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Por Javier Blanco - El dólar se
operaba ayer con llamativa estabilidad en la plaza local, en un mercado atento
a las derivaciones que podía tener la expansión monetaria provocada por la
renovación parcial de las Lebac y, además, atento a la decisión que tomaría por
la tarde la Reserva Federal de Estados Unidos, que aumentó un cuarto de punto
(0,25%) el nivel de la tasa de referencia de esa economía, dada la influencia
que esto puede tener sobre la cotización global del dólar.
Aun así, el Banco Central (BCRA)
volvió a hacerse presente en la última parte de la rueda con intervenciones,
para recordarle al mercado que, en medio de la complicada coyuntura
inflacionaria, el billete tendrá un recorrido muy limitado para no seguir dando
impulso a los precios.
Concretamente, cuando la
divisa (que había arrancado a $20,28 en el mercado mayorista) comenzó a
deslizarse al alza hasta tocar los $20,31, cargó en el sistema pequeñas pero
sucesivas órdenes de venta "a $20,285; 20,28 y 20,275", según
confirmaron varios operadores a LA NACION, para "marcar"
un precio de cierre apenas un centavo superior al de la jornada previa.
"Fue una jornada más tranquila que lo esperado, pero evidentemente el
Central se vio en la necesidad de reforzar la señal de estabilidad", juzgó
Agustín Álvarez, de Global Agro Brokers.
Eso ayudó para que la
cotización minorista, que venía de cerrar a $20,55 promedio y se había ofrecido
en buena parte del día a $ 20,60, cerrara a un promedio de $20,59, según el
relevamiento oficial.
La intervención del BCRA
alcanzó los US$24 millones al final del día, monto que supone apenas un aporte
algo menor al 3% en relación al total de US$811,8 millones operados en la plaza
cambiaria local ayer. El dato insinúa que el mensaje que el BCRA va
transmitiendo al mercado con sus periódicas ventas de reservas en los últimos
13 días comienza a disciplinar a los operadores de mercado, ya que -vale
recordar- en otras jornadas llegó a vender montos que significaban más de un
tercio de lo negociado. Pero también revela la obsesión oficial por mantener el
valor del billete muy estabilizado, tras haber alentado el Gobierno en buena
medida su carrera alcista en los últimos meses, cuando resolvió comenzar a
quitarle aditivos al peso, al recortar las tasas de interés que ayudaban a
mantenerlo apreciado.
En términos monetarios, la
jornada mostró que vía pases y suscripciones de Leliq (las letras de corto
plazo exclusivas para bancos) el BCRA logró retirar del mercado buena parte de
los pesos que amenazaba liberar la parcial renovación de las Lebac. Así, los
$87.001 millones que amenazaban salir a la calle (y presionar sobre el billete)
quedaron reducidos a $31.729 millones, dado que $55.272 millones fueron a esa
inversiones de corto plazo con las que los bancos siguen buscando sacarle
rentabilidad temporal a pesos que, avanzado el mes, tendrán que inmovilizar en
una cuenta en concepto de encajes prudenciales.
Pese al fuerte recorte en la
inyección de fondos temida, el total de pesos liberado aún es superior a la
contracción monetaria por $24.150 millones lograda por el BCRA, al haber usado
ya US$1192 millones de las reservas desde el 5 de marzo a la fecha para frenar
al dólar.
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