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Por Rafael Mathus
Ruiz - WASHINGTON.- El Gobierno dejó abierto un "canal de diálogo"
con altos funcionarios comerciales de Donald Trump y presentó, en persona, por
primera vez, los argumentos para que la Argentina quede exenta de los nuevos
aranceles que Estados Unidos fijó a las importaciones de acero y aluminio.
Funcionarios
argentinos se reunieron ayer aquí con funcionarios de Trump y destacaron que la
recepción fue "muy positiva", y quedaron a la espera de que el
gobierno norteamericano termine de definir el mecanismo formal a través del
cual el Gobierno solicitará la exención a las tarifas del 25% para el acero y
el 10% al aluminio, que aún no está terminado.
"Somos
optimistas que se abre un período en el cual vamos a poder trabajar para llegar
a un resultado positivo", dijo a la prensa argentina el secretario de
Comercio, Miguel Braun. "Avanzamos en que pudimos hablar con los actores
claves de este proceso. Vieron la buena fe. Quedó establecido un canal de
diálogo para tener la máxima posibilidad de resolución positiva de este
tema", afirmó.
Braun tenía
previsto en su agenda original en Washington participar solo de un foro sobre
la Argentina, pero, tras la imposición de los nuevos aranceles, el Gobierno y
la embajada argentina aquí buscaron aprovechar el viaje y lo transformaron en
una misión comercial de último minuto.
Braun viajó
acompañado por el subsecretario de Comercio Exterior, Shunko Rojas. En
Washington, junto al embajador argentino, Fernando Oris de Roa, y funcionarios
de la embajada se reunieron ayer, en dos encuentros separados -ambos de unos 20
minutos-, con el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, y con
el número dos de la Oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos
(USTR, según sus siglas en inglés), C. J. Mahoney, y el jefe de Gabinete,
Jamieson Greer.
El balance que se
llevaron de ambas reuniones los funcionarios fue positivo. La decisión final
depende de Trump, quien decidirá a qué países deja afuera y a cuáles no -o, por
ejemplo, si aplica cuotas o nuevos aranceles-, luego de recibir recomendaciones
que elaborarán el Departamento de Comercio y la USTR en los próximos días. El
éxito o el fracaso de la gestión del Gobierno dependerá de factores políticos y
económicos.
"Creo que
depende de que podamos probar que hacemos un serio esfuerzo para preservar la
seguridad de ambos países, que estamos coordinando esa relación a nivel de
seguridad. Eso es número uno", dijo Oris de Roa.
Otro factor que
incidirá en la decisión final, agregó el embajador, son los fundamentos y la
información que brinde el Gobierno sobre los esfuerzos para evitar la
triangulación de acero de otros países a Estados Unidos a través de la
Argentina, un tema que el gobierno de Trump mirará de cerca, especialmente
preocupado por las ventas de China.
A la par de las
gestiones oficiales, el grupo Techint y Aluar, las dos principales compañías
afectadas, podrán solicitar ante el gobierno estadounidense exenciones para sus
productos. Techint, que tiene inversiones en Estados Unidos, facturó el año
pasado unos US$220 millones por las ventas de tubos de acero sin costura de
Tenaris. Aluar vendió aluminio por unos US$550 millones, según la empresa.
Braun descartó que
la nueva negociación comercial ponga a prueba el vínculo bilateral porque,
recordó, es una decisión de Estados Unidos "transversal" a todos los
países de los que importa metales. Justificó la agresividad de las gestiones
oficiales: "Nosotros jugamos todos los partidos fuerte", indicó.
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