Por Leandro Gabin - Parece un revival de épocas kirchneristas, pero
no lo es, aunque se asemeje bastante. En los pasillos oficiales, también
en el sector privado, se está discutiendo con marcada intensidad el
devenir de la tan esperadaliquidación de la cosecha.
Este tema es de suma relevancia en el actual contexto, ya que el ingreso
de dólares en la actualidad no resulta suficiente como para
equilibrar una demanda que no da tregua.
En marzo, el Banco Central lleva vendidos alrededor de u$s2.000
millonespara evitar que el precio del billete verde no se escape más
allá de un determinado nivel.
Claro que los funcionarios saben que la actual sangría no puede ser eterna, a
pesar de los más de u$s60.000 millones que acumulan las reservas de la entidad.
La visión oficial es ya conocida. Tal como
adelantó iProfesional, en la entidad rectora esperan que esas divisas
provenientes del campo ayuden a tranquilizar el mercado cambiario,
hoy abastecido por el Central y sin demasiada presencia privada.
En el círculo íntimo de Federico Sturzenegger, la premisa clara: resistir hasta
que aparezcan los "sojadólares".
Y, en este contexto, surge una pregunta inevitable: ¿qué pasará si la
liquidación no resulta tan importante como ellos esperan?
Por lo pronto, la sequía no sólo le restará algunas décimas
al crecimiento del PBI de este año, sino que mermará la cantidad
de divisas estadounidenses que puedan ser volcadas a la plaza
cambiaria.
Las proyecciones iniciales daban cuenta de que se dejarán de
liquidaralrededor de u$s3.500 millones anuales.
En el Gobierno creen que a pesar de que no haya una ola de ventas de billetes
(porque la situación del productor es muy compleja debido a la sequía),
estacionalmente habrá una mejor oferta.
"Esperamos que por el ciclo normal de la actividad, a partir de mediados
de abril y más aún en mayo veamos un mayor ingreso de
dólares por la cosecha pasada, que tiene un stock muy alto", señalan.
Según la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el
Centro de Exportadores de Cereales (CEC), entidades que representan un tercio
de las exportaciones argentinas:
- En febrero las empresas del sector liquidaron u$s1.378
millones
- El monto liquidado en los dos primeros meses ascendió a u$s3.257
millones
- Esta última cifra, si bien es levemente superior a la del mismo período de
2017, se ubica unos u$s1.000 millones por debajo de la del primer
bimestre 2016
"Estimamos u$s5.000 millones menos de exportaciones",
aseguró el empresario Gustavo Grobocopatel al ser consultado por el
impacto de la sequía en la economía argentina.
Además, indicó que hay otros efectos que aún no se midieron, pero que se espera
una "disminución de la actividad económica en el interior, de las
exportaciones y de la recaudación impositiva".
"Vamos a tener un año que va a afectar el crecimiento de
Argentina, hay estimaciones que marcan una reducción de hasta el 1%",
expresó.
"Si bien los efectos adversos pueden ser compensados parcialmente por
otras causas, es como si entrásemos al segundo tiempo perdiendo tres a
cero", alertó Grobocopatel.
Productores cautelosos
A la hora de proyectar cómo evolucionará el ingreso de divisas, en el sector
prevalece mayoritariamente una idea: no habrá un aluvión.
En diálogo con iProfesional, Diego de la Puente, director de Novitas
afirma que no cree que se dé una abundante liquidación a
partir de las próximas semanas.
"Por factores estacionales, puede que el ingreso sea algo más elevado.
Además, porque hay muchos productores que tienen que vender lo que les quedó de
la cosecha pasada", dice.
Señala que un tema clave a tener presente es cuándo el chacarero
venderá los dólares o su mercadería, ya que cree que varios de ellos
incluso pueden estirar esos plazos hasta junio.
"Va a venir un poco lenta este año", asegura De la Puente. Cálculos
extraoficiales realizados por CIARA-CEC, que han trascendido a los "pesos
pesado" del sector, arrojan una conclusión: no debe esperarse un
abundante caudal de dólares para los meses venideros.
"Todos saben que este año será más ajustado y que venderán quienes deban
hacerlo por su cosecha pasada. Muchos, ante la incertidumbre por lo que pueda
pasar, prefieren quedarse con la mercadería a la espera de
mejores precios", remarcan grandes brokers.
En la otra vereda está el equipo económico, deseoso de que se produzca una
liquidación mayor que dé lugar a un ingreso más elevado de billetes
verdes.
"El Gobierno apuesta a que los dólares del campo aplaquen
a un mercadosediento de divisas, pero no veo altas
probabilidades de que así ocurra", afirma el consultor Salvador Di
Stéfano.
A la hora de ponerle cifras al asunto, señala que:
1. La cosecha de soja apunta a ser menor a las 40
millones de toneladas
2. La de maíz, a ubicarse por debajo de las 32 millones de
toneladas
Esas cantidades están muy por debajo de las observadas un año
atrás, cuando eran de 57 millones y 43 millones respectivamente.
"Nadie venderá apurado ni la soja ni el maíz, salvo que esté con la soga
al cuello. Creo que el Gobierno se equivoca si espera que los productores
vendan rápido", asegura Di Stéfano.
"Para recuperar algo de lo que perdieron por la sequía, hoy más que
nunca necesitan un precio de la tonelada superior a los u$s330 en
el caso de la soja y por encima de los u$s200 para el
maíz", especifica.
En diálogo con iProfesional, Javier Buján -presidente de Kimei Cereales y
de la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales-, califica la situación del
sector como "lamentable".
"No veo que haya una avalancha de oferta de divisas",
anticipa.
"El chacarero tiene problemas graves, no le alcanza la
producción para lo que ya tiene comprometido. Habrá una oferta más fluida, pero
van a pagar lo que se pueda y refinanciar todo el resto", expresa.
"Lo peor del campo no es esta campaña sino como sigue pensando en la
2018-2019", concluye.
La disyuntiva del Central
Ante este panorama, queda claro que el Banco Central no podrá desentenderse tan fácilmente
del dólar. Es decir, tendrá dificultades si lo deja "flotar" y
busca que su precio surja del libre juego de la oferta (escasa) y la demanda (alta).
Algunos hasta sospechan que, en su férrea intención de mantener a raya la
cotización, la entidad podría darle impulso al negocio de la "bicicleta
financiera" que precisamente trae billetes verdes al país.
Para volver a revalidar sus apuestas, los "ciclistas" están muy expectantes de
lo que pueda hacer Federico Sturzenegger. O, mejor dicho, de lo que no puede
hacer.
Por lo pronto, las propias limitaciones que tiene el banquero
central les brindan algunas pistas claras, y muy útiles, para la toma
de decisiones.
Concretamente, la alta inflación de los primeros meses le impide
bajar fuerte la tasa y, al mismo tiempo, lo lleva a tener que evitar por
todos los medios que el dólar se dispare.
Así, tasas altas y dólar controlado se combinan para ser
el incentivo justo para que los fondos del exterior vuelvan a
apostar por las Lebac, aunque sea de manera momentánea.
Desde Quinquela Asset Management señalan que es muy entendible la
decisión del Banco Central de sostener los tipos de interés e
intervenir en el mercado cambiario, ya que no hacerlo complicaría aún más
el plan anti-inflacionario.
Añaden que, más allá de que promueva una flotación limpia, si el equilibrio
cambiario afecta los precios internos el BCRA debe salir al ruedo
para para aplacar expectativas de devaluación.
La duda que surge es si estas señales son suficientes para compensar un mercado cambiario que está en busca del
equilibrio, afirman desde Quinquela.
Además, aseguran que hay que tener en cuenta dos factores: el impacto de
la sequía sobre el sector agropecuario y la estrategia de
financiamientodefinida por Luis Caputo.
"La sequía va a generar una merma de la oferta de
divisas del sector agropecuario, que sólo en parte podría ser atenuada con
la liquidación de stocks", sostienen.
"Estamos ante un nuevo escenario en el que, por cambio de
expectativas (metas de inflación y sequía) el mercado cambiario entró en desequilibrio,
afectando al nivel de precios y generando la intervención del BCRA", dicen
desde Quinquela Asset Management.
"En este contexto, podríamos esperar que el BCRA siga interviniendo cada
vez que entienda que el aumento del dólar pone en riesgo sus metas
inflacionarias", vaticinan.
En definitiva, las malas noticias provenientes del campo no hacen más que
exacerbar la duda que se está planteando en estos días la City: hasta cuándo
será sostenible la actual política de ventas masivas de reservas.
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