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Por Martín Kanenguiser - El banco HSBC está muy cerca
de prestarle al Gobierno cerca de US$1000 millones, mientras que otras
entidades ofrecieron sumarse con más dinero, para el programa financiero de
este año.
Así lo aseguraron a LA NACION calificadas fuentes del
sistema financiero, que indicaron que están avanzadas las conversaciones con el
banco HSBC para que aporte una buena parte del Repo, una línea de crédito de
corto plazo otorgada contra la garantía de bonos públicos.
La negociación está a cargo del Ministerio de Finanzas que dirige Luis Caputo , quien
ayer le dijo a LA NACION que están buscando integrar
un Repo de unos dos mil millones de dólares a dos años.
Además, se negocia un crédito tradicional y habrá reuniones con los
líderes de varios bancos internacionales a principios de la semana próxima.
La operación es similar a la que se organizó en 2016, cuyos fondos
ingresaron el año pasado, por el aporte de los bancos Nomura, Bilbao Vizcaya,
Francés, HSBC y Citibank. En total, fueron US$6000 millones.
En este caso, serán entre US$2000 y US$3000 millones, de los cuales HSBC
aportará entre la mitad y dos terceras partes. Hay conversaciones con otros dos
bancos, cuyos nombres no trascendieron, para lograr el resto de los fondos.
Luego de que Caputo anunciara que no habrá más operaciones en el mercado
de capitales internacional este año, quedaron dos "ventanillas" de
financiamiento, la del mercado local -donde se buscará captar entre 8000 y
10.000 millones de dólares- y la de los bancos.
Los inversores de Wall Street tomaron en forma positiva el anuncio de
Finanzas, ya que consideraban que la sobreoferta de bonos de la Argentina
-luego de la emisión de US$ 9000 millones- conspiraba contra una mejora en los
precios de estos activos.
Además del Repo, en su gira por Nueva York la semana pasada algunos
bancos le ofrecieron a Caputo un préstamo tradicional, sin la garantía de los
bonos.
Entre los bancos que se sumaron a esta idea está el JP Morgan, que,
aunque iba a participar del Repo en principio, luego se bajó y, desde entonces,
no participó en ninguna de las colocaciones que hizo el Gobierno.
La ventaja ahora es que las autoridades regulatorias norteamericanas ya
califican mejor al crédito para la Argentina que hace un año y medio, por lo
que para el Morgan sería más sencillo y barato brindar este crédito.
Como una manera de volver a activar la relación, el Morgan podría ser
uno que participen de esta operación, con una ingeniería que solía utilizarse
en los mercados emergentes hasta los 90, cuando los bancos fueron reemplazados
por los bonistas como acreedores de los países.
Durante los años 70 y 80, los países recibían préstamos sindicados de
las principales entidades financieras internacionales.
Luego de la crisis del 82, que explotó en México, este tipo de
instrumentos fueron renegociados en toda la región a través del Plan Brady a
fines de esa década.
Desde entonces, por el auge del mercado de capitales y por restricciones
regulatorias, los bancos se quedaron al margen de este negocio.
Más allá de estos préstamos, varios líderes del sector financiero se
reunirán la semana próxima con Caputo y su equipo la semana próxima en Buenos
Aires. Banqueros de todos los continentes llegarán para participar de la
reunión del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, según su sigla en
inglés), que se realizará domingo y lunes en esta ciudad.
El IIF, que reúne a los principales bancos del mundo, tiene como
referente local al presidente del Grupo Galicia, Eduardo Escasany. Varios de
estos ejecutivos pidieron reunirse con Caputo.
El programa financiero de la Argentina de este año es de unos US$ 30.000
millones y el país pagará cerca del 2,2% de su PBI en intereses, contra el 1,5%
pagado en 2015, cuando el país estaba en default.
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