|
Por Leandro Gabin - Comprar barato y vender caro es el abecé de los
buenos inversores. Y si bien el dato pasa desapercibido en medio de lo que
sucede actualmente en el mercado cambiario, el Banco Central también es un fiel exponente de esta
máxima.
Esto es así porque si bien el Central está vendiendo dólares para
bajarle la temperatura al dólar, esa operatoria no sólo está siendo efectiva
para controlar el tipo de cambio, sino que logra una "ganancia" para
la entidad.
¿Cómo es esto? El dato surge de mirar a qué precio Federico
Sturzenegger compró dólares y a qué valor los está vendiendo. Esa cuenta
muestra que por sus intervenciones, la autoridad monetaria "gana"
alrededor de $1.940 millones desde que comenzó a intervenir.
"Estas operaciones (de venta de dólares) se hacen a precios que generan resultados positivos derivados del
diferencial de precios entre la compra y posterior venta mejorando así
la hoja del balance", explican desde el entorno de Federico
Sturzenegger.
La secuencia de la operatoria que viene llevando a cabo el Central es la
siguiente:
-entre enero y febrero el Banco Central compró u$s8.000 millones al Tesoro a
un precio promedio (según datos del mismo Central) de $19,43
-desde que empezó a vender dólares para frenar la estampida
del billete, a inicios de marzo y hasta ahora, soltó u$s2.426
millones a un tipo de cambio promedio de $20,23
-de esta manera, la diferencia de precio entre la compra y
venta de esos billetes verdes que ahora utilizó para intervenir redunda en
una "ganancia" de $1.940 millones
Además, el hecho de haber podido sumar esos dólares "baratos"
en su momento, ayudó a que pudieran invertirlos para generar utilidades. El
Central explica que desde que el país salió del default de la deuda tiene una política de inversión de sus reservas mucho más activa que antes, algo que le
permite canalizar parte de esos activos en los mercados internacionales en
búsqueda de mayores ganancias.
El mes caliente para las intervenciones del BCRA en el mercado de cambios fue marzo. Durante ese mes, y después
de haber avalado una depreciación del peso del 17% desde diciembre, se
concentraron las apuestas más fuertes del organismo que le bajó la espuma a la
suba del dólar que, en el circuito mayorista, coqueteaba con el techo de $20,45.
-tan sólo en marzo el Central se deshizo de u$s2.040 millones, lo que
arrojó un promedio de venta de u$s100 millones diarios e intervino en 14
de las 20 jornadas que tuvo el mes, según cálculos de Econviews.
-La cotización máxima intradiaria del dólar fue $20,44 y
posteriormente, el Central no dejó superar a la divisa ese nivel, con lo cual
finalizó el mes pasado en $20,14 depreciándose apenas un 0,1%.
-En cuanto al tipo de cambio real multilateral relevado por el
BCRA, se había depreciado un 13% desde diciembre hasta el comienzo de la
intervención.
-En marzo, se apreció un 2,3% y volvió a los registros de enero. En
lo que va del año, se depreció 4,2% y con respecto al levantamiento del cepo
cambiario, se ubicó apenas un 6% por debajo.
"La intervención cambiaria de las últimas semanas cumple entonces
varias funciones: consolida una ganancia cuasifiscal, quiebra las expectativas
de depreciación e inflación, y permite a la autoridad monetaria señalar
que su visión sobre la política monetaria futura difiere de la del mercado", explicitó la semana pasada Sturzenegger durante
su disertación en ExpoEFI.
El número uno del BCRA agregó que una vez que estas expectativas se
alineen con las del BCRA, las oportunidades de arbitraje para la autoridad
monetaria se reducirán y el tipo de cambio volverá a flotar tal cual lo ha
venido haciendo en estos últimos dos años.
"En definitiva, lo que ha hecho el Banco Central es compensar una depreciación nominal,
impulsada a nuestro entender por la anticipación de un shock nominal que no
encuentra correlato en la visión de la propia autoridad monetaria",
concluyó.
Si bien es novedoso el ritmo de intervención del Central, que lleva
ahora en abril también vendiendo dólares en dos de las cuatro ruedas hábiles de
este mes, lo cierto es que algo de este ya habían ensayado el año pasado
en forma espasmódica.
Al analizar el año 2017, hubo tres momentos puntuales en los que
intervino de forma activa en la plaza cambiaria.
-Dos días de intervención en el mes de marzo donde se compraron los
dólares producidos por la emisión de deuda de la Provincia de Buenos Aires, por un monto de
u$s600 millones.
-Compra de u$s1.100 millones a principios del mes de mayo realizado
a lo largo de once ruedas consecutivas en el marco del anuncio de la
autoridad monetaria de acumular reservas hasta alcanzar el ratio reservas/PBI de 15%.
Este proceso fue interrumpido por la irrupción de una crisis política en Brasil.
-Ventas por algo más de u$s1.800 millones entre fines
de julio y principios de agosto, cuando la volatilidad del tipo de cambio se
incrementó en las ruedas previas a las Primarias Abiertas, Simultaneas y
Obligatorias (PASO) que tuvieron lugar el 13 de agosto, no volviendo a
operar desde entones a través de estas intervenciones activas hasta obviamente
este año
La actual estrategia, si bien genera cierta preocupación por el caudal
de dólares vendidos en tan poco tiempo, tiene un costado positivo para la mesa
de dinero que manejan Agustín Collazo y Demian Reidel en el Central.
"Es interesante la forma de operar del BCRA no sólo porque está
vendiendo caro ahora, sino por cómo será la tendencia. Porque volverán a
aparecer dólares de emisiones de deuda y los de la soja, que podrá comprar y luego vender
más arriba cuando se licúe el efecto soja. Dado el contexto están haciendo bien
el trabajo", decían desde un banco extranjero que opera en la
Argentina.
|