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Por Javier Blanco - El sostenido ritmo que mantuvo la inflación en los
últimos dos años, pese a los intentos del Gobierno por reducirla, provocó que
desde abril los deudores hipotecarios que accedieron a una vivienda tras tomar
en marzo de 2016 un crédito UVA pasen a pagar una cuota prácticamente igual a
la que afrontan quienes tomaron en la misma fecha un crédito tradicional.
Eso no es todo: mientras los que se jugaron por el crédito tradicional
achicaron -aunque solo marginalmente- su deuda, los expuestos a la indexación
la incrementaron en un 50%, dado que el mecanismo contempla el progresivo
ajuste del capital prestado también por el índice UVA.
La comprobación surge de un trabajo de seguimiento estadístico que
comenzó en aquel entonces (cuando se lanzaron los hipotecarios UVA) el analista
financiero Cristhian Buteler, que lo fue actualizando mes a mes. "Todo
empezó con una discusión en un grupo de WhatsApp sobre si convenía sacar un
crédito tradicional o era mejor apostar por esta nueva línea, y la idea de
aportar datos a la discusión. El cálculo no busca más que cada uno sepa qué se
ajusta mejor a su necesidad y a sus posibilidades", explica el autor, que
replica sus cálculos por la red social Twitter, algo que le permitió duplicar
su cantidad de seguidores desde entonces hasta la fecha.
La saga, denominada "Crédito Tradicional vs. Crédito UVA", es
un ejercicio teórico que consiste en comparar cómo le fue a quien obtuvo hace
dos años un crédito hipotecario del Banco Nación por un millón de pesos a 20
años (240 cuotas) en función de si eligió hacerlo por el método tradicional
(sistema francés, con tasa fija del 14% por tres años y luego variable) u optó
por hacerlo con ajuste UVA a igual plazo desde el inicio. "La comparación
toma el crédito que ofrecía en este último caso el Santander-Río, que era
UVA 6,95%, porque el Nación no tenía a 20 años entonces", aclara Buteler.
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