El dólar continuó avanzando terreno frente al euro y se afianzó en sus máximos de los últimos siete meses en relación con la divisa europea, pese a que a última hora perdió algo de fuelle, después de conocerse el índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan, que fue inferior al previsto por los analistas. El mercado sigue apostando fuerte por el billete verde después de que esta semana las cifras macroeconómicas hayan puesto de manifiesto una vez más que el ritmo de crecimiento de la primera economía mundial es muy superior al de la zona euro. La referencia macro del día en Europa se concretó en las cifras de inflación en Francia, que reflejaron descensos, lo que no constituye una buena señal con vistas a esperar una recuperación en la economía gala.
Además, el mercado se encontró ayer con la rebaja de las previsiones de crecimiento de la zona euro para el segundo semestre del año a cargo de la Comisión Europea y también las cifras negativas de crecimiento del PIB italiano, que conducía a la economía italiana a la recesión técnica, después de sufrir dos descensos consecutivos en su crecimiento.
El dólar llevaba camino de dejar atrás la cota de 1,26 unidades, en máximos desde finales del pasado mes de octubre. Sin embargo, después de establecer máximos intradía en 1,2615 unidades, la divisa estadounidense entró en una fase de incertidumbre después de conocerse el índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan y los precios de importación.
Esta última referencia dobló las previsiones de los analistas, lo que alimenta las expectativas de que la Reserva Federal pueda elevar los tipos de interés en próximas reuniones. Sin embargo, el dato de confianza de los consumidores decepcionó a los inversores, lo que llevó al billete verde a recortar posiciones en relación con un moribundo euro.
Mientras, el yen seguía de recogida de beneficios y ya se situaba por encima de la cota de 107 unidades. Con todo, el yen no parece haber salido beneficiado de las cábalas que situaba en un contexto muy cercano la flexibilización del yuan chino, que favorecería el incremento de las exportaciones japonesas, según los analistas.