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Por Francisco Jueguen - WASHINGTON.- El gobierno de Donald Trump
reconoció ayer por primera vez que está en conversaciones con la Argentina para
excluirla de los nuevos aranceles al acero y el aluminio, una negociación que
se extendería hasta fines de abril y durante la cual las tarifas, que
comenzarán a regir mañana, podrían llegar a quedar en suspenso.
El representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, el
funcionario que lleva adelante el proceso de revisión de los pedidos de
exclusión a los aranceles del 25% para el acero y el 10% para el aluminio que
fijó Trump, indicó ayer ante un comité de la Cámara de Representantes de
Estados Unidos que "algunos países" quedarán exentos de las nuevas
tarifas mientras el gobierno norteamericano decide a quiénes se las aplica.
Al responder preguntas de los congresistas, Lighthizer mencionó a México
y Canadá, que ya estaban excluidos porque Estados Unidos renegocia con ambos el
Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, según sus siglas en
inglés); Corea del Sur, un aliado vital por el conflicto con el régimen
norcoreano de Kim Jong-un; Australia; la Unión Europea (UE); la Argentina, y
Brasil. "Otros países han venido y creo que estamos en el proceso de
hablar con ellos ahora, Australia, Argentina y la Unión Europea", enumeró
Lighthizer, un funcionario clave en la política comercial del gobierno de
Trump.
"Ha habido un número de países que han pedido, un gran número, se
pueden imaginar. Creo que otro con el que pronto empezaremos a hablar es
Brasil. Pero hay un número que se han presentado y están en varios niveles del
proceso", indicó el funcionario. Brasil exporta un volumen de acero mucho
mayor que la Argentina -unos cinco millones de toneladas anuales, el
equivalente a unos 3700 millones de dólares-, pero la relación bilateral del
gobierno de Trump con Brasilia es más distante de la que logró forjar el
gobierno de Mauricio Macri. Tenaris, del Grupo Techint, y Aluar exportaron el
año anterior a Estados Unidos acero y aluminio, respectivamente, por más de
US$700 millones en conjunto. "Algunos países estarán en una posición en la
que los deberes no se les aplicarán durante el curso de las negociaciones, por
ejemplo Canadá y México, pero habrá otros. Nuestra esperanza es que a fines de
abril se resuelva este proceso", completó Lighthizer.
Ayer, con Washington a media máquina por una fuerte tormenta de nieve,
la comisaria de Comercio de la UE, Cecilia Malmström, se reunió con el
secretario de Comercio, Wilbur Ross, con quien acordó lanzar de inmediato un
"proceso de discusión" sobre los aranceles y otras cuestiones comerciales.
La UE amenazó con aplicar fuertes aranceles en represalia si Trump no excluía
al bloque.
"Hemos acordado lanzar de inmediato un proceso de discusión con el
presidente Trump y la administración Trump sobre cuestiones comerciales de
interés común, incluido el acero y el aluminio, con miras a identificar
resultados mutuamente aceptables lo más rápido posible", dijo Malmström.
En el Gobierno confían en una resolución favorable para la Argentina, un
optimismo que el oficialismo también mostró ante otros conflictos comerciales
que fueron resueltos en contra del país, como, por ejemplo, el del biodiésel.
Ahora, fuentes oficiales afirmaron a LA NACION que en la reunión que el
secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, mantuvo el lunes en el marco del G-20
con su par de Hacienda, Nicolás Dujovne, le dijo al ministro que "había
muchas posibilidades de encontrar la vía de resolución pronto". En el
Palacio de Hacienda se mostraban muy optimistas ayer con la posibilidad de que
Trump eximiera al país de las nuevas tarifas al acero y el aluminio. Lo mismo
pensaban en el Ministerio de Producción, que conduce Francisco Cabrera. Cerca
del ministro confiaron que este enviará una carta a Lighthizer y a Ross,
funcionarios y especialistas en acero, y que en estos días seguirán cruzando
llamados. "Es probable también que nos pidan algo", contaron.
Las gestiones oficiales están en manos del secretario de Comercio,
Miguel Braun, quien se reunió días atrás en Washington con Ross y el número dos
de Lighthizer.
El proceso de revisión de aranceles coincide con otra medida de alto
voltaje que será anunciada esta semana: el gobierno de Trump se prepara para
imponer impuestos y restricciones a la inversión china en EE.UU. bajo el
argumento de que el gigante asiático robó propiedad intelectual, y esa es una
de las razones del masivo déficit comercial de Estados Unidos con China.
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