|
Por Carlos Boyadjian - Según datos oficiales, el
déficit comercial en enero arañó los u$s 1000 millones, con proyecciones para
todo el año en torno a u$s 12.000 millones. Pese a eso, el primer mes del año
registró un salto de 10,7% en las exportaciones, en términos interanuales. Para
el Gobierno, el problema radica en el bajo nivel de exportaciones y no tanto en
los bienes importados.
En una entrevista exclusiva con El Cronista, el
ministro de Producción, Francisco Cabrera, aseguró que durante la anterior
administración "se destruyó la cultura exportadora" y admitió que el
país tiene serios problemas de competitividad. Estuvo acompañado por los
secretarios de Comercio, Miguel Braun, y de Transformación Productiva, Lucio
Castro, quienes aportaron precisiones sobre las acciones impulsadas por la
cartera.
¿Le
preocupa el nivel al que llegó el déficit comercial?
No es preocupante desde el punto de vista
sistémico, en un país que empieza a tener mayor actividad económica, crecen
rápidamente las importaciones y las exportaciones tardan en reaccionar. Lo
relevante es ir bajando el déficit pero el problema no lo vemos en las
importaciones sino en las exportaciones. Cuando ponemos la lupa en las
importaciones, vemos que el 80% se relacionan con el proceso productivo, es
energía, bienes de capital o insumos y sólo el 13% son bienes finales. El
porcentaje de exportaciones respecto del PBI es muy bajo, esto muestra que, en
términos generales, deberíamos estar creciendo en exportaciones.
En 2017, hubo algún nivel de retención de granos
del agro, esperando mejores condiciones, fueron unos u$s 3500 millones que
podrían haber mejorado el número de exportaciones. Pero el gran problema es la
destrucción de la cultura exportadora por medidas que se tomaron en los últimos
diez años, básicamente las retenciones al agro, retenciones a toda la
industria, liquidación de divisas en el corto plazo, y por lo tanto las
compañías no podían exportar. Entre 2006 y 2015 de 15.000 empresas que
exportaban, pasamos a 9000.
¿El
nivel actual de exportaciones es consecuencia de problemas de competitividad?
Cuando decimos que hay que mejorar la productividad
de la economía argentina nos referimos a eso. Los precios de los bienes que se
producen en el país son altos, por lo tanto es difícil salir a competir, esa
realidad existe y tiene que ver con temas logísticos, de costos del capital, el
financiamiento, el tema laboral, hay dificultades de acceso a la tecnología,
tiene que ver con el costo de las importaciones del equipamiento, todo eso hace
que tengamos una economía poco competitiva.
Las
cuestiones de infraestructura llevan tiempo. ¿Cuándo empezará a verse un cambio
de tendencia en el comercio exterior?
Va a llevar bastante tiempo, Chile tardó 20 años en
revertir su déficit comercial. En ese sentido, la reforma tributaria va a
llevar tiempo hasta que efectivamente baje la presión impositiva, la
infraestructura en trenes y rutas, mejorar la tecnología, la competitividad
laboral va a llevar varios años. Pero en los últimos años las exportaciones
dejaron de caer y crecieron un poco. Ayuda la modificación del tipo de cambio,
las medidas que estamos tomando de reducir la burocracia, programas como el
Exporta Simple, los acuerdos comerciales, todas son señales.
¿Están
pensando en nuevos acuerdos comerciales, la apertura de nuevos mercados?
Los acuerdos comerciales son una herramienta
importante de mejora de la competitividad, porque sin acuerdo comercial, tenés
una diferencia de varios puntos de protección (aranceles) con los países que
tienen acuerdo comercial. Hoy estamos en medio de la negociación Mercosur-Unión
Europea, pero en el futuro la agenda arranca con negociaciones con Canadá, con
Corea, con Australia, con EFTA. Hay que destacar que siempre estamos negociando
como Mercosur, salvo algún acuerdo como en el caso automotriz con Colombia. Por
ejemplo, soy muy optimista sobre el acuerdo con la Unión Europea para la
industria autopartista. Seguramente, va a haber autopartistas argentinos y del
Mercosur que podrán ser proveedores de las terminales locales y ganar mercados
en Europa.
Brasil
está reaccionando pero hay que ver si crece por exportaciones o por su mercado
interno. ¿Cómo observa la demanda de ese país?
Están aumentando las exportaciones argentinas y es
muy importante en nuestro sector automotriz, que ha estado muy golpeado casi
cuatro años. Con una capacidad instalada de casi 4 millones de vehículos y una
fabricación de 2 millones, Brasil ahora está empezando a crecer.
¿Las
terminales argentinas están preparadas para aprovechar la mayor demanda
brasileña?
El sector automotriz en Argentina siguió haciendo
inversiones, para mí en el mejor momento, que fue el de menor demanda potencial
brasileña. Hubo bajas producciones pero las encuentra ahora bien preparadas en
el momento en que van a empezar a demandar. Hay que destacar que la pobreza de
la demanda brasileña impulsó a muchas terminales locales a buscar nuevos
mercados. Volkswagen va a fabricar probablemente 20% o 30% más que lo que tenía
proyectado de la Amarok por aumento de las exportaciones. A Brasil se van a
exportar unas 20.000 unidades, acá se van a vender unas 25.000 y el resto, de
más de 70.000 unidades, irán a Oceanía.
Las
pick-ups son un nicho que se desarrolló durante años. ¿Hay algún otro sector
que pueda posicionarse?
Un sector que ha estado creciendo y tendrá un
desarrollo importante es lo que tiene que ver con los servicios basados en el
conocimiento. Allí con Brasil tenemos una oportunidad enorme, porque Brasil es
gran importador de este tipo de servicios y porque no hemos tenido en estos
años -en realidad, por desidia- un acuerdo sobre la doble tributación.
Argentina casi no le exporta, le vendemos más de estos servicios a EE.UU. que a
Brasil. Por ejemplo, Brasil importa u$s 12.000 millones de servicios y nosotros
le exportamos menos de u$s 150 millones.
¿Cuál
es hoy el cuello de botella del sector exportador argentino?
Es difícil pensar en algo general para todos, pero
si tengo que hacerlo, para mí es la falta de financiamiento, la burocracia para
el proceso exportador y también los costos logísticos. Cuando se hace el
análisis de la productividad en las empresas, en general da muy bien pero
cuando arrancan para ir al puerto, ahí empiezan las ineficiencias.
¿Está
cómodo el Gobierno con este dólar de $20?
Yo sí estoy más cómodo. Pero para ser honesto, hay
que ver qué pasa con los precios, porque Argentina es el país de Latinoamérica
que más transfiere a precios cuando hay algún movimiento en el tipo de cambio.
|