FUNCIONARIOS DE AMBOS PAÍSES VOLVIERON A CRUZARSE POR LA SITUACIÓN DEL BLOQUE Lavagna pidió un mecanismo de cupos de importación para situaciones excepcionales. Pero un ministro brasileño dijo desconocer el reclamo del gobierno argentino. Cuando todavía resuenan en Brasilia los comentarios de la fugaz visita del presidente argentino Néstor Kirchner en la Cumbre de América Latina y los países árabes, la relación entre los dos principales socios del Mercosur se mantiene en tensión. Ayer, voceros del Ministerio de Economía argentino y el ministro de Desarrollo del país vecino, Luiz Furlan, volvieron a protagonizar un cruce de opiniones sobre la situación del bloque regional.
El encargado de abrir el fuego fue Furlan, quien dijo desconocer que el Gobierno argentino haya presentado una propuesta para rever algunos aspectos del Mercosur, la cual incluye la aplicación de salvaguardas. La reacción de Economía fue inmediata: Armando Torres, su vocero, ratificó la entrega del documento en el que se propone la introducción de mecanismos para regular el comercio. "La Argentina le presentó una nueva propuesta a Brasil, la cual fue entregada en el despacho pertinente, que no es precisamente el de Furlan", sentenció Torres.
Casi al mismo tiempo, el funcionario brasileño repitió que no aceptará "la adopción de salvaguardas en el Mercosur". En diálogo con El Cronista, una alta fuente del Ministerio de Economía argentino no ocultó su mal humor por la situación: "Reciben todo lo que enviamos y sonríen, pero luego no tienen voluntad de avanzar en un bloque más equilibrado", dijo el informante, con indisimulable fastidio.
La propuesta argentina fue entregada por Lavagna al ministro de Economía de Brasil, Antonio Palocci, quien ayer confirmó haber recibido el documento. "Lavagna nos entregó una propuesta en septiembre del año pasado, luego nosotros respondimos y ahora nos dio una nueva propuesta", ratificó Palocci.
La propuesta que Lavagna llevó a Brasil es un refinamiento del documento que había enviado el año pasado. La idea principal es tratar de equilibrar el intercambio comercial entre ambos países para evitar grandes asimetrías. Para ello, la Argentina propone la utilización de salvaguardas (cupos a la importación) en casos de verificarse aumentos importantes en las importaciones de productos de un país a otro.
De todas formas, el Mercosur no concibe en su constitución el uso de salvaguardas o medidas similares, y este es el argumento al que apela Brasil para frenar las iniciativas argentinas. La propuesta precisa cuándo se deberían aplicar las salvaguardas, tomando parámetros como el porcentaje de variación de las importaciones y qué períodos considerar en la estimación. Además, la iniciativa incluye mecanismos para equilibrar el terreno en materia de ayudas fiscales a las industrias.
En este contexto, los presidentes de ambos países intentaron calmar los ánimos con declaraciones formales. Kirchner aseguró que el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, "entendió con toda claridad que no puede haber en América del Sur un país con industrias y otros países sin industrias". El mandatario argentino señaló además que no le preocupa la compra de empresas locales por parte de capitales extranjeros, sobre todo brasileños, porque desea que "vengan capitales de inversión que generen producción y trabajo".
De todos modos, Kirchner aprovechó la oportunidad para disparar contra el empresariado local. Dijo que le hubiese gustado que los empresarios argentinos "jueguen el rol que tienen que jugar". Y agregó que no va "a caer en provocaciones" porque "en el Mercosur debemos tener la visión de construir un espacio conjunto".
Por su parte, desde Brasilia Lula destacó ayer que su país y la Argentina "se necesitan mutuamente", y resaltó la "buena relación" entre ambas naciones.
También explicó que existen reclamos de las dos partes, y admitió que la Argentina "muchas veces tiene razón".
El martes Kirchner regresó anticipadamente de la cumbre en Brasilia luego de que se suspendiera una reunión a solas con Lula. En los primeros cuatro meses del año, el comercio con la Argentina le dejó a Brasil un superávit de u$s 900 millones. La cifra equivale a casi la mitad del resultado que este último logró durante todo el año pasado. |