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Por Sebastián Galiani - La marca en materia de política económica del
gobierno del presidente Macri es el gradualismo. Como tal, ha sido objeto de
numerosas críticas. Muchas de ellas buscan el posicionamiento político y/o
económico. Otras pecan de llana inconsistencia, pues reconocen que no hay otra
alternativa que obrar gradualmente, pero aun así la critican. En cualquier
caso, todas estas críticas contrastan con los reconocimientos internacionales,
tanto los implícitos, que surgen de tener el privilegio de organizar el G-20, como
los explícitos: Christine Lagarde ha calificado de asombroso lo logrado por el
Gobierno en solo dos años. En esta nota haré un repaso de lo que ha realizado
en materia económica el Gobierno. Me limitaré a las quince medidas que
considero más relevantes:
1. La Argentina salió del default. Esto mejoró el acceso al crédito y
le permitió al Tesoro nacional reemplazar buena parte del financiamiento del
Banco Central y evitar una fuerte aceleración inflacionaria. En 2015, el Tesoro
recibió financiamiento del BCRA por cerca de 5 puntos del PBI. En un contexto
de represión financiera y sin acomodamiento de las tarifas de los servicios
públicos, la inflación núcleo alcanzó el 30%. Si hubiésemos continuado por ese
camino, habríamos caído en una hiperinflación.
2. Se ordenó la política monetaria y cambiaria. Se impulsó la independencia
del BCRA. Se eliminaron los controles de capitales, paso vital para que
creciera la inversión (al 11% en 2017 y estimamos que al 15% este año). Se dejó
flotar el peso. Se implementó un programa de estabilización basado en metas de
inflación y en un cronograma de reducción del financiamiento del BCRA al
Tesoro. Este programa está dando resultados exitosos. Acomodando las tarifas de
los servicios públicos (lo cual tuvo un efecto sobre la inflación de 7 puntos
por año), y habiendo eliminado la represión financiera, la inflación núcleo
bajó a 21% en 2017 y el Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA espera
que baje a 17% este año y a 12% en 2019. En paralelo, se reconstituyeron las reservas
del BCRA.
3. Se fomentó el ahorro. Se crearon las condiciones para que los
ahorros tengan retornos positivos. Se está fomentando el desarrollo del mercado
de capitales. Se creó la UVA, que facilitó el acceso a la vivienda mediante el
resurgimiento del crédito hipotecario.
4. Se acordó la ley de responsabilidad fiscal para la Nación y las
provincias, que limita el crecimiento del gasto público, induciendo su
reducción en relación con el PBI.
5. Se aprobó la reforma tributaria, que impulsará la inversión y el
empleo. Se aprobó también la ley pyme, que adiciona beneficios tributarios para
esas empresas.
6. Se ordenaron las relaciones fiscales con las provincias. Esto
permite resolver la maraña de reclamos cruzados mediante el consenso fiscal.
Las provincias se comprometieron a reducir y eventualmente eliminar el impuesto
a los sellos, eliminar la imposición de extraña jurisdicción y reducir
gradualmente el impuesto a los ingresos brutos.
7. Estamos bajando el déficit fiscal elevadísimo que dejó el gobierno
anterior. Nuestra estimación lo ubica para 2015, a nivel consolidado
Nación-provincias, en 6,9% del PBI. Se estima que este año será como máximo
5,5% del PBI, habiendo bajado además la presión tributaria en aproximadamente 2
puntos del PBI. Este año las provincias tendrán equilibrio presupuestario
primario y el próximo alcanzarán el equilibrio financiero. El gobierno
nacional, cumpliendo sus metas fiscales (y si fuese posible,
sobrecumpliéndolas), alcanzará el equilibrio primario en pocos años.
8. Se sinceró la relación con el fisco, lo que permite ampliar las
bases tributarias y el financiamiento a largo plazo.
9. Se ordenó el desfase heredado en los precios de los servicios
públicos. En energía y agua se habrá eliminado la distorsión en 2019. Esto
impulsó la inversión en el sector. Se creó la tarifa social y así se
direccionaron los subsidios solo a quienes más los necesitan.
10. Se eliminaron regulaciones. Se redujeron la discrecionalidad, los tiempos
y las trabas para las importaciones y las exportaciones.
11. Se impulsaron negociaciones sectoriales. Esto permite lograr convenios
colectivos con menor rigidez en las condiciones de contratación y fomentar el
incremento de la productividad laboral.
12. Se mejoraron la logística y la infraestructura. Esto es resultado de
reducir los costos de la obra pública, de rehabilitar y ampliar la cantidad de
puertos y aeropuertos y de reducir los costos portuarios y de transporte.
13. Se recuperaron las estadísticas públicas y se mejoró la información
disponible. Después de nueve años de producir estadísticas sin credibilidad, se
recuperó el Indec y se inició un proceso de mejora en la calidad de sus
productos. Se sancionó por primera vez una ambiciosa ley de acceso a la
información pública y se puso a disposición del público la información en poder
del Estado.
14. Se normalizaron los entes reguladores de servicios públicos. De este
modo, los derechos de los consumidores quedan protegidos adecuadamente.
15. Se amplió la cobertura social y se mejoraron los incentivos al
trabajo de los planes sociales. Fueron incorporados 266.000 niños a la
Asignación Universal por Hijo (AUH). Se expandieron los beneficios de las
asignaciones familiares (AAFF) para los asalariados de menores ingresos. Se
eliminó el desincentivo al trabajo registrado para los monotributistas y para
quienes reciben otros planes sociales. Se generó mayor previsibilidad en las
prestaciones sociales mediante la ley de movilidad jubilatoria y la de movilidad
de las AAFF y la AUH.
Falta mucho trabajo para desarrollar el país que anhela la mayoría de
los argentinos. No es fácil desandar décadas de fracaso político y económico.
Pero en solo dos años de gestión el Gobierno ha realizado cambios
fundamentales, que están sentando las bases para que la Argentina tenga por fin
un proceso de crecimiento sano y sustentable en el tiempo.
Secretario de Política Económica, Ministerio de Hacienda
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