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| Argentina y España intentarán, otra vez, relanzar su relación comercial |
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09/04 - 08:27 Ambito Financiero |
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Por Carlos Burgueño - La Argentina intentará desde hoy relanzar, otra
vez, su siempre complicada relación comercial y económica con España, sabiendo
que se trata del estado europeo que mayor potencial inversor tiene en el país y
con más proyectos estancados desde hace años. Mariano Rajoy al país vendrá con
la delegación de empresarios extranjeros más importantes desde que Mauricio
Macri llegó al poder. Para convencer al primer ministro español de que los
capitales de ese país son bienvenidos, incluyendo los que ya están en
territorio argentino, el macrismo debió avanzar en dos proyectos que estaban,
como mínimo y por diferentes razones, estancados. El primero, la posibilidad
que Telefónica pueda avanzar en el negocio de la Televisión Digital. El
segundo, acelerar la implementación de los contratos de Participación Público
Privada (PPP). La presencia de Rajoy servirá además para discutir el principal
acuerdo comercial internacional que tiene en mente Mauricio Macri: el tratado
de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, donde España tiene un
capítulo central: la "cláusula Zara".
Rajoy llegará a Buenos Aires con 70 empresarios y dirigentes sectoriales
españoles, incluyendo representantes de áreas de servicios públicos (agua,
energía, transporte), Smart Cities, servicios financieros y seguros,
construcción (obras públicas y privadas), turismo, energías renovables,
industria editorial, telecomunicaciones, transporte y máquinas y herramientas.
En su mayoría, se trata de hombres de negocios españoles de alto rango y
pertenecientes a alguna de las 150 empresas de ese origen registradas en el
país, y que desde hace años mantienen decisiones de inversión estancadas. En un
primer momento, por los últimos años de gestión kirchnerista (cepo y eyección
de Repsol mediante) y luego por las indecisiones del actual Gobierno.
Igualmente España se mantuvo en el segundo lugar de inversores extranjeros en
la Argentina, luego de Estados Unidos, estatus que este año podría perder en
manos de China si se acelera el ingreso de yuanes para los proyectos de
infraestructura energéticos ya aprobados y a punto de comenzar.
La comitiva oficial española estará formada por el ministro de Asuntos
Exteriores, Alfonso Dastis; la secretaria de Estado de Comercio, Marisa Poncela
García; y representantes de los privados, como el titular de la Confederación
Española de Organizaciones Empresariales (COE), Joan Rosell, y el presidente de
la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet. También estarán en Buenos
Aires directivos de compañías como Telefónica, Banco Santander, Cirsa, Abertis,
Indra, Mapfre, e Iberdrola, entre otros.
España es uno de los pocos destinos comerciales donde todas las balanzas son
favorables a la Argentina. En 2017 se registró un superávit de u$s51,7
millones, una cifra sensiblemente menor que los u$s725,7 millones de 2016. La
situación se fue complicando hasta llegar a un déficit de casi 70 millones en
los primeros dos mes de 2018. El cambio se debió a menores exportaciones
locales, pero a un importante incremento de las importaciones locales, fruto de
un alza del ingreso de compras de las empresas españolas radicadas en el país.
Lo que se destaca en el comercio bilateral es el crecimiento de 15% en el
intercambio (sumando exportaciones e importaciones), desde u$s2.566 millones en
2016 hasta u$s2.954 el año pasado, si bien las cifras son aún un 25% inferiores
a las de 2011. El primer objetivo de Macri con Rajoy es que el mandatario
español se convierta en una especie de embajador para que las empresas de su
país vuelvan a acelerar sus inversiones en Argentina. Sabía Macri que antes de
hablar de la llegada de capitales, en Buenos Aires debían darse respuestas del
principal reclamo que los privados españoles tenían con el macrismo: la falta
de respuestas sobre la posibilidad de que Telefónica pudiera competir en
igualdad de condiciones en los mercados de televisión satelital, luego que el
Gobierno argentino decidiera aceptar la fusión Telecom- Cablevisión (ver nota
pág. 8). Con esto se permitió que el Grupo Clarín ingresara en el mercado de
Telefónica y Claro, pero se prohibía a que haya reciprocidad competitiva. Ya
Telefónica había amenazado con recurrir al CIADI, lo que para el macrismo
hubiera sido un verdadero paso atrás en su idea de convencer inversores.
Durante un tiempo el Gobierno argentino logró adormecer el conflicto
prometiendo un decreto que estaba pactado para el primer trimestre de este año,
pero finalmente se optó por enviar un proyecto de ley de incierto destino
legislativo. Pero al menos habrá algo para mostrar ante Rajoy.
El segundo capítulo que el Gobierno argentino aceleró es la presentación en la
misma embajada española del programa de PPP; reclamada por los empresarios
hispanos para invertir en proyectos de obras públicas con seguridad jurídica de
mediano plazo. El Gobierno intentará ahora que empresarios españoles se
interesen por el megaproyecto del ministro de Transporte, Guillermo Dietrich,
llamado "Estación Central", que demandaría una inversión de u$s2.300
millones. A su vez, Macri quiere obtener de parte de Rajoy un apoyo para que
desde la UE acelere la negociación para un acuerdo de libre comercio con el Mercosur,
y que el español sirva de embajador de la posición sudamericana para convencer
a los países más duros del bloque europeo (Francia, Polonia, Irlanda) de la
necesidad de discutir la apertura de los mercados de alimentos. España tampoco
tiene, hasta ahora, una posición cómoda en las discusiones entre ambos bloques.
Productores hispanos defienden a rajatabla que se le reconozcan los
"derechos de origen" a ciertos productos de ese país (aceite de
oliva, vinos de Rioja y hasta cierto tipo de aceitunas). También polémica es la
defensa que España hace de la eliminación de las negociaciones de la llamada
"cláusula Zara". Esto es, la posibilidad de tomar como producción
europea importaciones de prendas textiles de origen oriental (preferentemente chino),
pero provenientes de los depósitos de compañías como Zara, y con estampillas de
la UE.
La última visita de un presidente del Gobierno español a Argentina fue la del
socialista José Luis Rodríguez Zapatero en noviembre de 2007, cuando pasó por
Buenos Aires en viaje a la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile. Luego
las relaciones comenzaron a debilitarse al ritmo de los problemas que las
compañías españolas iban teniendo en la Argentina, hasta llegar al rompimiento
casi total de contactos económicos luego de la reestatización de YPF en 2012 y
la imposición del cepo. Con la llegada de Mauricio Macri al poder, la relación
política bilateral cambió radicalmente, hasta que en febrero de 2017 el
argentino visitó Madrid en viaje de Estado. Los contactos entre ambos políticos
se aceleraron, sin que haya habido contrapartida en el incremento de
inversiones españolas en el país. Precisamente esto es lo que desde Buenos
Aires se quiere cambiar desde hoy. La agenda oficial comenzará mañana a las
9.15, cuando deposite una ofrenda floral al Monumento al Libertador General San
Martín. Luego inaugurará el encuentro empresarial "España-Argentina,
Argentina-España"; y con posterioridad se encontrará con Macri en la Casa
Rosada.
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