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Por Julián
Yosovitch - El peso argentino continúa con su racha alcista y se disocia de la
evolución del dólar a nivel mundial, además de mostrar el peor desempeño este
año entre sus pares regionales.
Desde comienzos de
2017 a hoy, el dólar se encuentra dentro de una fase de ajuste importante.
El Dollar Index
tuvo el año pasado, de hecho, tuvo su peor performance en 14 años (perdió casi
10%), mientras que el euro ganó 14%. En lo que va de este año, el índice pierde
2%.
El manual
indicaría, no obstante, que están dadas las condiciones para que el dólar se
fortalezca. Pero ni las subas de la tasa de referencia en Estados Unidos, que
en principio deberían darle impulso, ni el estímulo proveniente de los recortes
de impuestos le dieron soporte a la moneda hasta ahora, en un momento de
crecimiento global sincronizado en el que el dólar compite por los capitales
internacionales.
La devaluación del
peso argentino se da por lo tanto en un momento en que la divisa cae a nivel
global y el riesgo está en que el ciclo se revierta y que el peso se vea
presionado además por factores internacionales.
En este contexto,
tanto las monedas emergentes como las desarrolladas transitan una fase de
apreciación. Entre las que más se destacan están el rand sudafricano, que se
aprecia un 5,8% en el año, el yen japonés, que sube un 5%, el peso mexicano,
que avanza un 4,75%. Mientras tanto, el peso colombiano, la corona noruega, el
peso chileno, la libra esterlina y el franco suizo ganan en el año entre 4,5% y
3%.
Entre las monedas
que peor desempeño muestran en el año se encuentran el sol peruano, con una
baja de 0,6%, seguido por el dólar canadiense y la rupia india, que pierden un
1,3% y 1,5%. Sin embargo, estos retrocesos resultan anecdóticos cuando se los
comparan con el 7,95% del peso argentino.
Incluso si
únicamente miramos en la evolución de febrero, vemos que también el peso
argentino se ubica como la moneda que más se devaluó en entre los emergentes,
cayendo un 2,91%. Si hacemos una comparación a nivel regional, vemos que el
real brasileño se devaluó un 1,78% en el mes, mientras que el peso chileno se
apreció un 1,75% en febrero.
El dato clave será
ver qué pasa realmente con el peso argentino si, por ejemplo, el dólar a nivel
global deja de caer y comienza a subir nuevamente. Es decir, lo alarmante de
esta situación es que estamos en un escenario de debilidad de nuestra moneda
mientras el dólar a nivel global en realidad está cayendo.
Si esa dinámica
mundial se revierte, o el Dollar Index hace una pausa en su tendencia bajista y
experimente una recuperación, el tipo de cambio local podrá quedar vulnerable a
acompañar la tendencia global y que la devaluación actual se potencie
justamente por factores externos.
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