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Escenario. Durante el año
pasado se exportaron poco más de 1,65 millones de toneladas de biodiésel. En
los últimos meses del año pasado se retomó el comercio con la Unión Europea,
casi a la par del cierre de EE.UU.
Ya es oficial. Después de años
de idas y vueltas, la Unión Europea anunció ayer la eliminación de los
aranceles de importación del producto argentino.
El conflicto data de 2013 cuando el bloque impuso elevados aranceles porque
decretó que la Argentina cometía dumping y perjudicaba a los productores
europeos. A partir de ese momento se cerró el mercado porque era inviable
económicamente para la industria argentina continuar en el negocio.
A partir de ese momento el Gobierno argentino y la industria local comenzaron a
apelar la medida e hicieron una serie de presentaciones ante la OMC y el
Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE)
Ahora llegó la confirmación después de que ambas organismos decretaron que la
industria argentino no estaba cometiendo dumping y que los elevados aranceles
no debían ser aplicados.
Finalmente al bloque europeo no le quedó otra y ahora el producto argentino
puede volver oficialmente a este mercado.
Lo cierto es que en la práctica, la Argentina volvió a exportar a la Unión
Europea desde el año pasado, cuando salió la última resolución de la OMC
estableció que los aranceles impuestos por la UE eran incorrectos.
Las empresas que operan en la Argentina y que hicieron presentaciones ante los
organismos internacionales y ahora podrán volver a exportar oficialmente a la
Unión Europea son Bunge, Cargill y Louis Dreyfus y Molinos Río de la Plata,
entre otras.
A la par, esta buena nueva llegó en un momento ideal porque la Argentina sigue
negociando con Estados Unidos la reapertura del mercado, y lamentablemente,
desde el cierre del año pasado no hubo ningún avance. Más bien retrocesos
porque en todas las instancias Estados Unidos se declaró en contra del producto
local.
El quid de la cuestión está en los derechos de exportación (retenciones) que
pagaba el poroto de soja (materia prima del biodiésel) versus el producto final
que no tributaba nada.
Según el Departamento de Comercio de EE.UU., Argentina exportaba biodiésel
subsidiado a este país por un valor de entre el 60,44% y el 86,41% inferior al
precio de mercado por lo que impuso este rango de aranceles para las
importaciones.
El Gobierno argentino buscó salvar esta situación elevando las retenciones al
biodiésel local para ubicarlas en el 8%.
Esta medida buscó también acabar con el litigio con la UE y los futuros que
podrían aparecer con otros posible compradores.
La intención del Gobierno argentino no tuvo ningún eco en los Estados Unidos
porque la situación sigue trabada y el mercado paralizado.
Ahora la industria local espera que, al no prosperar la vía diplomática, el
conflicto continúe ante la OMC, tal como sucedió con la Unión Europea.
En cuanto a la importancia de esta mercado, según los datos del Instituto
Nacional de Estadística y Censos (INDEC), durante el año pasado, los envios de
biodiésel totalizaron 1,65 millones de toneladas apenas por arriba de las 1,62
millones de 2016, lo cual terminó con un alza del 1,4 por ciento.
El mercado en cuestión representa alrededor de u$s1500 millones al año y cuando
llegó el cierre del mercado norteamericano, este destino representaba el 90% de
los envíos.
Ahora con la Unión Europea otra vez en la cancha, el panorama tiende a mejorar
pero desde la industria local advierten que este 2018 arrancó con una baja de
alrededor del 26% en los envíos.
Así es que esta confirmación de la apertura del mercado vino a calmar los
ánimos de la industria local que sigue preocupada por el cierre de Estados
Unidos.
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