Por Alejandro
Tagliavini Argentina está cada vez más
alejada de la "lluvia" de inversiones prometida por Macri en su
campaña y en sus múltiples viajes sumando el reciente de Dujovne a Madrid. La
cruda realidad es que el país ni siquiera está en la mira o agenda de
inversores significativos. Para empezar, precisamente en España, Arantxa Rubio
en el influyente periódico El Economista da cuenta de que, tras la tormenta
desatada en los mercados, Brasil, Rusia e Italia son los únicos que están en
positivo en el año. El temor a que los bancos centrales y, en concreto, la Fed
suba las tasas desató una tormenta perfecta tanto de renta fija como de
variable, provocando que prácticamente todo activo haya generado pérdidas en lo
que va de 2018.
En fondos de inversión, solo este triángulo "bendito" gana en bolsa
este año: Brasil, Rusia e Italia, en tanto que EE.UU. está en positivo pero no
en euros. Los fondos que invierten en renta variable de Brasil suben 7,7% en
euros, mientras que sus homólogos con exposición a Rusia avanzan un 7,6% y
aquellos que invierten en Italia, un 3,36%.
En Brasil, las perspectivas mejoraron tras conocerse que se reducen las
posibilidades de que Lula concurra a las elecciones, favoreciendo así la
continuidad de la agenda de reformas. El Bovespa gana 13,44% en euros en 2018.
Aunque el crecimiento es bajo y el déficit fiscal es muy grande, se espera que
el PIB crezca 1,5% en 2018.
En Rusia el RTS sube 10,03% en euros. Y los fondos rentan, de media, 7,6%. Las
proyecciones apuntan a que tanto en 2018 como en 2019 el ritmo de crecimiento
del PIB ruso se mantendrá en 1,8%. En tanto que Italia es la única bolsa
europea que se mantiene en positivo este año (gana 3,75%), mientras que los
fondos que invierten en el país que, de media, ganan 3,36%.
La Bolsa argentina en lo que va de 2018 pierde un 5% en dólares y algo más en
euros. Pero no solo la bolsa cae. La cuenta corriente cambiaria cerrará enero
con un déficit de u$s1947 millones, 187% más que en el primer mes de 2017. Y,
si la cuenta financiera cerró con ingresos netos por u$s7773 millones, se debió
a la emisión de bonos por u$s9.000 millones que hizo el Gobierno al comenzar el
año, confirmando que Argentina "vive de prestado" y no crece
genuinamente como dice el gobierno.
Enero mostró además un aumento en la fuga de capitales. Según el BCRA, las
transferencias netas de residentes al exterior alcanzaron los u$s1518 millones,
"nivel máximo de salida neta en la historia del mercado de cambios".
En 2017 ya se había duplicado la fuga alcanzando los u$s22.148 millones, un
incremento de 122% respecto al 2016, y la cifra más elevada desde el 2008,
incluida la era "cepo".
Como "contrapartida", mientras los locales fugan, los extranjeros
"invierten" en la bicicleta financiera: 8,5 de cada 10 dólares que
ingresaron fueron a inversiones financieras en pesos. Así, la llegada de estas
"inversiones" saltó 400% interanual en enero al ingresar u$s533
millones netos. Entretanto, las inversiones de no residentes directas
alcanzaron solo u$s91 millones, 63% menos que hace un año. O sea que las
productivas van cayendo, gracias al "costo argentino", básicamente,
la altísima presión fiscal y excesivas regulaciones.
Claro que este panorama es el reflejo de que hasta los principales
"motores" de la economía -según el Gobierno- tienen problemas. La
demanda artificial de inmuebles provocada por los créditos hipotecarios
apalancados desde el Estado ha provocado una suba en los precios que va camino
de bajar desalentando a la construcción mientras que a la obra pública tampoco
le sobra oxígeno. Por su lado, la sequía le ha venido bien al Gobierno para
justificar que otro motor, el campo, se cae. Es que si bien la baja de las
retenciones -la carga fiscal- y cierta desregulación ayudaron inicialmente,
estas ventajas han quedado sepultadas por un aumento de la presión fiscal por
otros lados.
Mientras que el déficit comercial promete batir un récord -u$s10.000 millones,
18% más que en 2017- la Bolsa de Rosario corrige a la baja las estimaciones
publicadas en enero: en diciembre calculaba que el campo exportaría este año
97,5 millones de toneladas, y ahora estima que contará con un stock de
exportación de 83,8 millones, 8% menos que la campaña anterior cuando se
sumaron 90,7 millones.
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(*) Miembro del
Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California
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