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Por Dante Romano, Profesor e investigador (*) - Campaña magra. Ahora
proyectan que la producción de soja de la Argentina podría estar entre 40 y 42
millones de toneladas.
Mientras en el mundo el reporte del USDA fue digerido y se tomó ya en el
nivel de precio la cuasi certeza de una cosecha menguada para Argentina,
comienza la trilla y esto va generando cierta presión sobre los precios.
A la vez, con los cultivos de primera con menores rindes estimados, pero los de
segunda todavía más golpeados, nos preguntamos si estos techos serán duraderos
en el mercado.
De hecho la Bolsa de Comercio de Rosario estimó que Argentina podría tener 40
millones de toneladas cuando la Bolsa de Cereales hablaba de 42 millones.
Podríamos pensar que esto debería haber disparado compras muy firmes, pero sólo
inspiró subas menores, lo cual es llamativo además porque coincidió con un
momento donde las exportaciones de soja de Estados Unidos parecen estar
reactivándose.
Buscando elementos negativos para justificar lo que vemos en la soja, creemos
que los fondos especulativos podrían estar más tranquilos o bien vendiendo, ya
que la gran pregunta es si la pérdida en nuestro país ya está descontada en
precios.
Mientras tanto Brasil viene muy bien, con analistas locales que ya hablan de
117,5 millones de toneladas.
El mercado estuvo hablando mucho esta semana de que ante las barreras que
EE.UU. impondría al acero y aluminio de China, este país podría bajar compras
de poroto sobre ese origen. Esta noticia, muy negativa para la soja en Chicago,
ayudaría a los mercados sudamericanos que verían más demanda.
Otro punto a considerar es que se están tomando las decisiones de siembra en
EE.UU. y que el reporte del USDA al respecto se publicará el 29 de marzo, y si
bien en el AG Outlook de febrero los técnicos del USDA hablaron de que la
superficie de maíz y soja se mantendría, lo cierto es que los privados insisten
en que con estos precios Estados Unidos debería sembrar más superficie con la
oleaginosa.
Viendo todo esto entendemos que la soja debería estar cerca de su techo, pero
que parece temprano para que ya comience a bajar, y por otro lado el piso no
debería estar tampoco muy lejos, porque de todas formas se perdió mucha
producción.
En lo que hace al maíz la entrada de cosecha ha sido más violenta. La posición
de camiones en puerto subió, al punto de que se generaron colas a la vera de la
ruta en la zona del gran Rosario, y esto hizo que los precios se tomaran una
pausa e incluso que julio ajustara a la baja.
Por su parte la situación de cultivos es delicada. Los maíces tardíos están ya
cerrando la floración y finalmente no llovió. Muy posiblemente nos encontremos
con sorpresas del lado de los rindes. La Bolsa de Comercio de Rosario en este
sentido llevó la producción a 32 millones de toneladas, pero tranquilamente
podría ser menor.
A esto le sumamos la preocupación por los cultivos de Brasil. Con la siembra
atrasada que se está viendo, no descontamos que baje más el área, o bien que
los rindes sufran. Si fracasara tanto la cosecha de maíz de Brasil como la de
Argentina, el impacto sería fuerte.
Por el lado de la demanda, los negocios de exportación de maíz de EE.UU. siguen
muy activos. Sumando entonces a la posibilidad de menor oferta, una demanda más
activa.
Así las cosas, resumiendo hasta acá, en soja la Argentina tiene un problema
serio, compensado por mayor producción y stocks en EE.UU., con demanda retraída.
En maíz el problema es tanto para Argentina como para Brasil, los stocks de
EE.UU. bajan por mejor ritmo de la demanda, y encima se habla de que el área de
siembra para el nuevo ciclo en EE.UU. podría bajar.
Por el lado del trigo es impresionante la firmeza del disponible. Esto obedece
a un ritmo muy activo de compras de la exportación. Pero además, los precios
para cosecha nueva que parecen muy interesantes. Sin embargo las ventas son
limitadas por el hecho de que este ciclo está dejando muy poca humedad y por lo
tanto se necesitarían 100 a 200 mm para sembrar.
Estos volúmenes no parecen muy razonables a pesar de los pronósticos de lluvia.
(*) Del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
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