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Por Alfredo Sainz -
Después de un 2017 para el olvido, el consumo empezó a dar unas tímidas señales
de recuperación. Si bien en el sector todos se muestran muy cautos, en las
últimas horas se conocieron algunos datos que alimentan las esperanzas de los
empresarios, ya que, por primera vez en la presidencia de Mauricio Macri, se
encadenaron dos meses seguidos con números positivos en la venta de productos
de la canasta básica.
Según la medición
de la consultora Scentia -que es una de las más seguidas por las cadenas de
supermercados y los grandes fabricantes-, en febrero las ventas de alimentos,
bebidas, artículos de tocador y de limpieza (los cuatro rubros principales)
registraron un alza interanual del 0,2% en unidades, que se suma a la suba del
0,3% de enero. En todos los casos, no hay que perder de vista que la
comparación se hace contra los primeros meses de 2017, que habían mostrado
indicadores especialmente flojos en materia de consumo. De hecho, el primer
bimestre de 2017 había registrado la peor performance de ese año, con una baja
del 4,6% en enero y del 6,6% en febrero.
Los números
modestamente positivos del primer bimestre de este año alientan las
expectativas de que, después de tres años consecutivos de retroceso, el consumo
podría haber encontrado su piso en la Argentina y habría iniciado un proceso de
recuperación.
"Si bien es
interesante este inicio, probablemente convivamos con un año algo volátil, a
partir del impacto de factores micro y macroeconómicos que podrían
influir", señaló Osvaldo del Río, director de Scentia.
Cambio de hábito
De acuerdo con la
medición de la consultora, el incremento de las ventas en febrero fue impulsado
por las grandes cadenas de supermercados, que terminaron el mes con un aumento
en unidades del 1,1%, lo que contrasta con la baja del 0,8% que tuvieron los
llamados autoservicios independientes.
"Con menor
cantidad de transacciones, pero con tickets más grandes en valor y en unidades,
será necesario prestar atención a esta situación, que puede estar marcando
algún cambio en la frecuencia de compra y sensibilidad a las acciones
comerciales", explicó Del Río.
La recuperación del
consumo fue acompañada por una desaceleración de la inflación en los precios de
la canasta básica. En febrero, en promedio los precios de los rubros alimentos,
bebidas, tocador y limpieza registraron un alza interanual del 18,5%, frente al
29,1% que habían acumulado en doce meses en febrero de 2017.
Por rubros, el dato
más llamativo es la recuperación de la demanda de la categoría
"perecederos y frío", que engloba, entre otros productos, a los
lácteos. Este rubro fue el más golpeado por la recesión de los últimos dos
años, mientras que en el primer bimestre de 2018 acumuló un incremento del 4,4%
en volumen.
Los mejores
resultados siguen estando en manos de la categoría "bebidas con
alcohol", que en el período enero-febrero tuvieron un alza del 7,7%. En
Scentia también destacaron que "bebidas sin alcohol" volvió a crecer
(0,4%), luego de meses de caída". En la otra punta se ubican los productos
de limpieza para la ropa y el hogar, que tuvieron una baja del 4,5%.
Hasta el momento,
el estancamiento del consumo representa uno de los puntos débiles del plan
económico del macrismo. Los buenos indicadores que exhibe la economía en otros
sectores -con récords de ventas de autos (tanto 0 km como usados), materiales
para la construcción e inmuebles- contrastan con la pobre demanda en las
góndolas. Sin embargo, en el sector supermercadista confían en que los
resultados de enero y febrero representen el punto de inflexión para su negocio.
Los datos de los
próximos meses permitirán saber si la tendencia a la recuperación se fortalece
o si, como ya sucedió otras veces en el último tiempo, los índices positivos de
algunos meses son apenas un dato aislado en el medio de un proceso de estancamiento
que apenas se toma un respiro.
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