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El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, aseguró que el
nivel actual de las tasas de interés "es el adecuado", al tiempo que
justificó la intervención de la entidad en el mercado de cambios, y admitió que
los registros de inflación del primer trimestre "fueron poco
alentadores".
En el marco del inicio de la Expo-EFI, la convención más importante de
economía, finanzas e inversiones de la región, Sturzenegger afirmó: "A
pesar de observar registros de inflación poco alentadores en el primer
trimestre del año, el Banco Central considera que el nivel actual de las tasas,
en 27,25%, es el adecuado".
Y explicó cuatro motivos que dan sustento a esa consideración: el primero es
que "la política monetaria ostenta un sesgo más contractivo que el
observado durante la mayor parte del año"; el segundo, "que las
negociaciones salariales están pactándose en línea con la meta del 15%";
el tercero es que "la corrección de precios regulados se frenará
fuertemente después de este mes"; y el cuarto, que "el nivel actual
del tipo de cambio real y la propia acción del BCRA nos conduce a no esperar,
en los próximos meses, depreciaciones significativas del peso".
Por otro lado, el titular del BCRA afirmó que "la presión inflacionaria
que se origina por el financiamiento monetario al Tesoro está a punto de
desaparecer por completo". Recordó que desde 2016 se bajó gradualmente
desde $160.000 millones a un ritmo de $10.000 millones hasta este año, y que
para el próximo serían de $70.000 millones. "Desde 2020 desaparecerá por
completo el financiamiento al fisco con inflación. A partir de ese momento, se
le transferirá al Tesoro una cifra equivalente al crecimiento real de la
demanda de dinero, lo que será llevado a la práctica mediante una regla de
señoreaje basada en multiplicar el crecimiento económico por la base
monetaria", añadió.
Tras profundizar sobre su explicación, Sturzenegger insistió con que
"actualmente estamos transitando el desafío que se presenta en este primer
cuatrimestre, pero, una vez superado, todos los factores coinciden en anticipar
que la inflación consolidará la tendencia a la baja que ya experimentó en 2016
y 2017". Y remató: "Este contexto es lo que ha convencido a la
autoridad monetaria a mantener la tasa, a la espera de señales de desinflación,
sobre todo ahora, que, después de dos años, el aumento de precios regulados
finalmente ha encontrado en otra fase, mucho más alineada con el resto del
nivel general de precios".
Sturzenegger admitió que "la visión que ha tenido el mercado en los
últimos meses sobre la política monetaria no se condice con la visión" del
BCRA sobre el futuro.
"Como sabemos, el tipo de cambio resume las expectativas sobre la política
monetaria futura. Una política monetaria más laxa implicará más inflación y,
por ende, un tipo de cambio más depreciado. La belleza del tipo de cambio
flotante es que 'señala' inmediatamente esa lectura por parte de la sociedad.
En los primeros meses del año, nuestra baja de 150 p.b. fue leída como preludio
de una mayor flexibilidad futura en la política monetaria. Sin embargo, como
decía, esta visión del mercado no coincide con lo que el BCRA ha hecho desde
enero, ni con lo esperado por las propias autoridades de la entidad para el
futuro", concluyó.
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