Por Carlos Lamiral - La francesa Christine Lagarde,
directora Gerente del Fondo Monetario Internacional(FMI), arribará a Buenos
Aires el próximo 16 de marzo para ser recibida por el presidente Mauricio
Macri, en medio de un contexto de muy buenas relaciones, cosa que no es lo
habitual con la Argentina.
La última vez que un titular del FMI visitó el país fue el 31 de agosto de 2004
y lo tuvo que hacer de mañana, custodiado por policías debido al clima político
pesado. Se trataba del español Rodrigo Rato, quien por apenas 10 horas, trató
de negociar un acuerdo con el Gobierno de Néstor Kirchner en medio de las
tratativas para la salida del default del 2001. El director del Fondo trató
infructuosamente de que Kirchner y su ministro de Economía, Roberto Lavagna,
hicieran un ajuste fiscal importante, a cambio del apoyo para el proceso de
negociación con los bonistas.
Como cuenta la historia, las negociaciones fracasaron, y el organismo levantó
su oficina permanente en Argentina. Luego Kirchner le pagó u$s9.500 millones al
contado y desde ese momento el país no tuvo más ningún préstamo, a parte de que
tampoco le permitieron más a los técnicos revisar las cuentas del país como lo
indica en Artículo IV. En aquel episodio perdió el puesto de presidente del
Banco Central, Alfonso Prat Gay, quien fuera reemplazado por Martín Redrado. El
primero ahora forma parte del Gobierno, el segundo de la oposición. Luego le
llegaría a la Argentina la censura del FMI debido a que el Índice de Precios al
Consumidor (IPC) que elaboraba el INDEC no era confiable.
Anteriormente el alemán Horst Köhler, había pasado por Balcarse 50, previo a
que Kirchner entrara en la impronta combativa. Pero si la Argentina puede tener
un recuerdo marcado a fuego, fue el del francés Michel Camdessus, quien estuvo
aquí en varias oportunidades. Era la imagen del FMI para los argentinos, quien
desde Washington era el responsable de habilitarle recurrentes programas
financieros para el Gobierno de Carlos Menem y su ministro Domingo Cavallo, de
pésima relación con la institución. Era obligatorio pasar por su despacho. La última vez que un titular del FMI visitó el país fue el 31 de agosto
de 2004 y lo tuvo que hacer de mañana, custodiado por policías debido al clima
político pesado. Se trataba del español Rodrigo Rato, quien por apenas 10
horas, trató de negociar un acuerdo con el Gobierno de Néstor Kirchner en medio
de las tratativas para la salida del default del 2001. El director del Fondo
trató infructuosamente de que Kirchner y su ministro de Economía, Roberto
Lavagna, hicieran un ajuste fiscal importante, a cambio del apoyo para el
proceso de negociación con los bonistas.
Como cuenta la historia, las negociaciones fracasaron, y el organismo levantó
su oficina permanente en Argentina. Luego Kirchner le pagó u$s9.500 millones al
contado y desde ese momento el país no tuvo más ningún préstamo, a parte de que
tampoco le permitieron más a los técnicos revisar las cuentas del país como lo
indica en Artículo IV. En aquel episodio perdió el puesto de presidente del
Banco Central, Alfonso Prat Gay, quien fuera reemplazado por Martín Redrado. El
primero ahora forma parte del Gobierno, el segundo de la oposición. Luego le
llegaría a la Argentina la censura del FMI debido a que el Índice de Precios al
Consumidor (IPC) que elaboraba el INDEC no era confiable.
Anteriormente el alemán Horst Köhler, había pasado por Balcarse 50, previo a
que Kirchner entrara en la impronta combativa. Pero si la Argentina puede tener
un recuerdo marcado a fuego, fue el del francés Michel Camdessus, quien estuvo
aquí en varias oportunidades. Era la imagen del FMI para los argentinos, quien
desde Washington era el responsable de habilitarle recurrentes programas
financieros para el Gobierno de Carlos Menem y su ministro Domingo Cavallo, de
pésima relación con la institución. Era obligatorio pasar por su despacho.
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