Por Claudio Zlotnik - ¿Se va Sturzenegger? ¿Llega Melconian? ¿Es cierto que el Gobierno prepara una mayor depreciación
del peso? ¿La Jefatura de Gabinete va a tomar formalmente las riendas de la
economía?
Estas son algunas de las preguntas que, en las últimas horas,
saturaron los teléfonos, e-mails y Whatsapp de los operadores
financieros. Wall Streetvolvió a tomar temperatura, también las 20 manzanas
de la City porteña.
Hasta se volvió común la escena de inversores que piden una conference
call con su consultor amigo para tratar de obtener información
adicionalque les permita anticipar algún "volantazo", ante un
escenario económico que no muestra los resultados esperados.
Por lo pronto, se volvieron a vivir jornadas de alto nerviosismo, en medio
de versiones sobre inminentes cambios de nombres en el elenco oficial y
posibles medidas económicas en carpeta.
"El ambiente está raro, algo pesado", afirma, en diálogo con iProfesional el
representante de uno de los fondos de inversión que, desde Nueva
York, participa activamente en operaciones de trading con bonos argentinos.
Tal sensación se evidencia en los precios de los títulos de deuda soberana,
que este jueves volvieron a caer hasta 1,5% en el caso de los de más
largo plazo. Así, profundizaron la tendencia negativa de las últimas semanas.
En el mercado cambiario ocurre otro tanto. Este jueves
el dólar volvió a escalar 9 centavos en el circuito
minorista y 10 en el mayorista.
Las cotizaciones quedaron en $20,61 y $20,34 respectivamente, sin la
intervención del Banco Central.
Para hoy viernes, los operadores aguardan otra jornada tensa, con una demanda
de divisas creciente.
¿Qué está sucediendo?
La actual dinámica viene siendo similar a la de las últimas semanas. Es decir,
desde que el Gobierno decidiera flexibilizar la meta inflacionaria y
habilitar una baja de la tasa de interés.
Esas decisiones le dieron marcado impulso al precio del billete verde.
Sin embargo, la estrategia oficial no fue bien recibida por los bancos e
inversores del exterior, que ven en este tipo de iniciativas una "licuación"
del poder mando de Federico Sturzenegger.
Además, la asocian a un ascenso de la Jefatura de Gabinete, que actúa en
representación del ala política del Gobierno y que, por cierto, tiene
una visión menos estricta del combate contra la inflación.
"El Gobierno dio un claro mensaje sobre hacia dónde hay que apostar,
ya que apunta a mantener alto el tipo de cambio real de modo tal de
poder proteger la ganancia de competitividad lograda desde diciembre",
señala el referente de un banco de inversión de Wall Street.
"Entonces, los inversores interpretan que lo más conveniente es comprar
dólares. Especialmente, si la inflación sigue alta, ya que esto limita en su accionar a
Sturzenegger. Es muy difícil quebrar esa dinámica", añade.
A ojos de los financistas, el funcionario (y el Gobierno) tiene frente a
sí un dilema:
- Si no baja la tasa (es decir, el costo del dinero y de los
créditos), corre el riesgo de que la actividad económica se
vaya desacelerando hacia el segundo trimestre. Y esto cobra mayor
relevancia por la sequía, ya que puede restarle hasta un punto a la suba
del PBI.
- Si baja la tasa de interés (es decir, si reduce el
"premio" para las inversiones en pesos), le inyectará una presión
adicional al tipo de cambio, tal como sucedió a fines de 2017.
Para los financistas, el último comunicado de política monetaria del
Banco Central es revelador en cuanto al nivel de tensiones dentro del
Gobierno y la pérdida de poder de Sturzenegger.
El párrafo al que más se le prestó atención es el siguiente: "Luego de la
pronunciada depreciación del peso observada desde diciembre, durante
las últimas semanas siguió mostrando signos de debilidad. En este marco, el
BCRA decidió intervenir bajo la convicción de que, en las condiciones
actuales, una depreciación mayor a la ya ocurrida no estaría
justificada...".
Para los observadores, esa letra en nada sintoniza con el pensamiento
de Sturzenegger.
El banquero central siempre sostuvo que el precio del dólar debía surgir del libre juego de oferta y
demanda, y en varias oportunidades "bancó" el llamado régimen
de flotación.
En otras palabras, él es más partidario a subir las tasas que a intervenir directamente en el mercado vendiendo dólares de las reservas del BCRA, como
modo de disciplinar al tipo de cambio.
¿Por qué entonces no está siendo fiel a sus convicciones? La respuesta es
clara: porque hay una decisión política, ajena a él, que le impide
hacerlo.
Por lo menos, los financistas están operando bajo ese análisis. Y
esto es lo que explica el nerviosismo en el circuito. Al punto que
han corrido como reguero de pólvora las versiones sobre su alejamiento.
Pese a las críticas vinculadas con el rol que jugó el Central en las últimas
semanas, Sturzenegger sigue siendo el funcionario preferido por los
inversores.
De modo tal que cualquier rumor sobre su distanciamiento trae
aparejado una sensación de incertidumbre sobre el rumbo de la
política monetaria y la lucha anti-inflacionaria.
Como suele ocurrir en estos casos, la danza de nombres está a la
orden. Pero hay uno que, en especial, se destaca sobre el resto: Carlos Melconian.
En las últimas dos semanas, el economista -que ya estuvo en la gestión
Macri como presidente del Banco Nación- levantó el perfil.
Concedió entrevistas televisivas y en las diferentes apariciones en medios de
comunicación se encargó de presentar un plan al que denominó "Perdurar".
El mismo da cuenta de la estrategia económica que debería elegir el
Presidente para ser reelecto.
"Si vuelvo o no al Gobierno hay que preguntárselo a Mauricio. Yo
estoy listo", le dijo Melconian a un amigo suyo que lo visitó en las últimas horas.
También trascendió que el por ahora ex funcionario se encontró con Dujovne.
Las versiones sobre el contenido de esas conversaciones (¿el ordenamiento de un
traspaso?) fueron inmediatas en la City.
El hecho de que el propio Melconian no desactive los rumores y, por el
contrario, los deje crecer, alimentan las sospechas de los inversores.
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