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Por Pablo Furnari - Un departamento de comercio exterior trata
justamente de un equipo de trabajo, de una estructura humana, cuyo fin es muy
concreto: desarrollar la estrategia y ejecutar el plan de negocios impuestos
por la alta gerencia de la empresa.
En una organización cada persona tiene un lugar donde dar lo mejor de
sí. El departamento "comex" no es la excepción. Y cuando quien lidera
la empresa o el proyecto de exportación/importación entiende esto, sus equipos
se desempeñan en un nivel increíble.
Pero la experiencia nos dice que en los casos inversos las frustraciones
son altas, motivo por el cual es de suma importancia el equipo con el cual
vamos a impulsar el proyecto.
Tener a los mejores jugadores en la "cancha" no es suficiente,
uno debe tener los mejores jugadores en las posiciones correctas.
Y si somos una empresa que no tiene los recursos suficientes para
contratar "figuras", por lo menos procuremos que quienes conformen el
equipo de trabajo estén en el lugar indicado.
Cómo formar una oficina de comercio exterior cuando aún no exportamos
Teniendo en cuenta que la exportación no es más que el resultado de la
ejecución de la estrategia acorde con el plan de negocios que hemos diseñado,
diremos que la oficina "comex" es un instrumento que lleva a cabo
todas las acciones inherentes para llevar adelante esa estrategia.
El tamaño de la empresa determina el tamaño del departamento de comercio
exterior y de los recursos humanos con los cuales pueda contar en forma
permanente y contratar de modo temporal.
Para muchas pymes esto parece el caso del huevo y la gallina. Les es
difícil tomar la decisión de emplear una persona cuando aún no generaron
negocios que sustenten el costo de esa mínima estructura.
Prima facie, en la mayoría de las pymes que se inician en las
exportaciones es el propio dueño o director de la empresa quien realiza las
primeras acciones. Muy a menudo involucra al departamento comercial o de
marketing.
Esto puede que salga bien o no. Dependerá del perfil de la persona que
lo lleve adelante, especialmente en la segunda variante.
No siempre nuestro mejor vendedor en el mercado interno es igual de
bueno en el exterior, por no decir "rara vez". Hay cuestiones que
tienen que ver con aptitudes y conocimientos en materia técnica que implican
estar medianamente preparados antes de hablar con algún posible comprador.
También comprende poseer las destrezas suficientes como para saber
analizar a qué mercado ir, dónde buscar información, cómo determinar el precio
de exportación, qué decisiones tomar en materia de agentes y distribuidores,
etc.
Pero atención: esto no implica que debamos dejar de lado al mejor
vendedor en el mercado interno.
En tal sentido, que esta persona acompañe en algún viaje al exterior,
que forme parte de alguna feria en donde participe la empresa, estando en el
stand, recorriendo otras empresas, participando de conferencias, yendo a
cursos, etc., como todo aquello que le dé mayor formación y herramientas, será
mejor para nosotros y nuestras aspiraciones.
En la práctica, muchas veces sucede que la empresa que quiere comenzar a
exportar toma a jóvenes profesionales recién graduados e incluso a estudiantes
de carreras afines al comercio internacional para que procuren exportar los productos
de la empresa. Esto no está mal, pero debemos tomar nota de algunas cuestiones.
Un error frecuente: la empresa sin experiencia exportadora y la
incorporación de un joven profesional.
Si vamos a trabajar con gente a la cual le ofreceremos algún tipo de
comisión a resultado sin pagarle una suma fija, sabemos que si esa persona no
vende no cobra. Por lo tanto, el mensaje que estaríamos pasando es similar al
siguiente: "Si exportamos ganamos, si no exportamos. perdiste". Esto
tal vez no se diga literalmente, pero es lo que en la práctica sucede.
Los jóvenes, en su entusiasmo por querer comenzar a dar sus primeros
pasos en la profesión, acceden a este tipo de propuestas, las cuales muy pocas
veces, por no decir rara vez, tienen buenos resultados. Y si los han tenido
estaríamos hablando de un hallazgo.
Lo primero que sucede cuando los resultados no son los deseados ni se
cumplen dentro de un plazo acorde con la espera por parte de quien está
tratando de generarlos (en este caso, el joven profesional), empiezan a surgir
las frustraciones, que conllevan al desánimo, seguido del abandono del
proyecto.
Nuevamente la empresa, considerando que la falta de resultados fue
producto de una mala gestión de parte del joven profesional, toma a otro en su
reemplazo, a quien probablemente le suceda lo mismo.
Llega un punto en que el empresario, también novato en materia de
exportaciones, se frustra, se desanima y abandona el proyecto de exportación.
Decidir exportar es decidir invertir, contemplando recursos económicos,
financieros y humanos, entre otros, en pos de concretar nuestra primera
exportación. Por consiguiente, si decidimos tomar a una persona para que actúe
de departamento de exportaciones, tenemos la obligación de darle las
herramientas mínimas para que trabaje en busca de lo que planificamos.
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