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Por José Del Río - John Flannery es desde hace nueve meses el undécimo
director ejecutivo de GE y el décimo presidente de la compañía
industrial/digital más grande del mundo, que opera en 180 países. Vive en
Boston aunque desde hace ya mucho tiempo se convirtió en un ciudadano global.
Al punto que antes de llegar a la máxima silla del gigante que cuenta con
313.000 empleados hizo escala en América Latina y Asia. Se graduó de la
Universidad de Fairfield y tiene un MBA de Wharton School en la Universidad de
Pensilvania.
Desafíos no le faltan. El conglomerado estadounidense cerró 2017 con
pérdidas por unos US$6222 millones, frente a las ganancias de US$8176 millones
que obtuvo en el ejercicio 2016. Por su parte, la cifra de negocio de GE entre
enero y diciembre alcanzó un total de US$122.092 millones, un 1% menos que un
año antes, por lo que encara una fuerte reconversión de sus diversificadas
unidades de negocio.
Con muy bajo perfil aterrizó por unas horas en la Argentina adonde
dialogó en exclusiva con LA NACION. El hombre que ocupa la
posición que supieron tener Jack Welch y Jeff Immelt tiene una particularidad
respecto de sus antecesores: vivió en el país, es fanático de Boca y tuvo un
encuentro con el presidente Mauricio Macri al que había visto por primera vez hace
muchos años cuando era presidente del club xeneize. GE, en tanto, tiene más de
120 años en América Latina y está presente en 31 países, con 84 oficinas, 44
plantas y 9 centros de servicio. Cuenta con 20.000 empleados en la región de
los que un 10% están en la Argentina, el tercer mercado más relevante de la
región.
Compite principalmente en las divisiones de aviation -moviliza
el 90% de la flota de Aerolíneas Argentinas-, power generation (distribución
y generación de energía térmica y renovable), healthcare (toda la
línea de diagnóstico por imágenes) y BHGE (equipamiento para la industria del
petróleo y el gas), pero sobre todo en el terreno de las inversiones ya que fue
una de las primeras en confirmar más de US$10.000 millones para los próximos
años en el país.
-¿Cómo fue su experiencia de vivir en la Argentina?
-Fantástica. Cambió toda mi vida y la de mi familia. Yo estaba en el
negocio de capitales de GE en Buenos Aires. Estábamos haciendo inversiones en
capital privado. Queríamos expandirnos geográficamente fuera de Estados Unidos.
Vine aquí a partir de 1995 y por un año fui y volví por toda la región. Hicimos
varias inversiones. Y decidimos que queríamos hacer algo más grande. Por
entonces decidimos contratar gente de tiempo completo y comprometernos
plenamente. La primera pregunta fue: ¿dónde debemos vivir? La gente decía que
San Pablo era el centro de negocios. Yo dije de ningún modo. Yo me mudo a
Buenos Aires. He estado allí. Ese es el lugar al que hay que ir. Me encantó el
país desde el primer día. Tuvimos una buena experiencia aquí. Mis hijos tenían
3, 5 y 7 años. Fueron a la Escuela Lincoln. Y fue maravilloso. Nos fuimos en
1999.
-Era un país diferente ya que se iniciaba una crisis?
-En 1998 estuvo el tema de Rusia pero tardó uno o dos años en ponerse
realmente difícil, pero afectó nuestras vidas para siempre. Fue la primera vez
que vivimos fuera de Estados Unidos. Tuvimos que entender que hay un modo
diferente de hacer las cosas. La gente es igual en muchos sentidos, pero son
distintos y los mercados son diferentes. Y uno tiene que estar allí. Tiene que
entender los diferentes pensamientos. Nosotros tenemos que adaptarnos al
mercado, no que el mercado tenga que adaptarse a GE. Volvimos a Estados Unidos
con toda la familia. Y al poco tiempo dijimos que nos gustaría volver a salir a
tener otras aventuras. Nos quedamos en Estados Unidos unos años. Luego nos
mudamos a Japón, India, de regreso a Estados Unidos, el Reino Unido. La
Argentina inició una carrera de toda la vida de ver el mundo y apreciar y tener
curiosidad. Y eso es esencial para el trabajo que tengo ahora.
-¿Cuáles son sus desafíos para el futuro más inmediato?
-Ha habido mucho ruido en torno de la compañía en los últimos seis
meses. Y yo llevo seis meses en el cargo. En esos seis meses tuve dos
reacciones básicas. Una es en el negocio de energía y la otra en el negocio de
servicios financieros, de seguros. En general la compañía anda bien, pero
llegué a la conclusión de que estamos en demasiados negocios al mismo tiempo.
El mundo de los negocios se está moviendo tan rápido ahora. Y hay cuestiones
importantes de oportunidades digitales y de amenazas digitales. Estamos en 180
países, así que es muy complicado, muy global. El ritmo es acelerado. Todos
necesitan inversiones. Todos requieren tiempo de la conducción. Y llegué a la
conclusión de que no podíamos conducir la compañía como lo habíamos hecho. Y
que debíamos concentrarnos en un conjunto más pequeño de negocios.
-¿A qué se refiere, concretamente?
-Estratégicamente, estamos concentrados en nuestro negocio de
electricidad, que es generación y energías renovables, nuestro negocio de
aviación y nuestro negocio de salud. Tenemos varios otros activos fuertes que
veremos qué pasa con ellos con el tiempo. El petróleo y el gas son importantes
aquí. Hay grandes oportunidades. Baker Hughes GE es una compañía que cotiza en
bolsa de la que poseemos el 62% ahora. Veremos qué sucede con eso con el
tiempo. Pero el desafío estratégico es ajustar el alcance de lo que hacemos. El
otro gran desafío tiene que ver con que la cobertura de la compañía por los
medios es muy negativa en este momento, especialmente en Estados Unidos.
-Hubo sorpresa a nivel global por su plan de vender algunas partes del
grupo ...
-Los inversores fueron los primeros sorprendidos por los resultados.
Tuvimos una importante declinación de ingresos en el sector de energía. Tuvimos
que reducir nuestro dividendo como resultado de ello. Fueron dos sorpresas
negativas importantes para los inversores. Y luego de eso anunciamos un gran
pago que tuvo que hacer una compañía de seguros que teníamos. Y eso también los
sorprendió. Lo segundo que creo es que no fue cubierto correctamente por los
medios. Dijimos que consideraríamos otras opciones potenciales para la
compañía. Quizás podríamos hacer un lanzamiento inicial de acciones (IPO) para
una de nuestras empresas. Seguir controlándola como hacemos con Baker Hughes.
Dijimos que veríamos otras estructuras. Yo estaba abierto a analizar cualquier
alternativa. Eso se informó como una división de la compañía, que no es lo que
queremos hacer.
-¿Por qué cree que sucedió eso?
-GE es una compañía grande e icónica. Y llama mucho la atención. Y la
gente tiene curiosidad por saber qué sucede con una compañía que tiene 125 años.
Para mucha gente es un símbolo de las empresas de Estados Unidos en general.
Tanto en Estados Unidos como en todo el mundo. Así que hay una aguda
fascinación por la compañía. Y eso concentra mucho la atención en los titulares
de los medios, que es lo que los reporteros tienen que lograr a un nivel. Pero
usted preguntó por los desafíos. En lo fundamental la firma está muy bien en el
75 u 80% de sus actividades.
-¿Cuáles son sus expectativas para la región?
-Probablemente tenga una inclinación personal favorable, siempre fui un
entusiasta de la región. Los negocios en los que estamos. La energía en la
región está bien, hay grandes oportunidades en aviación, grandes oportunidades
en salud. Así que tengo una visión muy positiva. El año pasado tuvimos un récord
en el país. Veo muy positivamente la macroeconomía y nuestra cartera de
negocios aquí. Una cosa que quiero destacar es que la sensación en la
Argentina, por cierto en mi ámbito de negocios, es que hoy existe el clima más
firme que he visto en cuanto a hacia dónde va el país, el gobierno, las
reformas, y la gente en el gobierno, altamente profesional, disciplinada.
-¿Cuál es el balance de su encuentro con el presidente Macri?
-Tuvimos la oportunidad de verlo y pudimos decirle que siga adelante,
que la gente tiene mucho respeto por él. Hay muchos cambios en la realidad y
las reformas afectan la vida de la gente en cuanto al gas y la electricidad y
el combustible, pero que lo que hay es una sensación de que esta vez la cosa es
diferente.
-¿Cómo fue la reunión, cómo lo encontró y qué le dijo?
-Es la primera vez que me encuentro con él en una entrevista individual.
Le dije que tenía la sensación de conocerlo porque cuando viví aquí mi hijo era
hincha de Boca Juniors. Lo llevé a la Bombonera unas cuantas veces. Era muy
hincha de Martín Palermo. Aún tenemos una foto de él con una dedicatoria,
"Con mucho cariño, Martín Palermo". Así que sentía que lo conocía
aunque nunca nos habíamos reunido así. Es excelente escuchando. Hizo muchas
preguntas. Preguntó cómo estamos. Es muy claro respecto de hacia dónde quiere
que vaya el país. Conocimos a varios de los ministros que están profundamente
sumergidos en los detalles. El gobierno se maneja como una empresa con
indicadores claves de desempeño. Controles muy regulares de cómo van las cosas.
Total concentración en resultados tangibles. Desde mi perspectiva me pareció un
modo muy saludable de conducir.
-GE fue una de las primeras compañías en anunciar inversiones en la
Argentina tras el triunfo de Macri en 2015. ¿Invertirán más?
-Sí. Anunciamos un paquete general de inversiones por US$10.000
millones. Y pensamos seguir haciendo esas inversiones. Hasta ahora invertimos
alrededor de US$1200 millones. De eso unos US$900 millones fueron a energía.
Varios millones fueron a aviación. Creo que el clima a favor de las inversiones
es muy fuerte ahora. Especialmente en energía.
-¿Están planificando nuevas inversiones con YPF?
-Estamos analizando desde hace mucho esa inversión y nos encontramos en
las fases finales. Eso va a llevar al desarrollo de nuevos proyectos y nuevas
oportunidades de inversión. Hay muchos inversores externos que nos mostraron
los proyectos que tienen para la Argentina. YPF tiene una estrategia que está
desarrollando para sus negocios de un modo ligeramente diferente. Es una
excelente compañía con un equipo de conducción fantástico.
-¿Cuáles son sus nuevos proyectos en común?
-Yo diría que es una relación continua. Las inversiones se darán en la
medida que aparecen oportunidades en el mercado. Tenemos muy buena opinión de
la compañía y queremos hacer más cosas con ella.
-En la década del 80 Jack Welch convirtió a GE Capital en un gigante.
¿Cuál es su proyecto?
-Yo soy una persona que quiere volver a lo básico. Quiero que nos
concentremos intensamente en los clientes. En los resultados. En lo que
generamos con ellos. Como usamos los recursos digitales para hacer que tengan
mayor éxito. Vamos a elegir algunos sectores en los que concentrarnos, pero yo
quiero conducir la empresa extremadamente bien para los clientes y los
empleados. No necesitamos apuntar a la luna para volver a estar donde queremos.
-Volviendo a Estados Unidos. ¿Cómo ve la presidencia de Donald Trump?
-Desde el punto de vista de los negocios ha sido netamente positiva. En
términos de políticas, diría que las cosas que más nos importan son la reforma
impositiva y el ambiente regulatorio. Es la más importante reforma de los
últimos treinta años. El ambiente regulatorio se puso cada vez más enrevesado y
pesado a lo largo de los años y creo que han hecho buenos avances iniciales en
cuanto a llevar el ambiente regulatorio a un estándar razonable. Y lo último es
el modo en que se desarrolla la cuestión del comercio. Somos una compañía
especial en ese aspecto. Estamos en 180 países. GE se puede arreglar sola en cualquier
lugar del mundo. Pero nos construimos en torno a la libertad de comercio y nos
gustaría ver que se promueva eso. Hemos sido grandes impulsores del Nafta.
Tiene que ser modernizado y ajustado para tomar en cuenta el medio ambiente.
Pero queremos que se impulse el libre comercio. Y queremos que eso se sepa.
-Háblenos de sus tres unidades, generación eléctrica, salud y aviación.
¿Cuál es la oportunidad más importante en el país?
-Esto es como preguntarme cuál de mis hijos es mi favorito. Así que es
una pregunta peligrosa porque en los tres sectores hay perspectivas excelentes.
Pero diría que en este momento el ritmo del cambio es mayor en energía en la
Argentina. Hay grandes cambios estructurales, grandes reformas, apertura a la
inversión.
-Por último, una compañía es cómo una gran ciudad. ¿En qué hay que
pensar cuando quiere cambiar la cultura de su compañía?
-Comúnmente el mayor desafío sería lograr que la gente vea la necesidad
de cambiar en cualquier organización grande y también en organizaciones pequeñas.
En general a la gente no le gusta cambiar y tiene que ver un motivo para
hacerlo. Mi tarea es lograr que la gente entienda lo que estamos haciendo, por
qué lo estamos haciendo. Que la misión la inspire. Que se sientan orgullosos.
Que la defiendan cuando sufre una caída.
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