|
Por
Fernando Bertello - Como en un tobogán, las proyecciones para las cosechas de
soja y maíz de la Argentina siguen cuesta abajo. Ayer, la Bolsa de Cereales de
Buenos Aires volvió a recortar su previsión de cosecha de soja, esta vez en dos
millones de toneladas, y dejó el volumen estimado en 42 millones de toneladas.
Se trata de 12 millones menos respecto de lo que esperaba días antes del inicio
de la siembra, en septiembre pasado, y una pérdida directa para los productores
por el menor volumen de unos US$3600 millones. En soja, sería la menor cosecha
en seis campañas, incluyendo a la actual, ya que en 2011/2012 se produjeron
según la entidad 39,9 millones de toneladas.
Además,
la Bolsa de Cereales porteña le pasó la tijera también al maíz, en este caso
reduciendo en tres millones de toneladas la cosecha para dejarla en 34 millones
de toneladas. Esta última cifra representa siete millones de toneladas menos
respecto de lo proyectado en septiembre pasado. Así, con la caída en la cosecha
los productores no tendrán en sus manos un ingreso equivalente a unos 1260
millones de dólares.
Solo
entre ambos cultivos, soja y maíz, el impacto directo para el bolsillo de los
productores rondará los US$4860 millones, un monto que a su vez casi el 40% de
la inversión total que se realiza en la Argentina para sembrar los principales
cultivos.
"En
ningún momento se interrumpió la sequía, y donde hubo lluvias estas fueron muy
puntuales", expresó Esteban Copati, jefe de estimaciones agrícolas de la
Bolsa de Cereales porteña. Por efecto de la falta de precipitaciones, en la
oleaginosa en la entidad esperan una importante baja en los rindes promedios a
nivel país. Del récord del año pasado, cuando el rinde promedio fue de 31,9
quintales por hectárea, ahora se alcanzarían 24,4 quintales por hectárea. Con
esa marca el rinde promedio a nivel país sería el más bajo en seis campañas.
Vale recordar que en 2011/2012 se había conseguido un promedio de 21,9
quintales.
Debido
a la sequía, además de las pérdidas por menor rendimiento, también hay pérdidas
de superficie. Al respecto, la entidad consignó la pérdida de unas 700.000
hectáreas en el cultivo. En soja la superficie sembrada en la campaña fue de 18
millones de hectáreas.
"Ya
es tarde para recuperar rinde en la mayor parte del área en pie sobre el centro
y sur de la región agrícola, ahora resta esperar el inicio de cosecha a fin de
confirmar, o no, las expectativas de rinde relevadas durante las últimas
semanas y entender de forma objetiva el potencial del cultivo", señala el
reporte de estimaciones.
El
NOA es la única de las regiones donde se prevé una producción mayor a la
prevista al inicio de campaña. Allí el rinde promedio sería similar al ciclo
pasado, con 26,5 quintales por hectárea.
Para
el maíz, el rinde del cultivo también sería menor respecto de la campaña
pasada. Contra un promedio de 80,2 quintales por hectárea del ciclo pasado,
ahora se prevén 66,2 quintales por hectárea, una marca que es también la más
baja desde el ciclo agrícola 2011/2012.
El
informe alerta por la situación de los maíces sembrados con fechas tardías, en
noviembre/diciembre.
"La
falta de precipitaciones registradas durante las últimas semanas disminuyó el
potencial de rinde de estos cuadros, impactando en la proyección de producción
para el cereal a nivel nacional", indicó el relevamiento.
Sorpresas
Pese
a la caída en la cosecha, hay algunas zonas puntuales donde los cultivos
comenzaron la campaña con buenas reservas de agua, un factor que ahora
amortigua la merma. Ocurre por ejemplo con el maíz en algunos lugares de la
zona agrícola núcleo, donde, según informó la Bolsa de Comercio de Rosario hay
rendimientos que, en 60.000 hectáreas ya cosechadas, rondan los 95 quintales
por hectárea.
En
este contexto, según el analista de Agritrend, Gustavo López, la suba de unos
30 a 40 dólares la tonelada que registró la soja desde enero, y de unos US$20
el maíz, compensa en parte los magros resultados por la sequía.
|