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A pesar de que el Gobierno les quiere crear un "buen clima",
los inversores no logran encontrar la tranquilidad en un mercado local que está muy sensible y con una volatilidad de
–según el índice S&P500– que se mantiene arriba de 20, muy por encima
de los niveles de entre 9 y 13 de 2017.
El Merval registra un promedio de volatilidad a 30 días
que supera el 30%, cuando en enero era menor a 20%, lo mismo que ocurre con la
volatilidad promedio a 10 días. La cautela se tradujo en la Bolsa: el volumen transado en papeles en la City disminuyó cerca de 4%.
Además, el Merval acumula una suba superior al 3,5% en lo que va
del año, pero sólo en marzo descendió 5,6%. Al mismo tiempo, la concentración
se profundizó: en promedio, solo cinco papeles explican el 35% del total
de volumen que posee 75 cotizantes con operaciones diarias.
Y si se toman en cuenta 10 acciones, la concentración supera
el 50% del total operado. Se destacan, entre otros papeles, el volumen
concentrado en BYMA (promedio diario de $60 millones), GGAL, CEPU, e YPFD,
según reveló La Nación.
En este sentido, el volumen transado en papeles en la bolsa
porteña disminuyó alrededor de 40%, de un promedio que superaba los
$1.000 millones diarios a menor a los $650 millones. La tendencia también se
evidenció en NYSE, reflejando que el apetito de inversores extranjeros se
frenó.
Ante la volatilidad que presenta la bolsa porteña se recomienda la diversificación como
estrategia clave. También hay que evitar "subirse a la ola"
aprovechando la euforia de algún papel que esté escalando.
También hay que apuntar a diferenciar lo que es relevante para los
precios de lo que es sobrereacción no justificada. Y saber cuál es
el perfil del inversor, en base al horizonte y al riesgo de la inversión.
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