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Por Fernando
Gutierrez - A los economistas argentinos les gusta repetir una fórmula que
sirve para ilustrar el grado de influencia de Brasil sobre la economía
nacional: cada punto de suba del PBI brasileño genera un "contagio"
de hasta un tercio de punto sobre el PBI local.
Es por eso que, aun
en aquellos momentos en que la situación económica local luce complicada -con
indicadores volátiles y escasa vocación inversora-, igualmente habrá un
interesante "piso" de crecimiento si el principal socio
comercial atraviesa un buen año.
Con esa premisa en
mente, y pese a todas las dudas sobre inflación, dólar, tasas y nivel de
actividad, la mayoría de los analistas se muestran confiados en que al
menos dos puntos y medio de crecimiento para 2018 están asegurados,
por Brasil y el "efecto arrastre" del año pasado.
Ese "optimismo
prestado" por el país vecino tuvo en las últimas horas un espaldarazo
político: el revés judicial de Luiz Inácio "Lula" Da Silva.
El ex presidente
irá a la cárcel tras un fallo de segunda instancia sobre el cobro de
sobornos, de modo que quedaría descartada su participación en las
elecciones presidenciales de este año.
Pese a que, en
teoría, podría postularse estando en prisión, el propio Lula admitió a sus
seguidores un escenario adverso el mismo día en que el Supremo
Tribunal Federal (STF) le denegó el habeas corpus.
"No iban a dar
un golpe para permitirme ser candidato", dijo a su círculo íntimo cuando
percibió que la votación le resultaría adversa.
El mercado
financiero tuvo la misma percepción que Lula. Y la hizo saber de la forma
tradicional: apreciación del real y una contundente suba del
índice bursátil Bovespa, la bolsa de valores de Sao Paulo.
El motivo de
festejo no es por la situación personal de Lula, sino por la confirmación de
que no habrá un viraje drástico en la actual política económica del
presidente Michel Temer, que incluye profundas reformas estructurales como
la nueva ley laboral y medidas de incentivo al consumo, como una baja de la
tasa de interés.
Lula encabeza las
encuestas electorales a pesar de su condena y de varias acusaciones de
corrupción adicionales. A la vez, las chances de Temer en las urnas
son casi nulas, por los altos niveles de rechazo y porque él también
enfrenta acusaciones por corrupción.
Aun en un escenario
en el que no habrá un candidato favorito, parece claro que, sin el
carismático Lula, las chances del "Partido dos Trabalhadores" y sus
aliados de izquierda están seriamente disminuidas.
Alivio en los
mercados
Antes de que la
suerte de Lula fuera sellada, en el mercado de capitalesbrasileño era
palpable la incertidumbre.
Esto se reflejaba
en inversores volcados a posiciones defensivas, ante el riesgo de que se
produjera una suba del riesgo país y de que la imagen internacional de la
nación vecina quedase aún más deteriorada.
Tras la decisión
del Supremo Tribunal Federal, el cambio de las carteras de inversión fue
inmediato: al inicio de la jornada, el índice Bovespa ya subía 1,6%,
hasta los 85.695 puntos.
Un trader de
un banco paulista señalaba: "Regresó el impulso comprador y ahora se
observa un vuelco hacia activos de mayor riesgo. Fondos y bancos globales
ven con más alivio el escenario electoral".
Desde Petrobras,
Banco do Brasil, la minera Vale, entidades financieras como Itaú, Unibanco y
Bradesco hasta el complejo ferroviario Rumo o el Grupo Gerdau, casi todos
impulsaron la recuperación accionaria.
El cambio de
humor también se percibió en el plano cambiario: en la apertura de la
jornada, el real se fortaleció frente al dólar. Recién cuando la paridad
cayó por debajo de los 3,30 comenzó a atraer compradores.
Más allá de la
reacción de alivio inicial, entre los inversores predomina la cautela. A
fin de cuentas, nadie está en condiciones de asegurar la continuidad plena del
programa económico de reformas tras los comicios.
"El panorama
es aún incierto, por las elecciones en el plano interno y por la tensión
comercial entre Estados Unidos y China en el externo", señaló el
gerente de la mesa de cambios del banco Ourinvest, Bruno Foresti.
"Los mercados
parecen darle la bienvenida al cambio de contexto político, si bien aún
hay prudencia entre los inversores", indicó el economista para América
Latina de Capital Economics (CE), Edward Glossop.
Mientras tanto, en
Argentina
Desde la vereda
argentina, la situación parece clara: si Lula queda fuera de la contienda
electoral, se disipan las chances de un regreso regional
de políticas populistas, intervencionistas y generadoras de déficits
fiscales.
Eso,
indirectamente, supone una buena noticia para los gobiernos más
identificados con la apertura comercial, la disciplina fiscal y las reformas
estructurales, como los de Mauricio Macri y Sebastián Piñera en
Chile.
Sin embargo, entre
los funcionarios del área económica local circula un comentario que
parece contradictorio con ese alivio: el regreso del optimismo sobre la plaza
brasileña puede implicar mayor "competencia financiera" en el
circuito local.
El argumento es
que, en un mercado global en el que empieza a notarse el "flight to
quality" (vuelo a la calidad) y en el que el flujo de capitales que
llega a las naciones emergentes ya no tiene la abundancia de los
últimos años, los financistas globales pueden tener mayor predisposición a
entrar en el mercado brasileño que en el argentino.
Esta tendencia se
vería acrecentada si, como consecuencia del cambio de humor, Brasil tuviese
una mejora en su índice de riesgo país.
Claro que ese temor
se centra en el corto plazo: los funcionarios creen que pasadas las
elecciones, y si se ratifica el rumbo reformista brasileño, entonces la Argentina
se verá beneficiada por el mejor clima en todo el "vecindario".
Entre los analistas
privados que miran la región, no hay dudas respecto de cómo una recuperación
brasileña incidiría sobre la actividad local.
Con cifras del país
vecino que dieron cuenta de una suba de casi 6% para el último trimestre (completando
una expansión de 2,2% para 2017 y dejando una proyección de 3% para 2018),
el optimismo resulta evidente.
El hecho de que el
impulso se note especialmente en el rubro automotor, plástico y metalúrgico es
un muy buen augurio para las exportaciones argentinas.
"Brasil es muy
importante, porque cada punto de suba de su economía tracciona un cuarto del
PBI Argentino", señala Dante Sica, director de la consultora Abeceb.
"Esto se
refleja en el mayor dinamismo del sector automotriz, la industria,
productos alimenticios y diversidad de bienes elaborados por laseconomías
regionales", completa.
Sergio Galván,
uno de los economistas del Banco Santander Río, observa: "Brasil tiene la
menor tasa real promedio de su historia. Está saliendo de una fuerte
recesión, crece al 3,2% anual y tracciona a nuestro país".
Déficit para rato
En la otra
vereda, importadores brasileños se encargaron de transmitir
mensajes alentadores.
El presidente de la
Asociación Brasileña de Comercio Exterior, José Augustode Castro, pronostica
una recuperación de las exportaciones argentinastras el déficit comercial
récord de 2017.
"Brasil tendrá
un mercado interno más fortalecido, y esto sin duda es una oportunidad
para los envíos desde Argentina de todo tipo de productos", apunta.
Claro que esa mayor
posibilidad de ventas albicelestes no necesariamente implica un equilibrio en
la balanza comercial bilateral.
En marzo se
registró un "rojo" de u$s830 millones para la Argentina y
las predicciones apuntan a que, si bien las exportaciones cobraran vigor, las
importaciones crecerán a un ritmo mayor.
Queda para la
polémica entre economistas si eso es necesariamente una mala noticia, ya que
muchos sostienen que el incremento de las compras es la condición previa para
la suba del PBI.
Para el año, se
prevé que la Argentina le venda a Brasil por u$s11.000 millones,
una cifra lejana al récord de u$s17.000 millones de 2011.
Más allá de las
polémicas, lo cierto es que el optimismo marca la tónica de la
relación bilateral.
En una reciente
encuesta de PWC, seis de cada diez ejecutivos argentinos señalan a Brasil como el
mercado más valorado para hacer negocios, más que el de potencias como Estados
Unidos y China.
En este contexto,
es entendible que funcionarios, empresarios y analistas locales
estén tan pendientes de la actualidad del país vecino como de las
noticias del ámbito local.
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