Sin sorpresas, el Banco Central decidió mantener ayer la tasa de
política monetaria, el centro del corredor de pases a siete días, en un 27,25%
debido a las fuertes presiones inflacionarias que generan las diversas subas de
tarifas y para sortear una mayor suba del dólar, evitando así un mayor traslado
a precios, teniendo en cuenta que la inflación de febrero se ubicará entre un
2,4% y un 2,6%, según los cálculos privados. Un operador del mercado señaló:
"si hubiesen bajado la tasa, habrían actuado de forma irresponsable".
Para justificar su decisión, la entidad que lidera Federico Sturzenegger
recordó que a principios de mes se conoció el resultado del Relevamiento de
Expectativas de Mercado (REM). La inflación esperada para 2018 aumentó de 19,4%
a 19,9% para el nivel general y del 16,9% a 17,1% para el componente núcleo. En
tanto, la expectativa de inflación creció del 13,5% a 14% para 2019 y de 9,1% a
9,7% para 2020. Para los próximos doce meses, el aumento esperado en el costo
de vida disminuyó del 18,6% al 17,6%. Estos datos reflejan que el organismo
está en una encrucijada para seguir bajando las tasas de interés, si quiere
continuar en el proceso de desinflación.
Además, la autoridad monetaria remarcó que "la inflación de febrero
mostrará un alza respecto del valor registrado en enero, tanto en el nivel
general como en la inflación núcleo, principalmente como producto de un aumento
en los precios regulados y del precio de algunos bienes transables". El
BCRA considera que "esa aceleración de precios es temporaria y que,
completadas buena parte de las correcciones tarifarias y apaciguada la dinámica
cambiaria local, la inflación consolidará su tendencia a la baja".
Por otra parte, el Banco Central sostuvo que "luego de la pronunciada
depreciación observada desde diciembre, durante las últimas semanas el peso
siguió mostrando signos de debilidad". Y en este contexto decidió
"intervenir para sostener el valor de la moneda, en la convicción de que,
en las condiciones actuales, una depreciación mayor a la ya ocurrida no estaría
justificada ni por impactos económicos reales ni por el curso planeado de su
política monetaria y que, de no evitarse, tendría el potencial de ralentizar el
proceso de desinflación". "El Banco Central ratifica su esquema de
flotación cambiaria con intervenciones ocasionales, como complemento de su
política monetaria, ante dinámicas disruptivas capaces de alterar la marcha de
la inflación o de generar efectos negativos en las condiciones
financieras", remarcó.
Al respecto, Federico Furiase, Director del Estudio Eco Go, destacó que lo más
importante del comunicado fue que el BCRA señaló que "la intervención
cambiaria complementará el ancla de la tasa para sostener la demanda de pesos y
moderar traslado a la inflación". Es decir, no habrá un cambio de régimen
y la tasa "seguirá siendo el instrumento para anclar expectativas,
combinada con una mayor intervención para contener la presión cambiaria, por lo
menos hasta que pase el efecto de la suba de tarifas, se negocien paritarias y
se conecte con la oferta de dólares de la cosecha", señaló el economista.
Y estimó que "la tasa no bajará hasta que la inflación no muestre un
sendero más compatible con la meta buscada".
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