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Por José Del Rio -
Llegó puntualmente para la entrevista en LN . Un tanto más serio que lo
habitual y con la idea de responder a todos aquellos temas que generaron
polémica en los últimos días: el debate por las lebacs, el futuro de los
precios, los niveles de endeudamiento y hasta la gestión del Banco Central.
Desde "La Argentina apeló muchas veces a un endeudamiento
irresponsable" hasta definiciones sobre el "Kirchnerismo que busca
vincular a quienes tenemos todo legal con los bolsos de José López",
fueron parte de sus definiciones en un mano a mano exclusivo.
¿Por qué cuesta
tanto bajar los precios y las expectativas de la inflación?
Estamos bajando la
inflación a la vez que corregimos los precios relativos de los servicios
públicos. Por otro lado, es la primera vez que la Argentina baja la inflación
con un tipo de cambio flotante, que impide que la moneda se aprecie como
mecanismo para la baja de la inflación, algo que ya vivimos y que provoca que
las cosas exploten por los aires. Este modelo de baja de inflación genera
algunos costos adicionales en términos de tiempo, pero le da una
sustentabilidad que no tuvieron en el pasado. Y elegimos construir cosas que
perduren en el tiempo.
¿Qué lugar se le
da a cumplir la meta de inflación anual?
Para nosotros es
fundamental. La inflación es un impuesto que castiga a los que menos tienen.
Venimos de una inflación del 38% en 2016, como producto de haber reconocido una
inflación que estaba barrida debajo de la alfombra por el anterior gobierno, y
porque tuvimos que regularizar servicios públicos, eliminar las restricciones
cambiarias para converger en un tipo de cambio único que nos diera la
posibilidad de volver a exportar y relacionarnos con el mundo. Desde esa tasa
muy alta, bajamos a un 24,8% en 2017 y aspiramos a llegar al 15% este año y al
10% el año próximo.
Hoy se ven
subsidios que bajan en tarifas y precios que suben. ¿Con las tarifas ya se
cubre el costo de los servicios?
A fin de año vamos
a estar cubriendo, en lo que es electricidad y gas, buena parte del costo de
producción. Todavía nos quedan subsidios vinculados a la tarifa social, que no
existían en el gobierno anterior, y protegen a los que menos tienen. Nos resta
corregir las tarifas del transporte en el área metropolitana (de Buenos Aires).
Estamos hablando de colectivos y trenes, que tienen precios desalineados, con
lo que nos movimos en electricidad, gas y agua.
¿La idea es
continuar aumentando el transporte?
En el Consenso
Fiscal acordamos con las provincias que el subsidio diferencial que tiene el
AMBA en el transporte debe ser removido en 2021. No quiere decir que no puede
tener subsidio, sino que no puede ser diferente en el área metropolitana con
respecto al resto del país. Con lo cual, tenemos, por un lado, la posibilidad
de seguir subsidiando en parte el transporte, pero equiparándolo con el resto
del país, donde se pagan más valores más altos que aquí.
En el mercado
sostienen que el Banco Central cambió la política monetaria, pero que poca
gente se da cuenta de eso porque sigue al frente Federico Sturzenegger.
¿Coincide con esto?
No. Yo creo que la
política monetaria es la misma. En diciembre se modificaron las metas de
inflación y, en función de eso, lo que cambió es el grado de contractividad de
la política monetaria. En ese sentido, es un poco menos contractiva que antes,
ya que no busca un objetivo del 10%, sino del 15% (de inflación), y, en busca
de ese objetivo, el Banco Central sigue apelando a los mismos mecanismos: tiene
una meta de inflación, tiene una tasa de política monetaria muy positiva en
términos reales y, eventualmente, puede intervenir en el mercado, si así lo
considera.
¿Le preocupa el
furor por las Lebacs?
No, porque justamente
muestra confianza en un activo que tiene el Banco Central y que permite
absorber pesos del mercado. Entonces, es importante que estén balanceados los
objetivos, pero es muy importante tener una política monetaria seria y
consistente, y que el Central tenga instrumentos atractivos es fundamental. Eso
es porque el BCRA paga tasas de interés positivas en términos reales con el fin
de ahorrar en moneda local. Si queremos ampliar el tamaño del sistema
financiero y el ahorro -clave para la inversión- debemos lograr que las tasas
reales sean positivas, porque en el kirchnerismo eso no sucedía, y nos provocó
la fuga de activos y nos dejó un sistema financiero muy chiquito, que no daba
crédito al sector privado. Hoy tenemos un sector financiero muy fuerte y que
está permitiendo, entre otras cosas, que los argentinos puedan acceder al
crédito hipotecario. Uno ve el costo de las Lebacs, por un lado, pero es
necesario que se vean también los beneficios que permiten financiar
infraestructura, viviendas familiares, y está claro que vamos a un sistema
financiero más grande, más positivo, y eso es claramente positivo.
Para ello es
clave poner límites al endeudamiento.
Nosotros tenemos un
programa fiscal que le pone límite al endeudamiento. Tenemos metas fiscales para
el déficit primario, que nos lleva a un 3,2% este año, a un 2,2% el año que
viene, y en dos años más al equilibrio primario en las cuentas públicas.
Cumpliendo esas metas fiscales -no hay duda que las vamos a cumplir- la
Argentina estabiliza sus cuentas públicas para el año 2020 y 2021, y va a tener
un endeudamiento en relación con su tamaño de economía del 37% respecto al PBI.
Los países emergentes, similares a la Argentina, tienen un promedio del 48%. Es
decir, la Argentina va a lograr estabilizar el tamaño de su deuda mucho más por
debajo que otras economías.
¿Y por qué cree
que hay tanta crítica respecto a los niveles de endeudamiento?
Porque muchas veces
la Argentina apeló a un endeudamiento irresponsable. Y cuando tenemos críticas
de la oposición, o de otros economistas, muchas veces son bien intencionadas,
porque en el pasado las cosas terminaron muchas veces mal. Hay una tendencia de
los argentinos a ser escépticos, ya que nos fue mal. Ahora, si trabajamos con
un plan fiscal responsable, serio, con equilibrio, el endeudamiento es un
mecanismo transitorio, que se debería comparar con el ajuste más veloz que
habría que hacer. El costo social sería alto y la pérdida de gobernabilidad
para llevar adelante nuestras políticas, también.
Ahí es dónde
juega el déficit.
El equilibrio
fiscal es la única política seria y sana para un país como la Argentina, que ha
pasado por la historia que ha pasado. Si vamos demasiado rápido, el programa
económico puede perder sustentabilidad, que a la larga produce más déficit,
porque la oposición política al gobierno no quiere un déficit más bajo, sino
que quiere un déficit más alto. Con el kirchnerismo, el déficit crecía año a
año, y eso es lo que quiere la oposición. Por eso nosotros tenemos que ir con
pies de plomo, reduciendo de manera sostenible, sin dañar el tejido social de
la Argentina.
¿El gradualismo
va a marcar los cuatro años de este Gobierno o se puede esperar que llegue un
momento de shock?
Yo te diría que lo
que es gradual es la política de reducción del déficit. No el ataque a la
ineficiencia y el tamaño del gasto público. Ocurre que la baja del déficit es
de un punto por año porque, a la vez, estamos bajando impuestos. El año pasado
la Argentina bajó el déficit, bajó impuestos, bajó inflación, creció su economía.
todas estas cosas no las habíamos tenido presentes en el pasado reciente.
Cuando asumió el presidente Macri no solo teníamos un déficit fiscal alto, sino
también una presión tributaria récord. Debemos bajar el gasto y el déficit, a
la vez que bajamos impuestos, porque sin ello no podríamos crecer. En los dos
primeros años de este Gobierno bajamos impuestos por dos puntos del PBI. No
recuerdo otro gobierno en la historia contemporánea argentina que haya bajado
la presión tributaria en dos puntos del PBI. Eliminamos los gravámenes al
comercio exterior y solo queda el impuesto a la soja, que gradualmente se está
reduciendo. Hemos aumentado el mínimo no imponible de Ganancias para personas
físicas y hemos sancionado la Ley Pyme, que permite a las empresas más pequeñas
pagar menos impuestos. Sin eso, hoy tal vez estaríamos más cerca del equilibrio
fiscal, pero la Argentina probablemente no estaría creciendo. En los años que
vienen de aquí en adelante tenemos una reforma tributaria que opera en cinco
años y en la cual vamos a ir bajando impuestos al trabajo, el IVA a inversiones
productivas, reduciendo el impuesto al cheque, a la vez que vamos bajando
drásticamente Ingresos Brutos gracias al acuerdo fiscal con las provincias. Eso
genera pérdida de recursos, y el déficit, sin duda, bajaría más rápido sin esa
quita de impuestos. Pero creemos necesario bajar el déficit, bajar el gasto y
bajar impuestos.
¿Es correcto el
nivel del dólar hoy?
El tipo de cambio
flota y lo que es correcto ahora es el esquema de tipo de cambio flotante, que
impide apreciaciones excesivas, porque cuando ocurre hay quienes salen a operar
el tipo de cambio de manera de llevarlo al equilibrio, y lo mismo cuando se
deprecia demasiado. Además, contamos con un Banco Central que puede intervenir
eventualmente para limar la excesiva volatilidad. Los medios ponen el foco en
la depreciación y también cuando se aprecia. Eso refleja la falta de costumbre
de los argentinos con el tipo de cambio flotante, que es el esquema que tienen
la mayoría de los países del mundo, y que es el esquema que pensamos que la
Argentina debe tener para ser menos volátil y más exitosa.
Cuál es su
opinión de los industriales.El Ministro Cabrera los invitó a no llorar tanto.
Tenemos muy buena
relación con los empresarios, así como con los sindicatos y todos los actores
de la Argentina. Yo veo que la inversión arrancó en 2017, cuando creció 11%.
Los empresarios están invirtiendo, aunque desde el Gobierno uno siempre quiere
que sea más rápido. Nosotros tenemos un buen diálogo desde el Gobierno, más
allá de algún tira y afloje que pueda haber. Creo que la interacción es muy
buena.
El Presidente
dice que la Argentina va ser Australia, pero allá el colegio privado no se paga
y la prepaga tampoco, por ejemplo. ¿Se puede revertir esta brecha entre la
Argentina y Australia?
El desarrollo es un
proceso largo, que en la Argentina ha intentado atajos en muchas ocasiones,
como tratar de crecer 8%, 10% o 15% exacerbando la demanda o vendiendo activos.
La realidad es que no funcionó en el pasado. Lo que sirve es trabajar todos los
días, remover obstáculos, mejorar el capital argentino (en maquinarias, pero
también con más educación para todos), tener mejores rutas y puertos, bajar los
costos de la logística y tener más hospitales. Es lo que está fuera de la casa
y es espacio común de todos. Y mejorar las reglas de juego, con una Justicia
eficiente, donde todos seamos iguales ante la ley. Todo eso no se construye de
un día al otro, es trabajoso, lleva tiempo, pero lo debemos transitar. Estamos
construyendo un país en el que podamos ser desarrollados, pero eso nos va a
llevar bastantes años. Yo estoy convencido de que estamos transitando el duro
camino hacia el desarrollo.
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