La cotización del crudo observa cada vez más lejos los máximos históricos que marcó a comienzos de abril. El petróleo se ha colocado por debajo de los 48 dólares a uno y otro lado del Atlántico, el precio más bajo en tres meses, al calor de la escalada de los inventarios comerciales en EEUU.
El petróleo se ha situado por debajo de los 48 dólares al tiempo que continúa el sentimiento bajista sobree los precios del barriles de referencia. Los descensos se apoyan en los últimos datos de inventarios comerciales en EEUU y en la subida del dólar.
A primera hora de la tarde, el Brent con entrega en junio, la referencia en Europa, cae un 1,5%, hasta 47,93 dólares. El West Texas Intermediate, el promedio de seguimiento en EEUU, cede un 1,8%, hasta 47,8 dólares. Estos precios se sitúan un 12% y un 15% por debajo de los recientes máximos históricos, aunque todavía están un 20% más caros que al cierre de 2004.
La rueda de caídas se inició el pasado miércoles cuando el Departamento de Energía de EEUU reveló una nueva escalada de los stocks de crudo (2,7 millones de barriles) y la Agencia Internacional de la Energía (AIE) enfrió las expectativas de demanda de crudo, tras pronosticar que no habrá problemas de suministro en el segundo semestre. Los inventarios comerciales de crudo en EEUU se sitúan en 329,7 millones de barriles, la cifra más alta desde julio de 1999 y un 10,1% por encima de los niveles del año pasado por estas mismas fechas.
Las reservas de gasolina se encuentran un 5,5% más altas que en 2004, aunque su evolución ha sido más irregular y podría presionar todavía los precios en función de la calidad de los próximos datos. En las últimas semanas, la capacidad de refino de la industria estadounidense se ha puesto bajo tela de juicio y los operadores se han mostrado nerviosos ante cualquier signo de tirantez entre la oferta y la demanda de este combustible.
Hace poco más de dos semanas, el presidente de EEUU, George W. Bush, anunció en una convención con empresarios que planea acelerar los trámites para la construcción de centrales nucleares y de nuevas refinerías de petróleo en antiguas bases militares para desatascar eventuales problemas de refino en EEUU, en momentos de precios históricos para los combustibles.

