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Por Julián
Yosovitch - Es bien sabido que los principales índices de Wall Street se han
estado moviendo en las últimas semanas con un mayor grado de volatilidad y que
los inversores han vuelto a sentir los nerviosismos típicos de días de
importantes caídas, luego de casi dos años sin movimientos abruptos.
Para el momento en
que Donald Trump gano las elecciones, quizá era más sensato pensar que la
volatilidad podría apoderarse de los mercados. Sin embargo, el año 2017 fue uno
de los periodos de menor volatilidad en los mercados financieros y los
inversores estuvieron durante gran parte del segundo semestre alertando sobre
un regreso del nerviosismo. De hecho, era casi necesario que, luego de un enero
con ganancias abruptas en las acciones, los índices accionarios experimenten un
ajuste.
Algo que sí
sorprende, son los movimientos extremos con los cuales se encuentra
desarrollando el ajuste actual las acciones en Wall Street. Existen indicadores
que muestran que el índice S&P 500 está oscilando de una manera mucho más
extrema a la que habitualmente se ve en los mercados alcistas.
En lo que va de
2018, el índice SP500 ha marcado 15 días en los que se movió 1% (o más) en
cualquier dirección. Eso es casi el doble que todo el año de 2017. El 36% de
las ruedas de 2018 se han dado con movimientos mayores al 1%. El último ciclo
de nerviosismo en los mercados en donde las variaciones mayores al 1% eran
persistentes fue en durante el estallido de la crisis sub-prime en 2008-2009 en
el cual cerca del 50% de las sesiones marcaban movimientos diarios mayores al
1%.
Antes en el tiempo,
durante el estallido de la crisis de las punto con en los años 2000, también
veíamos persistentes sesiones con un nivel importante de volatilidad y en el
cual las ruedas marcaban movimientos mayores al 1%.
La diferencia entre
estos dos últimos ejemplos y la actualidad es que, en aquellos casos, los
índices de Wall Street se encontraban transitando una tendencia bajista,
mientras que en la actualidad el mercado se encuentra en un derrotero alcista
de mediano plazo.
Atrás han quedado
los días tranquilos y estamos dentro de un periodo en el cual los inversores
tienden a evaluar la fortaleza del ciclo económico. Existen ruidos de corto
plazo que se encuentran embarrando el panorama como el aumento de la inflación,
la suba de la volatilidad en los mercados financieros, la suba de tasas de la
Fed y la del Tesoro a 10 años que amenazan el crecimiento de la economía
americana. Más en el corto plazo, el peligro de una guerra comercial y de un
regreso del proteccionismo comercial tienden a nublar el panorama y de amenazar
lo que se hablaba a comienzo de año sobre el crecimiento económico global
sincronizado.
El mayor nivel de
volatilidad en los mercados centrales sin dudas que genera repercusiones en el
resto de los mercados desarrollados y emergentes. Argentina, al estar
nuevamente integrada en el mundo financiero global, no puede escaparle a ese
escenario y por lo tanto es natural ver que las sesiones con movimientos
mayores al 1% también se dan en el ámbito local.
A nivel local, se
puede notar como el Merval también acompaña tal evolución. En lo que va del
2018, en 28 de las 44 ruedas del año tuvimos sesiones mayores al 1%, es decir,
el 64% del tiempo, el Merval opero con movimientos mayores al 1%.
Si se eleva un poco
más la vara, podemos ver que 9 de las 44 ruedas, el Merval registró movimientos
mayores al 2%, lo que implica que el 20% de las ruedas hemos tenido movimientos
mayores al 2%.
Tiene sentido para
un mercado tan volátil como el local, que las acciones se muevan dentro de un
rango de volatilidad mayor. De hecho, el promedio del último año, el Merval
opero con movimientos mayores al 1% en el 40% del tiempo y un 13% del tiempo
opera con movimientos mayores al 2%. Esto quiere decir que, por más que el
mercado local sea volátil, efectivamente en el corto plazo, el índice Merval se
ha venido desarrollando con movimientos cada vez más extremos en lo que va del
2018.
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