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Por Francisco
Jueguen - La orden que Mauricio Macri dio en los últimos días fue clara: hay
que defender el modelo económico. En el Gobierno consideran que los contactos
del Ministerio de Hacienda con economistas privados -un almuerzo furtivo con
Javier Milei a mediados de 2017 para debatir el gradualismo, por ejemplo, o un
café con Juan Carlos de Pablo a fin de año para matizar las expectativas del
mercado, entre otros- no son suficientes para evangelizar a los actores
económicos sobre el camino elegido por el Gobierno y criticado, cada vez más,
por la oposición.
Con aval
presidencial, los hombres que dependen de Nicolás Dujovne empezaron esta semana
a rebatir el relato de que la Argentina va a una nueva crisis. La televisión,
la radio y los diarios fueron entonces el escenario en los que el viceministro
Sebastián Galliani; el jefe de gabinete de Hacienda, Guido Sandleris, y el
subsecretario de Programación Macroeconómica, Luciano Cohan, entre otros, se
batieron a duelo argumentativo.
El mensaje busca
tranquilizar a los argentinos, pero también al mercado, prestamista del
gradualismo. En Hacienda confían en que este año se volverá a sobrecumplir la
meta fiscal (un déficit del 3,2% del PBI). Sin embargo, creen que lo más
complicado llegará para las arcas oficiales en 2019, cuando María Eugenia Vidal
-en campaña- recibirá cerca de $40.000 millones del Fondo del Conurbano. A eso
habrá que sumar, entre otros gastos, el comienzo de la reducción de impuestos
de la reforma aprobada el año pasado y la devolución del 15% coparticipable a
las provincias. En el Gobierno prestan especial atención a cómo el revalúo
impositivo y el ahorro previsional, entre otros, puedan compensar esa
transferencia.
Cerca de Dujovne
estiman que los datos interanuales de crecimiento este año tendrán mensualmente
alzas cercanas al 3% en promedio, lo que redundará en un avance de entre 3,2 y
3,5% en el año. Será entonces un crecimiento superior al de 2017, cercano al
2,8% (hoy se conocerá el dato de diciembre). Adelantaron además que los números
del PBI de enero y del sector de la construcción -también se difundirá hoy- son
"muy buenos". La obra pública se mantendrá en el nivel del año
pasado, a la espera de que avancen los proyectos público-privados (PPP).
La inversión, prevén
en el oficialismo, será nuevamente el motor de la expansión. Se sumará una
variable clave: la recuperación brasileña (el alza en la demanda de las
exportaciones locales), que se estima en un 3% tras dos años de recesión.
La visión del
Gobierno choca con la de varios analistas privados, que en los últimos días
recalcularon a la baja el crecimiento de este año. Esa vidriera se plasmó, por
ejemplo, en el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), incluso luego
del cambio de metas de inflación. La suba de precios y el impacto de la peor
sequía en el campo en más de cuatro décadas son los problemas que más
preocupan. No así la capacidad de financiamiento del país para sostener el
gradualismo, pese a que la Reserva Federal (Fed) prevé tres aumentos de tasas
en el año (ver aparte).
La sequía puede
"pegar fuerte" en la cosecha de soja, temen. Esperan una reducción
del 20% de la producción, que afectará además al sector transportista. Sin
embargo, los precios más elevados incitarían a los productores a liquidar los
millones de toneladas retenidos en silobolsas.
La balanza
comercial volverá a ser negativa este año. Esperan un crecimiento de las
exportaciones del 8% y de las importaciones del 10% en el año. El alza de los
precios ayudaría a morigerar el déficit, que sería similar al de 2017. Para los
privados, superará con creces los US$10.000 millones.
La inflación
comenzará a ralentizarse en abril, luego de los aumentos de tarifas. "Una
baja de cinco puntos [al 20%] a fin de año sería un éxito", pronosticaron.
En Hacienda afirman que, tras las alzas del gas y el agua, se abren las puertas
para mayores bajas de tasas. "Eso lo definirá el Banco Central",
cuentan. Descuentan que esa decisión y la inflación actualizarán el dólar. ¿El
bolsillo? Pese a que el consumo masivo no arranca, cerca de Dujovne plantean un
escenario similar al de 2017: suba del salario real de casi tres puntos antes
de llegar a un nuevo año de elecciones.
El año en claves
económicas
Crecimiento
Pese a que los
economistas privados revisan a la baja el nivel de actividad para 2018, el
Gobierno cree que crecerá cerca del 3,5%, con el impulso de la inversión y el
repunte de Brasil.
Salarios reales
Subirían cerca de
tres puntos reales, en una carrera similar a la que se corrió este año con la
inflación, según Hacienda.
Los problemas
Preocupa al
Gobierno el impacto de la sequía, sobre todo en la soja. Sin embargo, los
mejores precios alentarían a liquidar parte del stock en silobolsas. La
inflación, estiman, desacelerará desde abril. Sería bien vista una baja de
cinco puntos en 2018.
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