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Por Claudio Zlotnik - La fortísima tormenta de nieve que
azotó Nueva York, el miércoles, no estaba en los planes y obligó a Luis
Caputo a tomar recaudos para llegar a horario a las reuniones con
los inversores.
Los encuentros se habían pautado con poco tiempo y -típico en estos
casos-, las citas se enlazan unas con otras prácticamente sin espacio para el
relax. Lo menos conveniente en medio de semejante tempestad.
Una a favor del ministro es que conoce bien a sus interlocutores. Varios
de ellos, incluso, se dirigen a él por su apodo: "Toto".
El viaje del titular de Finanzas, quien llegó a Nueva York junto con el
secretario del área, Santiago Bausili, fue para transmitir, básicamente, un
solo mensaje: "En Argentina no pasa nada que deba atemorizarlos".
A diferencia de otras visitas a Wall Street, esta
vez, Caputo no fue a "pasar la gorra". Tuvo como misión llevar
tranquilidad a los principales inversoresen bonos argentinos.
Y a testear, in situ, el sentimiento de esos grandes operadores
hacia el país.
En las últimas semanas, los papeles de deuda argentinos fueron
los más castigados de la región.
El índice de "riesgo país",
elaborado por el JP Morgan, muestra la peor performance en el
arranque del año. Se ubica cerca de los 400 puntos básicos, muy por encima
del de Brasil, Colombia, Uruguay o México.
El indicador escaló 13%, a contramano de la estabilidad
observada en elmundo emergente, para el que se registra un descenso promedio
del 1,5%.
Caputo les dijo a los inversores que
considera "exagerado" ese castigo. Y que "nada cambió"
en la política económica como para merecer ese repudio de parte del mercado.
El ministro, primero, trazó un panorama político, que muestra a Mauricio
Macri fortalecido frente a la sociedad tras las elecciones de medio término. Y
que, justamente, el Presidente es el garante de la
sustentabilidad del programa económico argentino.
Acto seguido, les aseguró que el Gobierno logrará un sobrecumplimiento
de la meta fiscal de este año. Es decir, que se cumplirá con el plan de
reducción del gasto público (y más). Una promesa que suele endulzar los oídos
de los financistas ya que tiene una directa relación con la capacidad de pago
de la deuda.
Para fortalecer su posición, Caputo expuso los últimos
resultados fiscales, que demuestran un superávit primario de
las cuentas públicas. Y que ese resultado se logró gracias a la
fuerte reducción de subsidios, para lo cual el Presidente cuenta con el
suficiente respaldo.
Preocupaciones de inversores
Los inversores suelen
ponderar la habilidad política de Macri para ganar espacios en la vida política
del país. Algunos volvieron a refrendar esa confianza en estas reuniones de
Nueva York.
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Sin embargo, los financistas sacaron una lista con las
preocupacionesque no logran ser disipadas por la capacidad política del
Presidente.
Al tope del ranking figura la "independencia del Banco Central".
Varios de ellos plantearon que el último 28 de diciembre, el Gobierno cambió
reglas no escritas, y que inquietó a quienes, en definitiva, financian al país.
Básicamente, la referencia es a la modificación de la meta
inflacionariaque había anunciado Federico Sturzenegger para 2018.
A la vista de Wall Street, se trató
de una injerencia directa de la Casa Rosada en el ámbito del BCRA,
y que tuvo un rápido impacto en variables claves de la economía.
La mayor tolerancia hacia la inflación indujo una rebaja en las tasas de
interés -algo buscado por el Gobierno- y en un salto del tipo de cambio,
con el cual ahora el Banco Central está lidiando para que no se
escape más de la cuenta.
Caputo, uno de los que trabajó dentro del Gobierno para lograr una baja
en el costo del dinero, defendió la postura oficial. Y negó cualquier
interferencia con la labor de Federico Sturzenegger.
Los interlocutores del ministro se mostraron desencantados con
los resultados de la política anti-inflacionaria. Preferían la posición
más dura que hasta hace unos meses mostraba Sturzenegger.
El cambio se ve reflejado en la mayor expectativa
inflacionaria que tienen tanto las consultoras de la City como los bancos
de Wall Street.
Asimismo, le deslizaron a Caputo que esas inconsistencias se plasmaron en
la caída en los precios de los bonos de la
deuda pública. Y que, en definitiva, ese escenario puede golpear el nivel
de crecimiento para este año.
Al respecto, Caputo mantuvo la perspectiva de un repunte del
PBI del 3,5% para 2018, y aseguró que el impacto de la sequía que sufre el
país será moderado. En el Palacio de Hacienda reconocen que la merma en la expansión
anual será, como mucho, de medio punto del PBI.
La pauta de crecimiento será clave este año ya que, con una buena cifra,
Macri podría demostrar que conduce al país por el camino correcto y, de esa
manera, que puede encarar con más chance la reelección en 2019.
A diferencia de otras veces, Caputo no fue a Wall Street a
testear el apetito del mercado por nuevas emisiones de títulos de la
deuda. En enero, el ministerio de Finanzas emitió nada menos
que u$s9.000 millones, la tercera parte de lo que necesita para todo el
año.
El Gobierno organizó esa colocación advertido de
que se venían momentos más tensos en el escenario internacional. Una
fuente de primera línea de la Casa Rosada se congratulaba por aquella decisión:
"Si hubiésemos esperado, habríamos pagado más caro", dice.
No obstante, también en off the record, otra voz oficial
admite que esa masiva emisión puede estar relacionada con
el castigo de los precios, ya que el mercado todavía está digiriendo esa
colocación.
Al respecto, Caputo deslizó algo que días atrás reveló iProfesional:
que quiere cambiar la matriz del fondeo externo por más
emisiones en la plaza doméstica. El ministro asegura que es la única manera de
que la deuda sea sustentable en el tiempo.
Por lo pronto, y a diferencia del miércoles, ayer en Nueva York volvió a
salir el sol. Hubo menos viento frío y la temperatura estuvo agradable. Justo
lo que necesita la Argentina para su panorama financiero.
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