonos de emergentes”, dicen.
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