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Por Sofía Diamante
- Ya lo dijo Federico Sturzenegger: hay que acostumbrarse a un tipo de cambio
volátil. El precio del dólar fue un tema todo el verano, desde que en
diciembre el Gobierno anunció la relajación en las metas de inflación y
entonces la cotización de la divisa norteamericana no paró de subir.
Hoy no fue la
excepción: el dólar trepó ocho centavos y cerró en un nuevo récord histórico de
$20,69 para la venta en el segmento minorista, según el
promedio diario de bancos y entidades financieras que elabora el Banco Central . En el mercado mayorista, en tanto,
la divisa escaló siete centavos y cerró a $20,41.
La noticia fue que
el Banco Central volvió a intervenir por segunda vez en la semana, con venta de
reservas de US$20 millones. Pero a diferencia del lunes, cuando vendió US$30
millones y el precio del dólar bajó, esta vez la intervención de la entidad
monetaria no logró frenar la suba del valor del billete.
Los primeros meses
del año siempre son difíciles para el mercado cambiario: hay mucha demanda
estacional del dólar y poca oferta, ya que el grueso fuerte de entrada de
divisas llega con la liquidación de la cosecha. Ante una posible escalada del
precio del dólar que comienza a ser peligroso, el Banco Central intervino ayer
para contener una suba que tiene su causa principal en el desfajase
intertemporal entre la demanda y la oferta.
Pero a su vez, la
entidad monetaria no busca, en principio, hacer retroceder el valor del
billete; interviene en el mercado con montos pequeños -en la semana utilizó en
total US$50 millones de los más de US$62.600 millones de reservas que tiene-,
buscando que luego aparezca la oferta privada y se equilibre el mercado. Los
analistas acusan este comportamiento a un "BCRA más politizado".
"El Banco
Central está mostrando que tiene más de un objetivo: además de contener la
inflación para que no se devalúe el poder real adquisitivo, tiene que mantener
un tipo de cambio competitivo, para que aumenten las exportaciones, y no puede
subir la tasa de interés, porque se enfría el mercado de créditos y así, la
economía", señaló Amílcar Collante, del Centro de Cesur.
En tanto, este
triple objetivo del Central genera incertidumbre en el mercado financiero.
"El BCRA tendría que tocar la tasa de interés si no quiere que el precio
del dólar siga subiendo, pero políticamente no lo puede hacer, entonces la
única alternativa que le queda es salir a vender dólares para evitar que el precio
siga escalando y que después se traslade a precios, como ya empezamos a ver que
sucedió en febrero", indicó un operador financiero.
Para Leonardo
Chialva, socio de Delphos Investment, el Banco Central está teniendo una
política distinta a la acostumbrada a ver. "Una de las críticas que tenía
la Argentina para entrar a la categoría de países emergentes era que el tipo de
cambio no flotaba libremente. Al intervenir con poca venta de dólares, la
entidad está intentando trasmitir al mercado que va a meterse lo menos
posible", dijo.
"Aunque
también es una contradicción que el Banco Central compre dólares al Tesoro y
por otro lado no se anime a vender cuando el mercado lo necesita", agregó
Chialva.
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