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Por Pablo Fernández
Blanco - La soja, que en la historia reciente se presentaba como superpoderosa,
parece haber comenzado a perder algo de brillo a mano de los cereales, mientras
que la alta dependencia comercial con el Mercosur y China insinúa morigerarse
por el mayor protagonismo de Europa, Canadá, México y Estados Unidos en el
ingreso de divisas al país, una tarea fundamental para la salud de la economía
doméstica. Así lo muestra un informe del Indec que explica el comportamiento de
los principales complejos exportadores el año pasado y muestra que las ventas
al exterior alcanzaron el año pasado los US$58.384 millones, menos de un 1% por
encima de 2016, en parte porque los precios de los productos en los que se
destaca el país tuvieron un mal pasar en el mundo.
El campo, la
industria automotriz, el oro y la pesca traccionaron el año pasado el ingreso
de dólares al país a través de las exportaciones, una de las tareas más
difíciles de cumplir para la economía actual, cuyo persistente déficit en la
balanza comercial preocupa a la Casa Rosada desde hace varios meses. Sin
embargo, no todos los sectores tuvieron el mismo comportamiento. Mientras las
oleaginosas, que explican el 31,7% de las exportaciones, se desplomaron casi 9%
y empañaron los números globales, los autos crecieron 14,4% y el oro, casi 11%.
Pese a eso, seis de
cada 10 dólares que ingresaron al país el año pasado estuvieron relacionados
con el campo de manera directa o indirecta.
Los pilares siguen
siendo los mismos. El 55,6% de las exportaciones totales correspondieron a los
complejos oleaginosos, cerealeros y automotor. Si se les suman las ventas al
exterior de petróleo, petroquímica, ganadería, el oro, frutas y pesca, el
número llega hasta el 76,4%.
Esas cifras obligan
a hacer algunas salvedades. Por caso, la industria automotriz tuvo una balanza
comercial negativa pese al aumento de las exportaciones. El dato muestra dos
realidades al mismo tiempo: si bien las terminales locales están en franca
recuperación, los consumidores locales aprovechan las mieles de la apertura
moderada del mercado que propone la gestión de Macri.
Las exportaciones
de los complejos oleaginosos, en tanto, sumaron el año pasado US$18.523 millones
-una muestra evidente de la importancia del campo y la soja para la economía
local, pese a la caída del último año-, mientras que las ventas de cereales
alcanzaron US$7628 millones, con un aumento interanual del 0,2%.
La marcha de los
complejos exportadores tienen especial importancia para la Argentina en la
situación actual, debido a que la balanza comercial es altamente deficitaria.
En 2017 cerró con un déficit récord de US$8471 millones, en contraste con el
superávit de US$1969 millones de 2016 y en el marco de un crecimiento de las
importaciones (19,7%).
"Estos datos
reflejan el Talón de Aquiles del gradualismo fiscal: el retraso de las
cantidades exportadas frente al dinamismo de las importaciones, generado por el
salto en la inversión, en un año donde los términos del intercambio [relación
entre precios de exportación y precios de importación] no ayudaron",
explicó Federico Furiase, director del estudio EcoGo. "Lo importante es
que el Gobierno tiene en claro que así como tiene que reducir gradualmente el
déficit fiscal antes de intereses, también debe mejorar la competitividad de
las exportaciones a través del tipo de cambio real, bajando la inflación,
reduciendo el costo financiero y el logístico", completó.
Los datos de
exportaciones agregan algunas pistas con respecto al cambio de perfil que le
impuso al sector el cambio de Gobierno. Por ejemplo, según analiza Camilo
Tiscornia, de C&T Consultores, cae la preponderancia de la soja en la
participación total y crecen los cereales, algo que está relacionado con la
baja parcial de las retenciones que aplicó Macri en el inicio de su gobierno.
El especialista agrega: "Si se comparan los últimos números con los del
kirchnerismo, se notan algunos cambios estructurales. A nivel regional, se ve
que hay una pérdida de peso en las exportaciones dirigidas al Mercosur y a
China. También un aumento de la importancia de otras regiones, como el Nafta y
la Unión Europea".
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