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Por Carlos Boyadjian - La pulseada discursiva que tuvo en estos días
como protagonistas a los industriales y al ministro de Producción, Francisco
Cabrera, tiene como trasfondo el llamado costo argentino y la implementación de
una agenda orientada a mejorar la competitividad del sector.
Desde el Gobierno destacan las medidas tomadas, como las leyes Pyme y de
Emprendedores, la reforma impositiva, los acuerdos de competitividad
sectoriales, y la apertura de mercados. Los industriales, por su parte, centran
sus reclamos en los puntos irresueltos de la agenda productiva, como el peso de
los impuestos, el incremento de las importaciones y el impacto de las tarifas
en la estructura de costos de las empresas, aunque coinciden en la necesidad de
abrir nuevos mercados y fortalecer el consumo interno.
En este marco, el tema de la competitividad resulta clave, así como una
mayor inversión para mejorar la productividad. El combo se completa con el peso
que tienen los impuestos, la logística y la mejora de la infraestructura.
Choque imprevisto
En la primera reunión de junta directiva del año de la Unión Industrial
Argentina (UIA) el martes pasado, representantes de industrias de las
provincias y economías regionales focalizaron el análisis en las dificultades
que atraviesan, frente a un mercado interno aún deprimido, el impacto de las
tarifas de luz y gas en la estructura de costos de la industria en general y la
elevada presión tributaria.
Pero el punto más álgido fue la queja de varios sectores respecto del
aumento de las importaciones, a partir de lo cual el tomate en lata importado
terminó siendo el eje involuntario de un duro cruce del ministro Cabrera con
los industriales.
En un comunicado difundido el fin de semana, Cabrera consideró que
"algunos dirigentes empresarios se quejan en lugar de tener una agenda
seria y adulta de competitividad", y llamó a mantener "una agenda
positiva, con eje en la inversión, la competitividad y el alcance de nuevos
mercados".
También se refirió a la reducción de los derechos de exportación que
impulsó el gobierno, no sólo del agro sino también la industria, la rebaja de
impuestos en dos puntos del PIB, así como "la Ley PyME, el Pacto Fiscal
con las provincias y la Ley de Financiamiento Productivo". Tras salir a
defender enfáticamente la política oficial de cara al sector, Cabrera señaló:
"Creemos que hay que tener una agenda positiva y dejarse de llorar. Hay
que ganar nuevos mercados y competitividad". El ministro enfatizó que la
economía está creciendo y que las importaciones se mantienen bajo control, con
un fuerte peso de la inversión en bienes de capital. "El reequipamiento
fue más importante que la construcción en la inversión", destacó.
La respuesta de la UIA no tardó en llegar, buscando bajar el tono a la
polémica. En declaraciones radiales, el titular de la entidad, Miguel Acevedo,
precisó que "hay que seguir trabajando en bajar el costo argentino y
mejorar las condiciones para exportar. Hoy tenemos tasas de interés altas con
baja profundidad de crédito, costos de energía muy elevados hasta tanto maduren
las inversiones, costos logísticos altos", entre otros.
Los industriales acompañan la orientación del Gobierno, indicó Acevedo,
pero aclaró que es necesario "discutir cuestiones puntuales", cómo
incrementar el valor agregado, generar mejores empleos y "trabajar con las
cadenas de producción de los distintos sectores para detectar los cuellos de
botella".
Para Acevedo la clave para exportar más "es continuar con este
camino de disminución de la presión tributaria", pero admitió que
"recién esto va a ser relevante a partir de 2020", cuando estén en
vigencia todos los beneficios.
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