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Por Javier Blanco -
El Gobierno dio ayer un nuevo paso en su intención de mostrarles a las
calificadoras internacionales y a los analistas de riesgo que no tendrá
problemas para cubrir sus necesidades financieras de este año, aun si el clima
en el mercado global se complicase algo más. Captó localmente el equivalente a
otros US$2900 millones y se aseguró así más del 50% del total de recursos que
tenía previsto buscar por esa vía este año.
Lo hizo al emitir,
por segunda vez en el año y en el mes, bonos en pesos, un recurso con el que
logró atraer un total de $128.800 millones (unos US$6500 millones al cambio
vigente en cada colocación). Este monto, sumado a los US$9000 millones
obtenidos con la emisión global de tres bonos en dólares a comienzos de año, le
permite ya tener en caja US$15.500 milllones de los US$30.500 millones que
necesitará para cubrir el déficit fiscal y pagar la deuda que vence en 2018.
Lo que ofreció esta
vez a los inversores fueron dos bonos en pesos, uno a corto plazo (vence en
2020, con tasa fija pero cobertura de cláusula gatillo si la inflación la
supera) y otro a mediano plazo (caduca en 2023 y es indexado). Por esas dos
vías entró un total de $58.300 millones. "Fue una muy buena licitación,
con alta participación de locales y extranjeros, lo que nos permitió bajar el
costo de emisión del bono más corto y facilitó su colocación sobre la
par", valoraron en el Ministerio de Finanzas.
La referencia que
hicieron alude al bono 2020, que capitalizará una tasa fija mensual del 1,6012%
(equivalente a una tasa efectiva anual del 21%, nivel que, de ser superado, da
derecho a pedir que se reemplace por CER), que fue colocado a un precio de
$1015 por cada lámina de $1000.
Esto fue posible
porque el título recibió pedidos de compra por $68.000 millones, de los que
fueron adjudicados menos de la mitad ($30.000 millones), precisamente para
bajarle el costo.
Del exterior
El grueso de las
ofertas que consiguieron por este bono fueron de inversores del exterior, que
al suscribirlo con dólares recibieron el beneficio de comprarlo a un cambio de
$20,16, un 0,25% superior al vigente ayer.
La demanda que tuvo
el bono, que duplicó largamente la oferta y los pedidos por el otro bono en
pesos indexados a 5 años, no sorprendió a los analistas, que lo consideraban
claramente el título más atractivo.
"El bono 2020
tiene el atractivo de la cláusula gatillo, que se evalúa a medio término, lo
que hace que esa garantía te sirva para el primer año, que es cuando más dudas
hay sobre el nivel en que puede terminar la inflación. Y que en el segundo año te
resulte más rentable la tasa fija, dado que supone un 20,7%, contra una
expectativa de inflación que, para este año, está en torno al 14%",
explicó Leonardo Chialva, de Delphos Investment, al justificar el diferencial
de preferencia que mostró el mercado por este instrumento con relación al Bono
2023, que recibió ofertas de compra por $29.000 millones. Se terminaron
adjudicando casi en su totalidad ($28.300 millones).
El resultado
"estuvo en línea con las tasas de mercado de la deuda CER, lo cual es
buena noticia tomando en cuenta que parte de estos recursos se usarán para
pagar bonos que vencían a tasa fija o Badlar, ya que quiere decir que bajaron
-aunque marginalmente- el costo de financiamiento", valoró Belisario
Álvarez de Toledo, de Consultatio Asset Management.
La clave en
términos del financiamiento, según evalúa el analista Miguel Zielonka
(EconViews), es que el Gobierno pudo volver a demostrar que "no depende
tanto del mercado externo". Aunque "fondearse acá tenga costos
extras, especialmente por el menor espacio que dejás para que se financien
provincias o empresas, es bueno haber dejado claro que existe esa opción",
insistió.
Los números de
la licitación
68.000
Millones de
pesos
Sumaron las ofertas
de compra por el bono 2020, duplicando la oferta y permitiendo que se venda a
$1015 por cada $1000 de lámina emitida
29.000
Millones de
pesos
Entraron en pedidos
de suscripción por el bono 2023, de los que se adjudicaron $28.300 millones
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