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La
escalada de la tasa de referencia americana, el bono del Tesoro a 10 años,
tiene en vilo al mercado hace ya un tiempo. Es un reflejo del giro en la
política monetaria de la Reserva Federal de ese país, que no sólo ha comenzado
a incrementar el costo del dinero sino que lo haría a un ritmo presumiblemente
mayor con la nueva conducción de Jerome Powell.
Es
una mala noticia para quienes como la Argentina dependen de la posibilidad de
fondearse en el exterior ya que encarece los costos de ese endeudamiento.
Pero
según señala Federico Muñoz, titular de la consultora que lleva su nombre, en
su último informe, lo peor habría quedado atrás.
Bank
of America y Goldman Sachs coincidieron en proyectar para fin de 2018 un
rendimiento del bono del Tesoro americano a 10 años en 3,25%.
"Esta
proyección implica la continuidad del movimiento alcista de las tasas de
interés, pero a un menor ritmo de ascenso que el del último tiempo. En efecto,
en los últimos cinco meses, el rendimiento del bono largo subió unos 65 puntos
básicos (desde el 2,2% promedio de septiembre pasado); de acuerdo a estos
pronósticos, en los próximos diez meses subiría otros 40 puntos básicos",
explica Muñoz. La tasa cerró el viernes en un nivel de 2,87%.
"De
concretarse estos pronósticos, los emergentes dependientes del financiamiento
externo (como Argentina) sufrirían un encarecimiento del mismo, pero éste no
alcanzaría una magnitud desestabilizadora", remata.
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