El dólar detuvo su racha triunfal frente a las principales divisas internacionales después de tres jornadas consecutivas con avances. Después de situarse por debajo de la barrera de 1,26 unidades por euro, en lo que fue un nuevo máximo anual, el billete verde retrocedió posiciones, influido por el decepcionante dato del índice Empire State de actividad manufacturera del área de Nueva York. El mercado llevaba algún tiempo sin encontrarse con datos macroeconómicos estadounidenses que fueran decepcionantes. En cuanto ha llegado el primero, en este caso el índice Empire State, el dólar ha puesto freno al recorrido alcista que había mostrado en las últimas sesiones y que los inversores habían atribuido a la amplia diferencia entre las referencias macroeconómicas entre EEUU y la zona euro.
Además, las cifras de creación de nuevos puestos de trabajo y el recorte del déficit comercial, por encima de lo esperado, hace que los inversores descuenten que la Reserva Federal continuará elevando los tipos de interés de la eurozona en las próximas reuniones del Comité de Mercado Abierto.
Tras situarse por debajo de 1,26 dólares por primera vez en lo que va de 2005, el dólar comenzó a retroceder posiciones, en parte por la cautela que señalaba la conveniencia de aguardar a nuevas cifras macroeconómicas, lo que se vio posteriormente confirmado por la realidad. Además del citado indicador Empire State, que reflejó la lectura más negativa desde abril de 2004, el Departamento del Tesoro anunció que las compras en activos denominados en dólares procedentes del exterior ascendió en marzo a 45.700 millones de dólares, muy por debajo de los 70.000 que esperaban los analistas, lo que ocasionó una cierta decepción en el mercado, ya que se trata del peor dato en el último año y medio. La reducción del déficit hacía pensar que sería más fácil financiarlo pero estas cifras no contribuyen a la tranquilidad.
El euro al fin mostró síntomas de reacción y fue capaz de cotizar en torno a 1,2650 dólares, aunque después también redujo el ritmo de sus avances. Desde el Viejo Continente no llegan buenas noticias macroeconómicas, lo que hace más complicado que el euro muestre alguna reacción.
De hecho, la libra esterlina logró avanzar posiciones respecto a la moneda única y también en relación con el billete verde. El yen continúa sin apenas movimientos a la espera también de novedades en forma de datos macroeconómicos en Japón.