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Por Matías Carugati (Economista Jefe M&F
Consultora) -
Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado, las proyecciones de precios y
crecimiento vienen deteriorándose desde hace algunos meses
♦ Los pronósticos de los analistas se volvieron más
sombríos. Las estimaciones recolectadas por el BCRA en el REM siguen
mostrando avances en el proceso de estabilización. Sin embargo, las
proyecciones de precios y crecimiento vienen deteriorándose desde hace algunos
meses, ensombreciendo el panorama general. Sobre todo, en lo que refiere a la
inflación. Las estimaciones de los analistas no son infalibles, pero hasta el
propio BCRA reconoció que tienen un grado de precisión más que aceptable. Por
eso hay interés en conocer lo que piensan los especialistas.
♦ La inflación esperada se vuelve a alejar de las
metas. El último sondeo muestra una suba de precios de 20,3% anual para
diciembre de este año, corrigiendo la expectativa hacia arriba por onceavo mes
consecutivo y llevando la brecha de credibilidad (diferencia entre la
expectativa y la meta) a 5,3 puntos, a pesar del cambio de objetivos. Es
interesante notar que la distribución de los pronósticos está relativamente
concentrada en el rango 20-21%, como si fuese una especie de barrera
psicológica. Lo cual tiene algo de cierto, dado que un resultado superior sería
leído como un fracaso, ya que prácticamente no habría desinflación respecto al
2017. Otro aspecto interesante, que ha sido remarcado en otras ocasiones, es
que los analistas no creen que el problema de la inflación se limite a los
aumentos tarifarios: la inflación núcleo esperada para fines de este año
(18,1%) también se ubica por encima de la meta puntual.
♦ ¿Se está volviendo a creer en un BCRA duro contra
la inflación? El relajamiento de las metas y de la política monetaria
llevó a los analistas a reconsiderar (a la baja) el sendero esperado de la tasa
de referencia, a pesar de que las condiciones no parecían propicias. En cierto
modo, la política interfirió no sólo en el Central, sino también en las
planillas de las consultoras. Los últimos resultados del REM siguen mostrando
un sendero descendente para la tasa de interés, pero no tan marcado como antes
(cerraría el año en 22,5% vs 22% esperado en el sondeo anterior). Parecería que
el BCRA logró acotar la pérdida de credibilidad en su lucha contra la inflación
a base de sostener la tasa sin cambios por más de dos meses, endurecer el tono
de los comunicados y clarificar el uso de los instrumentos a su disposición.
Aunque habrá que ver si dará una “prueba de fe” (subir la tasa) si las
condiciones inflacionarias no mejoran.
♦ El crecimiento se desinflaría por la sequía. Las
proyecciones para este año se recortaron por tercer mes consecutivo, bajando
sucesivamente de 3% a 2,7% y a 2,5% anual. Los problemas climáticos se fueron
agravando con el paso del tiempo, empeorando las perspectivas de la soja y el
maíz y arrastrando las estimaciones de actividad de este año. Lógicamente,
producto de una base de comparación más favorable, las proyecciones para el
2019 se modificaron hacia arriba (de 3% a 3,1%).
♦ Sería apropiado tomar las proyecciones de
crecimiento con cautela. Está claro que la sequía tira hacia abajo, pero
su impacto aún es incierto. En efecto, el Ministerio de Agroindustria aún no
publicó proyecciones de producción para la soja y el maíz. Por otro lado, Brasil
está creciendo y podría superar las expectativas, aportando más de lo
anticipado. Además, el consumo todavía tiene aire como para empujar (sobre todo
si el salario real crece, aunque sea marginalmente) y las inversiones se
mantienen muy dinámicas. ¿Qué figura terminará armándose con este rompecabezas?
Aún es temprano para saberlo con certeza, ya que los indicios con que contamos
hoy son muy “ruidosos”.
♦ El frente fiscal es el que menos dudas genera. El
resultado primario esperado para este año se mantiene relativamente estable,
tanto en términos nominales (déficit de $410.000 millones) como en términos del
PIB (con algunos supuestos, en 3,2% del PIB). Nada que sorprenda, ya que el
Ministerio de Hacienda remarca en toda oportunidad posible la importancia de
cumplir con las metas fiscales, tanto por cuestiones de financiamiento como de
corrección de los desequilibrios macro. En este aspecto, los datos del primer
bimestre son auspiciosos e incluso se abre la posibilidad de un nuevo
sobrecumplimiento fiscal en 2018. Sería un muy buen resultado para un proceso
de estabilización que sufre estrés y con un contexto internacional más
incierto.
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